La salud pública en Guatemala

¿Por qué, si pago impuestos, no hay medicamentos en los hospitales?

Autor: Paola Lique – X: @Liquepaola1909 – Instagram: @Shaky_Lique – Editorial: youngfortransparency@gmail.com

Esta pregunta se repite con frecuencia en las áreas de consulta externa de los hospitales. Me permito anticipar que la respuesta te sorprenderá un poco más.

Múltiples denuncias llegan al Ministerio Público, a la Contraloría de Cuentas, al Ministerio de Gobernación o a la Procuraduría de los Derechos Humanos por estas situaciones de ausencia de medicamentos. En el momento en que estas denuncias se presentan, se investiga su veracidad y se inicia un proceso de auditoría en los hospitales. Con el resultado de que los medicamentos están disponibles según la necesidad del nivel de atención. Entonces, si hay medicamentos disponibles en los registros, ¿por qué al consultar no me pueden dar un jarabe para la tos?

En este momento, se debe visualizar la ruta de atención que utiliza el usuario para su consulta. En 1978, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso una estrategia para descentralizar los recursos a los niveles de atención, con el objetivo de “Salud para todos en el año 2000”. Esto jerarquizó, de cierta manera, la atención a las enfermedades para aliviar la carga en los centros hospitalarios lo cual Provocó que los recursos se distribuyeran según la necesidad de cada nivel. En Guatemala, existen tres niveles de atención en salud. El primer nivel está conformado por centros comunitarios, puestos de salud y centros de salud, los cuales se ubican en mayor cercanía a las comunidades para evitar la búsqueda de atención de salud a largas distancias. En el segundo nivel de atención se encuentran los Centros de atención tipo A y B, los Centros de atención permanente (CAP) y los Centros de atención integral materno-infantil (CAIMI). Por último, el tercer nivel está conformado por los hospitales regionales y nacionales, que ofrecen múltiples especialidades y servicios.

Una vez clara la diferencia entre los niveles de atención, se detallará en qué se enfoca cada uno de ellos. El primer nivel de atención atiende enfermedades comunes de corta duración, como resfriados, infecciones intestinales, deshidratación o infecciones vaginales; simultáneamente, da seguimiento a pacientes con enfermedades crónicas, como diabetes mellitus, hipertensión (presión alta) y a pacientes VIH positivos que se encuentren estables y no tengan complicaciones que pongan en riesgo la vida de forma aguda. Estos niveles son atendidos por médicos/as generales, enfermeras/os o auxiliares de enfermería.

En el caso de los centros de segundo nivel, se explicarán primero los CAP y luego los CAIMI. Los CAP suelen llamarse “hospitalitos” por la población porque ofrecen atención las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Estos cuentan con clínicas de consulta externa y un área de encamamiento para tratamientos que requieren observación o atención de partos no complicados, laboratorio y, en ocasiones, poseen una máquina de rayos X.  Estos centros tienen como objetivo reducir los traslados a hospitales nacionales y brindar atención oportuna. Los CAIMI se enfocan en la salud materna y neonatal, como la planificación familiar, los cuidados prenatales, la atención de partos con pertenencia cultural y el seguimiento del recién nacido, atendidos por médicos/as especialistas en sus áreas correspondientes.

Salud, seguros y medicamentos

Por último, están los hospitales que poseen área de emergencias, encamamiento, consulta externa, y cuidados intensivos de diferentes especialidades como medicina interna, cirugía, pediatría, ginecoobstetricia y traumatología. Al mismo tiempo, presentan áreas como patología, laboratorios y radiología. Esto brinda un apoyo más amplio a la población y, al mismo tiempo, al paciente. Sin embargo, debido a esta especialización y a la gravedad de las enfermedades, los medicamentos se distribuyen según la complejidad creciente. Los jarabes para la tos, o incluso los analgésicos en tabletas, no se encuentran en las consultas externas de los hospitales, ya que se distribuyen directamente a los niveles de atención de primer nivel. Esta distribución es posible gracias a la Lista Básica de Medicamentos que maneja cada nivel con el objetivo de asegurar que los medicamentos más seguros y necesarios lleguen a los servicios según su capacidad resolutiva. 

Por tanto, aunque se consideren los hospitales como áreas de mejor atención por sus especialidades y equipo, estos son específicos para áreas de emergencia o para condiciones graves que deben ser tratadas de forma multidisciplinaria, para lo cual se dispone de medicamentos distintos a los que se utilizan en otros niveles de atención.

La mejor ruta para cualquier ciudadana/o que tenga una enfermedad es consultar primero los servicios de salud de primer o segundo nivel más cercanos a su vivienda; si el/la médico/a tratante considera que su condición amerita un seguimiento especializado, realizará una referencia a un centro de tercer nivel. En la actualidad, sin esta hoja de referencia, resulta difícil aceptar a un paciente nuevo en las consultas externas de las especialidades de los hospitales.

Por lo tanto, la respuesta a la pregunta inicial puede ser: Sí, sí hay medicamentos gracias a tus impuestos. Sin embargo, depende de dónde consultes y de tu tipo de enfermedad; te asignarán.

Esto no quiere decir que no existan necesidades o deficiencias en distintos niveles de atención que requieran la intervención de las autoridades, como la falta de instalaciones adecuadas, de medicamentos de alto costo, de insumos quirúrgicos o de la adquisición de tomógrafos o resonadores magnéticos. El camino hacia un sistema de salud ideal es largo y costoso, por lo cual siempre se les solicita a las autoridades que prioricen la calidad de la atención en los servicios de salud, eviten la corrupción y validen el derecho a la salud mediante políticas que satisfagan las necesidades y expectativas de los usuarios.

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