Autor: Fabynely Morales – Instagram:@fabynely150 – Editorial: youngfortransparency@gmail.com
Aquellas que tienen a su cargo el hogar, desde un desayuno que se prepara muy temprano para sus hijos, llevarlos a la escuela y regresar al hogar a realizar las respectivas tareas de hogar.
En la actualidad hablar de este tema se ha vuelto poco común, quizás hasta indiferente, por el simple hecho de que en nuestra cultura y los roles de género impuestos por la sociedad, se ha asumido que la obligación recae sobre la mujer. Sí, en muchos hogares el hombre lleva el sustento del hogar pero, ¿Qué hay de la mujer que lucha todos los días para que la rutina funcione? las mujeres aunque estén cansadas todos los días deben esforzarse por salir adelante y sacar adelante a su familia, es la única que trabaja todos los días de la semana, pero como no recibe un sueldo, entonces es como si no hubiera hecho nada al culminar cada mes.
Además, debemos resaltar a las mujeres que trabajan fuera de casa y que tienen que atender a la familia como si estuvieran en ella, estas mujeres dejan a sus hijos para que un tercero se encargue de ellos, exponiéndolos a todo tipo de peligro, porque todo este esfuerzo tiene un solo objetivo: mejorar la vida de los suyos.
Dedicación y determinación femenina
Porque las mujeres que estudian trabajan y tienen familia; deben esforzarse todos los días para salir adelante y ser un ejemplo para su familia resultando en un desgaste físico y mental, que no termina al abrir la puerta de su casa ya que, su energía y fuerza deben permanecer para su segunda jornada, porque al final del día, el cuidar de los suyos se ha convertido en su principal responsabilidad. Sus sueños y metas siguen permaneciendo lo que significa un esfuerzo doble para ser cumplidas, aunque eso signifique hacer sacrificios para cumplir lo que desean.
En qué momento dejaremos de ver a la mujer simplemente como una máquina, porque detrás de cada labor hay una lucha diaria de una mujer, invisible para muchos, porque la sociedad ha convertido su esfuerzo en algo que se ha normalizado como una OBLIGACIÓN.
Hay que recalcar que no en todos los casos es de las misma manera.
Detrás de cada rutina hay una historia de sacrificio silencioso, desde levantarse de madrugada para preparar el desayuno, atender a los niños y llevarlos a la escuela; hasta regresar a su casa y empezar a limpiar por el simple hecho de que se espera que no se aspire a nada más que solamente a cuidar de su hogar, de atender a su esposo porque él llega cansado de un día duro de trabajo.
Esta mujer que se queda en casa todo el día, la olvidamos, no le tomamos importancia a su labor, porque a diferencia del hombre, ella no recibe un sueldo y se percibe como que no hiciera nada. Una idea implícita que ignora como ella trabaja todo el día, todos los días de la semana, hasta fin de semana, a cada hora del día, esto a consecuencia de que durante la niñez nos han enseñado que la mujer esta para servir, para depender de alguien más, no puede ella salir de su rutina, por el simple hecho de que su principal tarea es cuidar de los suyos. Muchas de estas mujeres se deprimen como resultado de una rutina exhaustiva para ellas y que se espera que todo el tiempo estén bien alegres, sonriendo y mostrando que es la más feliz con la vida que tiene, vida que la sociedad le impuso por el simple hecho de ser mujer.