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Opinión

Misión: ¡Ser padre!

Misión: ¡Ser padre!

La misión educadora de los padres “exige de ellos comprensión, prudencia, saber enseñar y, sobre todo, saber querer”.

Debemos insistir en la importancia de que los padres deben pasar tiempo con los hijos y hablar con ellos.  Los hijos son lo más importante: más importante que los negocios, que el trabajo, que el descanso. En esas conversaciones conviene escucharlos con atención, esforzarse por comprenderlos, saber reconocer la parte de verdad —o la verdad entera— que pueda haber en algunas de sus rebeldías.

Te compartimos consejos para papá.

  1. Un padre debe querer hijos sabios y libres

“No se podría expresar mejor el orgullo y la emoción de un padre que reconoce haber transmitido al hijo lo que importa de verdad en la vida, o sea, un corazón sabio.”

“El padre dice algo que podríamos interpretar así: Seré feliz cada vez que te vea actuar con sabiduría, y me emocionaré cada vez que te escuche hablar con rectitud. Esto es lo que quise dejarte, para que se convirtiera en algo tuyo: el hábito de sentir y obrar, hablar y juzgar con sabiduría y rectitud. Y para que pudieras ser así, te enseñé lo que no sabías, corregí errores que no veías. Te hice sentir un afecto profundo y al mismo tiempo discreto, que tal vez no has reconocido plenamente cuando eras joven e incierto.”

  1. Padre presente siempre cercano

Que sea cercano para compartir todo, alegrías y dolores, cansancios y esperanzas. Y que sea cercano a los hijos en su crecimiento: cuando juegan y cuando tienen ocupaciones, cuando son despreocupados y cuando están angustiados, cuando se expresan y cuando son taciturnos, cuando se lanzan y cuando tienen miedo, cuando dan un paso equivocado y cuando vuelven a encontrar el camino; padre presente, siempre.

  1. Un padre presente no es lo mismo que decir “controlador”

Decir presente no es lo mismo que decir controlador. Porque los padres demasiado controladores anulan a los hijos, no los dejan crecer.

  1. Un buen padre sabe esperar y sabe perdonar desde el fondo del corazón y sabe corregir con firmeza.

El padre que sabe corregir sin humillar es el mismo que sabe proteger sin guardar nada para sí.  Los hijos necesitan encontrar un padre que los espera cuando regresan de sus fracasos. Harán de todo por no admitirlo, para no hacerlo ver, pero lo necesitan; y el no encontrarlo abre en ellos heridas difíciles de cerrar.

  1. Un padre bueno es un padre paciente

Cuánta dignidad y cuánta ternura en la espera de ese padre que está en la puerta de casa esperando que el hijo regrese. Los padres deben ser pacientes. Muchas veces no hay otra cosa que hacer más que esperar; rezar y esperar con paciencia, dulzura, magnanimidad y misericordia.

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