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Economía y Desarrollo

Apretándonos el cinturón

Apretándonos el cinturón

Es horrible escuchar “te lo dije…”

y suena todavía más crudo hacerlo en circunstancias de crisis, pero la realidad es que la vida sería más sencilla para todos si hubiéramos hecho caso al tan mentado y propuesto PRESUPUESTO.

No necesitamos ni decírtelo, ¿o sí? La reciente contingencia de salud nos ha enfrentado a una crisis económica que todos llevábamos años evitando.   Esperábamos que nunca nos hiciera falta ese fondo de emergencia que hoy tantos necesitan y no tienen.

Si hubiéramos hecho caso de elaborar el citado control de entradas y salidas económicas, otro gallo nos cantara y ¿por qué? Simple, porque en este momento de gran incertidumbre financiera tendríamos  un fondo de emergencia que nos permitiría sobrellevar de mejor manera la gran crisis económica  que estamos por vivir.

Pero como cualquier crisis, hay algo que aprender y estamos seguras de que vamos a salir adelante, les dejamos esta  lección en cuestión de finanzas personales.

PLANEACIÓN

¿Qué hacer en estos momentos?  Como dicen los clásicos, empezar por lo básico y esto es la planeación.

Toma papel y lápiz (créeme que es mucho mejor así que en un dispositivo electrónico por avanzado que sea) y pon en blanco y negro cuatro conceptos fundamentales que debes conocer al derecho y al revés:

  • INGRESO: ¿cuánto ganas?
  • EGRESO: ¿cuánto gastas?
  • PATRIMONIO: ¿cuánto tienes?
  • DEUDAS: ¿cuánto debes?

Con esta radiografía numérica te será mucho más fácil tomar las decisiones de cómo iniciar tu plan de contingencia. ¿Sigues teniendo entradas? Cuídalas, administralas y ahorra. En caso contrario, busca opciones de crédito tanto en el sector financiero como en el mismo gobierno y, ni modo, echa mano de lo poco o mucho que hayas guardado. En este sentido, también es fundamental que cada peso y  cada centavo lo multipliques lo más que se pueda, así que si tienes dónde invertir, hazlo.

MÁS VALE PÁJARO EN MANO

Es fundamental que conozcas tu patrimonio: vivienda, inversiones, fondos de ahorro empresariales, joyas, en fin, todo lo que se pueda traducir en dinero y que te pertenece. Dicen las abuelas, “los bienes son para solucionar los males” y en este tipo de situación, aplica de maravilla. Incluso, si llegaras a verte muy apretado, puedes evaluar la posibilidad de hipotecar una propiedad que tengas pagada para cubrir tus compromisos cercanos y así obtener mejores condiciones de tasa de interés y de plazo. Esta opción la tienes que hacer de la mano de un experto para que no pongas en riesgo lo que tanto trabajo te ha  costado tener.

NO TE CONFUNDAS

Si tienes ahorros…  No te los gastes, mejor busca invertirlos, por ejemplo, en instrumentos de deuda

Si estás recibiendo ingresos…  ¡Cuídalos! Apégate a un presupuesto y métele a tu fondo de emergencia. Nunca sabes cuándo llegará otra crisis y hay que prepararse.

Si no estás recibiendo ingresos… 

  1. Enumera tus prioridades, que deben ser los gastos más básicos como alimentación y cuidado  de la salud.
  2. Busca programas de créditos, de preferencia, gubernamentales. Compara tasas de interés y adopta la mejor.
  3. Reestructura tus deudas para tener el mayor tiempo posible para pagarlas.

RECUERDA TENER UN FONDO DE EMERGENCIA DE AL MENOS TRES MESES DE SUELDO

DEBO NO NIEGO, ¿PAGO NO TENGO?

En momentos de crisis puedes usar tu tarjeta de crédito para alargar lo más posible tu consumo presente, tratando, por supuesto, de pagar siempre una cantidad mayor al mínimo solicitado por la institución.

Además, no olvides que puedes consolidar deudas, es decir, conseguir una tarjeta que cobre menos intereses, que otorgue cierto plazo sin pagos y que acepte las deudas de los otros bancos. Esta es una gran opción.

En el tema de pedir dinero hay que considerar todas las opciones y una muy buena confiando en que sigas recibiendo tu salario, claro, es el crédito de nómina, pues te lo autorizan prácticamente de manera inmediata con condiciones moderadas de cobro y plazos muy buenos para liquidarlos sin problema.

Por otro lado, aunque un poco más como recurso cuando lo demás ha fallado, existe el crédito prendario, que es el famoso empeño donde te aceptan desde oro y videojuegos hasta automóviles. Aquí es muy importante comparar para no acabar pagando cantidades gigantescas de intereses pues hay tantas opciones que puedes caer, por la necesidad, en manos de empresas que te cobran incluso más del 200% de interés anual cuando puedes conseguir otras que no llegan ni al 40%. No regales tu dinero.

Finalmente, en materia de créditos no debes olvidar que las instituciones siempre están totalmente abiertas a negociar ofreciéndote reestructurar tus adeudos. No les interesa embargarte, pues les cuesta mucho dinero y no te pueden meter a la cárcel, así que acércate, llega a un arreglo conveniente para ti y principalmente… respira.

En tiempos de crisis las instituciones de crédito no cobran intereses moratorios ni te mandan al Buró de Crédito si pospones tus pagos varios meses.  Peeero, los intereses normales seguirán corriendo. ¿Qué queremos decir? Que si no tienes necesidad apremiante no uses dichas promociones pues terminarán costándote dinero.

¿QUÉ HAGO CON MIS DEUDAS?

  1. Haz un balance de todo lo que debes
  2. Paga el mínimo de las deudas pequeñas y enfócate en liquidar las más grandes
  3. Busca programas de apoyo por crisis, negocia y apégate a dicho acuerdo
  4. Trata de consolidar, o sea, buscar créditos más baratos y pasar tus deudas a ellos con tasas de interés más bajas

No lo olvides, todo pasa y esta crisis no será la excepción, así que aprovecha el tiempo en tu planeación financiera personal y conviértete en un máster de cómo administrar el dinero.

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