La dificultad de opinar y participar en el cambio social
Autor: Lidia Ortega Tablas – Instagram: @_tablast – Editorial: youngfortransparency@gmail.com
Emitir una opinión en la actualidad parece haberse convertido en una declaración de pertenencia a un bando, cuando en realidad no debería ser así. Todos poseemos opiniones sobre lo que ocurre en nuestro país y en nuestro entorno. Sin embargo, cuando no tenemos acceso a toda la información o al panorama completo de la situación, nuestra opinión puede percibirse como parcial o incluso como una muestra de desinterés.
A menudo, resulta más sencillo no expresar una opinión, no porque no queramos, sino porque así evitamos enfrentarnos a preguntas incómodas: ¿sobre quién opinamos?, ¿sobre qué temas? Es mucho más fácil evadir o no responder a estas cuestiones que afrontarlas directamente.
Estar al tanto de los acontecimientos en Guatemala puede resultar agotador. Los sucesos en la Corte de Constitucionalidad, las nuevas elecciones para fiscal general del Ministerio Público, la rectoría de la Universidad de San Carlos de Guatemala, los abusos de poder en las municipalidades u otras entidades públicas y la inseguridad que parece dominar el país, hacen que resulte difícil encontrar un momento para uno mismo.
Participar y formar parte del cambio en el país implica, en cierta medida, poner a prueba nuestra salud, no solo física, sino también mental. Aunque todos deseamos contribuir al cambio, la realidad es que puede ser una tarea muy exigente. Equilibrar la vida personal, profesional y social se vuelve complicado, y muchas veces acabamos apartándonos de ese servicio a la sociedad para protegernos, lo cual tampoco es algo negativo.
Cuidarnos a nosotros mismos garantiza que podamos cuidar de quienes nos rodean. Además, el cambio personal puede influir en el entorno y generar una transformación en cadena que repercuta en la sociedad en su conjunto.
Por todo ello, casi no escribo esto. Siento que no estoy tan informada como me gustaría para opinar, me siento abrumada entre lo personal y lo profesional, y a veces pienso que mi opinión carece de relevancia. No obstante, a pesar de estas dudas, decido hacerlo porque no se trata de tener la opinión más precisa o compleja, sino de querer participar en un cambio real para el país.
Quizás, muchas personas se sientan identificadas con la sensación abrumadora de no estar al día con todo lo que sucede en el país y es entendible ya que, cada día surgen numerosas noticias que es imposible conocer en su totalidad. Basta con hacer el esfuerzo de informarnos sobre una y apoyar desde nuestros principios para ser parte del cambio. Finalmente espero que esta pequeña columna de opinión incite a más personas a participar, porque todos podemos sentirnos abrumados o temerosos pero, eso no quiere decir que no podamos ser partícipes de los cambios en nuestra sociedad.