Breve reflexión desde la perspectiva de Chantal Mouffe.
Autora: Gladis Sandoval – Instagram: @sandval_15 – Editorial: youngfortransparency@gmail.com
Desde la perspectiva de Mouffe, filósofa y politóloga belga, la política es un conflicto de tipo nosotros contra ellos, de orden antagonista, en el que define que la sociedad es el espacio discursivo en donde la política es estructurada a partir de prácticas políticas hegemónicas.
Para comprender la propuesta de Mouffe es necesario un acercamiento a la sociedad, partiendo de la premisa de que la sociedad, a partir de espacios de toma de decisión generan el hecho político o la política como una actividad que representa la expresión que permite por sí misma discutir y generar un diálogo y un debate. Ante ello, en Guatemala, es preciso mencionar las identidades colectivas y cómo la construcción de realidades comunes que va a generar una identidad compartida y, por ende, permitiría una articulación de demandas y por tanto, un espacio de toma de decisión, siendo este el espacio más importante dentro de la actividad política con miras de encaminar un proyecto político que refleje los intereses, sin embargo, en Guatemala las identidades de los partidos son de cartón, como sus estructuras.
De cara a los siguientes comicios electorales en Guatemala y en un año preelectoral en el que estamos viendo la formación de nuevos partidos políticos, es preciso cuestionar el arraigo dentro de las nuevas identidades, principalmente refiriéndonos al contexto guatemalteco. Identificar la polarización política nos permite evidenciar que en primer lugar, los partidos políticos no tienen identidad construida, sino personalismos. Cuando las necesidades han sido suplidas, las nuevas identidades construidas inician un desarraigo a lo que en un inicio identificaban como su identidad, como puede mostrarse con el ex partido Movimiento Semilla y el ahora comité pro formación del partido político RAÍCES.
Por otro lado, Mouffe señala que la política no es solo a nivel cultural. A ello, Errejón suma y propone que en la política el espacio de contiendas culturales, como el espacio de la construcción de narrativas y los instrumentos para decidir el reparto de posiciones institucionales, el énfasis en este espacio es trascendental, si bien la política no se construye únicamente en un nivel cultural, este sí influye de manera determinante dentro de la política como práctica. La construcción de narrativas y la determinación de instrumentos de reparto es una decisión política.
Poder y disputa
La política entendida como el espacio de poder y disputa permite reflexionar sobre su práctica, pero también da la brecha para reflexionar y discutir desde la acción, Mouffe señala muy puntualmente que el proceso de toma del Estado a través de las urnas no es el final de la política, sino que esta, aún después de llegar a ello, necesita continuar. La política no es preparar ni esperar, la política es una construcción constante a todos los niveles.
Es por tanto importante y determinante comprender que la política no es reducida a procesos electorales ni únicamente a nivel cultural, por otro lado, la capacidad innovadora de las redes sociales sí es determinante dentro de la construcción de identidades sobre todo en ámbitos en donde los grupos sociales tienen menos claros sus intereses.
Por último y no menos importante, Mouffe dentro de su postulado omite el impacto de las redes sociales sobre todo ante la incipiente globalización de la información y es necesario entenderlas como instrumento innovador que funciona en doble vía; por un lado, es capaz de permear las decisiones político-electorales de las personas según los estímulos a los que esté expuesta la sociedad. Y, por otro lado, son determinantes en la construcción de narrativas y de nuevas identidades desde principios e ideales de cara al siguiente proceso electoral. Hoy, quien posicione el discurso, la agenda mediática y su identidad, ganará en las urnas el siguiente proceso electoral.