Transformando el cuidado de la piel
Tres científicas guatemaltecas convierten una necesidad familiar en una marca de cosmética natural con visión de negocio.
Por Revista Mujer de Negocios | Sección Negocios de Mujeres
Lo que comenzó como la búsqueda de una solución para la piel de una madre durante la menopausia se convirtió en Betáe, una marca creada por dos ingenieras químicas y una química farmacéutica. Su propuesta combina formulación científica, ingredientes de origen natural y una comunidad que entiende el cuidado corporal como una expresión de bienestar y amor propio. Conversamos con Natalia sobre el origen de la empresa, el valor de emprender con propósito y los retos de abrirse paso en una industria competitiva.
De la curiosidad al emprendimiento
Natalia, ¿quién eres y cómo nació tu vínculo con la formulación cosmética?
Soy una persona apasionada por los retos. Desde niña fui muy curiosa: mezclaba los productos de cuidado corporal de mis papás para descubrir qué ocurría. Con el tiempo entendí que quería llevar esa curiosidad más lejos. Elegí estudiar Ingeniería Química para comprender la ciencia detrás de las fórmulas y adquirir la capacidad de crear, desde cero, productos que realmente funcionaran.
Betáe surge de una experiencia familiar. ¿Cómo se convirtió esa necesidad en una empresa?
Natalia: La idea nació cuando mi mamá entró en la menopausia y su piel cambió drásticamente: perdió brillo y elasticidad, y se volvió extremadamente seca. Probó muchas cremas comerciales sin encontrar una solución real. Entonces comenzamos a experimentar con mantecas y aceites naturales puros, y vimos cómo su piel recuperaba vida. Esa experiencia me llevó a reflexionar sobre mi propósito. En el camino se sumaron dos mujeres que compartían la misma pasión por la ciencia, los mismos valores y el deseo de ayudar a más mujeres. Así nació Betáe.
Una marca con raíces y propósito
¿Qué representa el nombre Betáe?
Proviene del nombre científico de la remolacha, Beta vulgaris. Nos inspiró su color magenta, vivo y vibrante, porque representa una feminidad poderosa, cálida y llena de vida. Sus raíces también simbolizan algo esencial para nosotras: recordar de dónde venimos para aprender a amarnos y cuidarnos de manera consciente.
¿Cómo conviertes tu formación como ingeniera química en una ventaja competitiva?

Marca toda la diferencia porque formulamos nuestros productos desde cero. No compramos bases prefabricadas ni delegamos la fabricación sin involucrarnos en el proceso. Mi formación me permite comprender cómo interactúa cada ingrediente a nivel molecular y asegurar que cada fórmula sea segura y estable, y que los activos botánicos conserven sus propiedades y cumplan su función en la piel.
Son tres cofundadoras con perfiles científicos. ¿Cómo transforman sus diferencias en una fortaleza?
Somos dos ingenieras químicas y una química farmacéutica, con personalidades y habilidades distintas. Una aporta creatividad al desarrollo de productos y al marketing; otra, organización y atención al detalle en las operaciones; y otra, visión estratégica y capacidad de análisis para planificar el crecimiento. Esa diversidad nos permite complementarnos, aprender entre nosotras y avanzar hacia una misma visión.
Romper prejuicios y competir con autenticidad
¿Cuál ha sido el mayor reto de emprender siendo mujeres jóvenes en esta industria?
Hemos tenido que demostrar que la cosmética natural sí puede ser efectiva y que, en el cuidado de la piel, menos puede ser más: una rutina de diez pasos no garantiza resultados. También enfrentamos el prejuicio de que, por ser jóvenes, nuestro proyecto es únicamente estético o pasajero. Esa percepción cambia cuando las personas descubren que detrás de la marca hay ciencia, formulación propia y respaldo profesional.
En un mercado tan competido, ¿qué hace diferente a Betáe?
Eliminamos todo lo innecesario: no utilizamos derivados del petróleo, parabenos ni rellenos sintéticos que no aporten valor a la piel. Pero Betáe va más allá del producto. Estamos construyendo una comunidad mediante experiencias de bienestar, activaciones en estudios de pilates y espacios donde el cuidado corporal se convierte en un estilo de vida consciente y compartido.
Productos que conquistan y una visión de futuro

¿Cómo ha respondido el mercado y qué productos se han convertido en favoritos?
La respuesta ha sido increíble. Las personas perciben la diferencia desde el primer uso. Nuestro producto estrella es el Body Oil o Aceite Corporal. La Vela Corporal Vegana también ha tenido una recepción muy positiva por ser innovadora y multipropósito. Ambos brindan hidratación profunda y un brillo natural inmediato, sin dejar una sensación pesada o grasosa.
¿Qué sueñan construir con Betáe?
Natalia: Soñamos con convertir a Betáe en una solución para necesidades de la piel que los productos comerciales convencionales no resuelven. Queremos ser una marca referente para mujeres que experimentan resequedad durante la menopausia y que desean reconectar con su feminidad desde el cuidado y el amor propio.
¿Qué consejo darías a otras jóvenes que quieren emprender?
No esperen a saberlo todo para empezar, pero nunca dejen de prepararse. El conocimiento y el deseo de resolver problemas reales son sus mejores herramientas. Confíen en su visión y rodéense de personas que compartan sus valores.
“No esperen a saberlo todo para empezar, pero nunca dejen de prepararse.”

