Visionarias 2026, VANA

Gabriela Loaiza: sanar desde la raíz, el legado de Clínica Margarita

Gabriela Loaiza, finalista de VANA Visionarias 2026, ha transformado una vivencia personal de dolor en un modelo de salud preventiva que prioriza la dignidad humana. En esta entrevista, nos cuenta cómo pasó de la vocación de servicio a liderar un proyecto de alto impacto en el bienestar integral.

El origen: una promesa convertida en vocación

Toda gran empresa nace de una chispa. ¿Cuál fue el momento exacto en que decidiste fundar Clínica Margarita?

Gabriela Loaiza: Clínica Margarita nació de la observación y del amor. Mi padre, quien padecía diabetes insulino-dependiente, tomaba 22 medicamentos diarios, pero seguía buscando algo que la medicina convencional no siempre ofrece: ser escuchado y comprendido más allá de sus síntomas. Él necesitaba un espacio de calidad humana que no encontraba. Aunque él partió antes de ver la primera clínica fundada, su lucha se convirtió en mi misión: ofrecer un enfoque de salud personalizado que trabaje desde la raíz, priorizando la prevención a través de la hidratación y la suplementación.

El diferencial: más que pacientes, historias de vida

En un sector tan competitivo como el de la salud, ¿Qué hace que Clínica Margarita sea una experiencia distinta?

Gabriela Loaiza: Nuestro diferencial es que no creemos en protocolos generalizados. Cada persona que entra es única; nos enfocamos en entender su historia, su estilo de vida y sus objetivos específicos. Lo logramos a través de:

  • Evaluaciones funcionales detalladas.
  • Sueroterapia y suplementación diseñadas a medida.
  • Educación continua, para que el paciente sea dueño de su propio proceso.
  • Un entorno de confianza, donde la calidez humana es tan importante como el tratamiento médico.

De la salud a la estrategia: el reto de emprender

Has mencionado que el camino de profesional de la salud a administradora no ha sido lineal. ¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje?

Gabriela Loaiza: Entender que, para cuidar mejor a otros, yo debía fortalecer mi capacidad de gestión. El reto más grande ha sido la profesionalización: pasar de la atención clínica a la planificación estratégica. Aprender a organizar procesos, optimizar recursos y gestionar publicidad me ha permitido dejar de ver la clínica solo como un consultorio y empezar a verla como un proyecto con potencial de crecimiento real.

El impulso de VANA y la Visión 2026

Como finalista de Visionarias 2026, ¿Cómo ha cambiado tu perspectiva sobre el futuro de Clínica Margarita?

Gabriela Loaiza: Ser parte de VANA ha sido el impulso que necesitaba para «pensar en grande». Ha fortalecido mi visión como líder y me ha ayudado a consolidar Clínica Margarita como un proyecto de alto impacto en salud preventiva. Mi compromiso hoy es con la excelencia y con llevar este bienestar a muchas más personas.

Inversión con propósito: el siguiente paso

De resultar ganadora, ¿En qué área estratégica planeas invertir para escalar tu impacto?

Gabriela Loaiza: La inversión se centrará en la precisión del diagnóstico. Mi meta es adquirir equipamiento de vanguardia para la evaluación de minerales y vitaminas, lo que elevará aún más el nivel de personalización de nuestros servicios. Queremos que cada tratamiento esté respaldado por tecnología de punta y datos exactos.

Un mensaje para las futuras visionarias

¿Qué le dirías a otras mujeres que tienen el deseo de emprender en el sector salud pero aún no se atreven?

Gabriela Loaiza: Les diría que no esperen a sentirse «completamente listas», porque el verdadero aprendizaje ocurre en el camino. Cuando un proyecto nace desde el amor, la vocación de servicio y el deseo genuino de ayudar, el crecimiento fluye de manera natural. Atrévanse a construir desde su propósito.

Con la mirada puesta en la tecnología de precisión y el corazón anclado en la calidez humana, Gabriela Loaiza redefine el estándar del cuidado integral. Su trayectoria en Visionarias 2026 es el prefacio de una nueva era para Clínica Margarita, una donde la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino un proceso de acompañamiento, educación y dignidad que nace del amor. Gabriela nos recuerda que para sanar el futuro, primero debemos aprender a escuchar el presente.

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