El mito del crecimiento

Por qué muchas emprendedoras están creciendo en ventas, pero no en rentabilidad

Redacción Agora Partnerships.

Durante años, el crecimiento ha sido el indicador más celebrado en el mundo emprendedor. Vender más, llegar a más clientes, expandirse. En Guatemala y Centroamérica, donde cada vez más mujeres están liderando negocios, esa narrativa ha calado con fuerza. Los datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) lo respaldan: la actividad emprendedora femenina es alta y sigue en aumento.

Pero hay una pregunta que rara vez se formula con suficiente honestidad: ¿cuánto de ese crecimiento realmente se traduce en rentabilidad?

Porque crecer no siempre significa mejorar.

Cuando vender más empieza a ser un problema

En la práctica, no son pocos los negocios que logran aumentar sus ventas y, aun así, operan con márgenes cada vez más estrechos. Esto no es anecdótico. El diagnóstico regional de CENPROMYPE sobre el entorno de negocios de las mipymes en Centroamérica identifica que una de las debilidades más persistentes del sector no es la generación de ingresos, sino su gestión: las empresas enfrentan técnicas de producción y administración ineficientes, dificultades para acceder a información útil y limitaciones en sus capacidades internas de organización y control financiero.

Esta tensión no es exclusiva de la región. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), una proporción significativa de pymes en economías emergentes enfrenta brechas estructurales en productividad, precisamente por debilidades en gestión y adopción de prácticas financieras sólidas, lo que limita que el crecimiento en ingresos se traduzca en desempeño sostenible.

Dicho sin rodeos: muchas empresas venden más de lo que realmente pueden sostener.

El crecimiento, en esos casos, deja de ser una señal de fortaleza y empieza a parecerse más a una presión constante.

Decidir sin ver completo

No se trata de falta de esfuerzo ni de capacidad. Tampoco, necesariamente, de falta de información. El problema es más sutil: decisiones tomadas con visibilidad parcial.

Se sabe cuánto entra, pero no siempre cuánto queda.
Se conoce el volumen, pero no el margen.
Se actúa con rapidez, pero sin suficiente contexto.

Ahí es donde el crecimiento se vuelve engañoso, porque permite avanzar sin obligar a entender.

Los errores que se repiten (y cuestan)

Cuando se observan de cerca negocios en expansión, hay patrones que aparecen con demasiada frecuencia como para ignorarlos.

El primero es crecer en volumen con márgenes débiles. Vender más con precios que no absorben correctamente los costos —directos e indirectos— genera movimiento, pero no necesariamente utilidad.

El segundo es confundir liquidez con rentabilidad. Tener dinero disponible puede dar una sensación de estabilidad que no siempre corresponde con la realidad del negocio.

El tercero, quizá el más difícil de cuestionar, es reinvertir sin criterio. Expandir inventario, contratar, abrir nuevos canales: todo parece lógico cuando las ventas crecen. Pero, sin claridad sobre el retorno, esas decisiones pueden diluir lo que se ha construido.

Y luego está el financiamiento. El acceso a crédito ha mejorado, pero, como advierte el International Finance Corporation (IFC), no es solo una cuestión de acceso, sino de uso. Cuando la estructura financiera es débil, el crédito no corrige; amplifica. Acelera tanto lo que funciona como lo que no.

Crecer más rápido que el propio negocio

Hay otro fenómeno que pasa más desapercibido: negocios que crecen más rápido que su capacidad de gestionarse. Trabajos del INCAE Business School documentan con claridad este patrón: las mipymes centroamericanas enfrentan un mercado con bajo desarrollo en el manejo de sistemas contables y de gestión, lo que las deja sin preparación real para crecer o recibir inversión.

En línea con esto, el Banco Mundial ha señalado que una de las principales causas de mortalidad empresarial en pymes no es la falta de demanda, sino fallas en capacidades gerenciales —incluyendo planificación financiera, control de costos y toma de decisiones basada en datos—, factores que se vuelven más críticos a medida que el negocio escala.

Sucede cuando el crecimiento no viene acompañado de procesos, de control, de criterios claros para decidir. El negocio avanza, pero lo hace sobre una base que no necesariamente se fortalece al mismo ritmo.

El resultado es predecible: más complejidad, más presión operativa y menos claridad financiera.

Más apoyo, mismas tensiones

Sería injusto ignorar que el ecosistema ha avanzado. Hoy hay más programas de formación, más acceso a financiamiento y más iniciativas enfocadas en mujeres empresarias que hace una década. Instituciones multilaterales, organizaciones de desarrollo y actores del sector privado han invertido en cerrar brechas reales.

Y, sin embargo, la tensión persiste.

Reportes del IFC destacan un punto clave: aún con mayor acceso a recursos, las limitaciones en capacidades de gestión financiera siguen siendo un obstáculo central para la sostenibilidad de las mipymes lideradas por mujeres.

Esto no invalida el trabajo del ecosistema. Lo pone en perspectiva, porque implica que el problema no se resuelve únicamente desde afuera; se juega, en gran medida, dentro del negocio.

El punto que se evita

La conversación sobre emprendimiento suele centrarse en cómo crecer, pero se enfoca mucho menos en cómo decidir mientras se crece. Y es ahí donde se define la sostenibilidad.

Decidir qué producto priorizar. Decidir cuándo invertir y cuándo no. Decidir qué ajustar antes de que sea evidente.

Son decisiones que no siempre se pueden postergar. Pero tampoco se pueden tomar bien sin una lectura clara de lo que está pasando en el negocio.

De registrar a entender

Durante mucho tiempo, la contabilidad ha sido vista como una obligación más que como una herramienta de gestión. Se registra lo que ocurre, pero no necesariamente se interpreta.

Ahí empieza a haber un cambio interesante. Están surgiendo soluciones que buscan traducir la información financiera en señales accionables: qué atender primero, dónde hay riesgo, dónde hay oportunidad. Este es el caso de herramientas como Colmena, una plataforma diseñada por la organización sin fines de lucro Agora Partnerships para impulsar el crecimiento de emprendedoras latinoamericanas.

Más que una herramienta digital, es un cambio de lógica. Porque el problema no es solo la falta de datos, sino no saber cómo registrarlos y qué hacer con ellos a tiempo.

La pregunta que sí importa

En algún punto, toda empresaria en crecimiento se enfrenta a una decisión incómoda: seguir haciendo más de lo mismo o detenerse a entender si eso realmente está funcionando.

No es una decisión fácil. Implica cuestionar prácticas que han permitido avanzar, aunque sea parcialmente. Implica, también, aceptar que el crecimiento puede estar ocultando debilidades.

Pero es una decisión inevitable si lo que se busca no es solo crecer, sino sostenerse.

Lo que está en juego

En entornos como el de Guatemala y el resto de Centroamérica, donde emprender sigue siendo, en muchos casos, una necesidad además de una apuesta, la rentabilidad no es un lujo técnico: es una condición de supervivencia.

Por eso, el verdadero cambio no pasa solo por vender más, sino por entender mejor.

Porque el riesgo no es que el negocio se quede pequeño. Es que crezca sin darse cuenta de cuánto está costando ese crecimiento. Y eso, más temprano que tarde, siempre pasa factura.

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Fuentes consultadas

  • Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Reportes de emprendimiento global y regional.
  • CENPROMYPE – SICA. Diagnóstico de la situación de la MIPYME en Centroamérica.
  • International Finance Corporation (IFC). Reportes sobre acceso a financiamiento y brechas en empresas lideradas por mujeres.
  • INCAE Business School / VIVA Idea / CENPROMYPE. Hallazgos sobre escalamiento y gestión de MIPYMEs.
  • Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). “SME and Entrepreneurship Outlook” – análisis sobre productividad y gestión en pymes.
  • World Bank Group. “Small and Medium Enterprises (SMEs) Finance & Development” – evidencia sobre fallas gerenciales como limitante de crecimiento sostenible.
  • Agora Partnerships – Plataforma Colmena.

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