La Acción detrás de una Pantalla

Autora: Katherine Orozco – X: @_Katiior – Instagram: @ oro_katy – Editorial: youngfortransparency@gmail.com

Hace un par de meses tuve la oportunidad de abordar el tema “uso estratégico de las tecnologías de la información, la comunicación y las plataformas digitales como herramientas para ampliar el liderazgo juvenil y la participación en diversos espacios”.

Este encuentro fue denominado “Menos discurso, más acción.” Hablar desde una perspectiva juvenil fue un reto porque era hablar por y para la juventud y ¿Qué voces están siendo escuchadas a través de la mía? Y ¿cómo otras juventudes pueden tener estas oportunidades? Porque hablar por las juventudes, significa más bien, reconocer que existen múltiples realidades, territorios y experiencias que deben formar parte de la conversación.

Por lo que surgieron dos cuestionamientos principales: ¿Por qué hablar de liderazgo digital, si a nivel personal he considerado que el trabajo social, los proyectos y las causas no pueden quedarse en una pantalla? y el segundo cuestionamiento fue ¿Realmente un mensaje en redes sociales se debe medir por la cantidad de me gustas o visualizaciones?

Dichos cuestionamientos tuvieron como respuesta. Primero el liderazgo no se mide en seguidores.

Vivimos en una época en donde la presencia digital forma parte de la vida cotidiana, y las redes sociales pueden mostrar, conectar y brindar espacios para exponer convicciones y formas de pensar. No se trata de publicar por publicar, sino que el contenido compartido tenga intención y que la tecnología sea una herramienta para ampliar aquello que hacemos fuera de ella.

Muchas de nuestras  acciones ya hablan por sí solas. Los proyectos impulsados, las comunidades con las que trabajamos, las causas que defendemos, las ideas que compartimos y las conversaciones que tenemos generalmente tienen pueden encontrar un espacio en las plataformas digitales.

Por ello el liderazgo en el espacio digital no debe medirse por el número de seguidores, las visualizaciones o los “me gusta”. Un verdadero liderazgo se mide por la capacidad de generar participación, construir comunidad, movilizar voluntades y convertir una preocupación en una propuesta y una propuesta en una acción. Las redes sociales no solo sirven para compartir momentos, también para compartir causas, oportunidades, conocimientos y soluciones. 

Segundo, resaltar que una persona política no es una persona que exclusivamente se encuentre en campañas electorales, partidos o cargos públicos. Sin embargo, la participación política también ocurre en nuestras comunidades, organizaciones, universidades, barrios  y espacios ciudadanos.

Por lo que un o una activista, una lideresa comunitaria, una persona que impulsa un proyecto social, alguien que identifica un problema y decide actuar frente a él, también ejerce política. En el caso de quienes trabajan a nivel comunitario y también ejercen un rol político, debe considerarse que la transformación no comienza necesariamente desde un cargo; comienza desde la voluntad de actuar, porque la política también es incidencia y que lo personal también es político

Otro de los aspectos a resaltar es que si en una comunidad, un joven que identifica un problema hoy tiene una herramienta que puede facilitar y utilizarla como estrategia para investigar, documentar, visibilizar o incluso para generar alianzas. Porque esa puede abrir puertas que muchas veces parecían inaccesibles.

Pero la acción digital no puede ser el punto final, más bien el punto de partida. Porque no se trata de viralizar una problemática, si no existe una propuesta, esta queda sin acción. Y que los comentarios se den y se reproduzcan pero que estos lleguen a participación. Tampoco basta con denunciar continuamente si no estamos dispuestos a construir alternativas.

En virtud de ello, el liderazgo juvenil puede construirse en acciones concretas. Sino en informar utilizando las plataformas como compartir información útil, verificar datos y acercar al conocimiento. También en inspirar para mostrar que los jóvenes transforman la sociedad y que es posible desde nuestras comunidades. Seguidos de la conectividad para encontrar personas, organizaciones e iniciativas que comparten ideales y objetivos. Y esto lleva a “transformar” las conversaciones y propuestas del entorno digital hacia acciones concretas fuera de la pantalla.

Pero esta responsabilidad puede implicar riesgos; parte de la incidencia desde las herramientas digitales significa reconocer sus desafíos. La violencia digital, los discursos de odio, la desinformación y las brechas de acceso siguen siendo obstáculos. No todas las personas poseen el mismo acceso a internet, ni las oportunidades de desarrollar competencias digitales o participar en igualdad de condiciones en estos espacios.

Parte de ello es reconocer que el verdadero liderazgo no piensa únicamente en qué  publicar, sino también en qué impacto tendrá aquello que publica. Y saber que cada publicación puede construir o destruir, dividir o generar diálogo, convertirse en una simple reacción o el inicio de una acción colectiva. Por lo que:

Las Juventudes hoy pueden transformar la democracia

Todo lo mencionado permite señalar que la democracia no se construye únicamente cada cuatro años, frente a una papeleta. Se construye todos los días mediante nuestra participación. Las juventudes no somos solamente el futuro de Guatemala; somos parte del presente y tenemos la capacidad de incidir en él.

Y cuando se tiene el privilegio de acceder a determinados espacios y logramos hacerlo, la responsabilidad también es abrir puertas, compartir oportunidades y procurar que las voces lleguen donde antes no podían llegar. Porque representar a la juventud no significa convertirse en voz de una generación, sino contribuir a que existan más voces, más territorios y más juventudes participando en la construcción del país.

El elegir cómo utilizar la tecnología, el reconocerla como herramienta, puede llevar a que las ideas se conviertan en proyectos, proyectos en acciones, acciones que generen resultados,  y estos resultados sean el inicio de una transformación. .

Las plataformas digitales pueden ser el megáfono, el punto de encuentro y la herramienta para organizar. Pero la transformación ocurre cuando salimos de la pantalla y hacemos que esas ideas sucedan en la vida real. El verdadero sentido de “menos discurso, más acción”, no es dejar de hablar, sino lograr que nuestras palabras tengan valor de convertirse en hechos. El espacio digital hoy es la puerta para que más juventudes puedan ser protagonistas de la transformación social que queremos.

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