Pika Guatemala, el arte de transformar el barro en una comunidad sin fronteras
Hay emprendimientos que nacen de un plan de negocios y otros que nacen de una chispa de curiosidad. Pika Guatemala pertenece a estos últimos, fundado por Susana Monroy. Lo que comenzó como un experimento personal con el barro, hoy es una red de más de 200 mujeres en Centroamérica que han encontrado en la arcilla una terapia, un sustento y una voz propia. Hablamos con la mente detrás de este proyecto, finalista de Visionarias 2026 de VANA, quien nos demuestra que cuando una mujer decide levantarse, el impacto se expande como las ondas en el agua.
El linaje de la resiliencia
Pika no nació en una cuna de artesanos, sino de una curiosidad personal. Sin embargo, detrás de esa chispa hay una red familiar muy fuerte. ¿Quiénes son los pilares que sostuvieron esta idea cuando apenas era un experimento?
Susana: Vengo de una familia de mujeres valientes. Mi madre, mi primer ejemplo de resiliencia, me enseñó que el miedo nunca es una excusa. Mi hermana ha sido mi apoyo estratégico y mi prima Laura, un ejemplo de cómo una mujer se levanta por sus hijos sin límites. Pero también debo honrar a mi papá, mi primer inversionista, quien tuvo fe en mí cuando todo era solo una idea, y a mi pareja, mi apoyo firme. Pika se construyó en equipo: ordenando, empacando y trabajando juntos cuando el panorama aún no estaba claro.
Más que barro, es posibilidad

En un mercado saturado de decoración, Pika destaca por algo inusual: ustedes no solo venden el producto final, venden la materia prima. ¿Cómo se convirtió el barro en una herramienta de empoderamiento para otras mujeres?
Susana: Exacto. Mi diferencial es que vendo la posibilidad de crear a través de polvo de barro y arcillas. Hoy somos una comunidad de más de 200 mujeres que comparten procesos y emprendimientos. Hemos llegado a El Salvador con Ary y a Honduras con Nathalie, quien ha sacado adelante a sus hijos gracias a esta actividad creativa. Colaboramos con artesanas de Chinautla y proveedoras mexicanas; Pika no es solo decoración, es una oportunidad de estabilidad emocional y económica para muchas mujeres.
De creadora a empresaria
¿En qué momento te diste cuenta de que Pika había dejado de ser un hobby para convertirse en una empresa con logística internacional?
Susana: El reto fue entender la escala. Cuando empiezas a exportar a otros países y manejas una comunidad activa de cientos de personas, la logística, el inventario y la estructura de precios se vuelven vitales. Pasar de «creadora» a «empresaria» ha sido mi verdadero crecimiento; aprender que para sostener el impacto comunitario se necesita una gestión profesional impecable.
La visión 2026 y el impulso de VANA

Como finalista de Visionarias 2026, ¿Qué significa para ti este respaldo y en qué planeas invertir el capital semilla si resultas ganadora?
Susana: VANA me obligó a ver a Pika en otra escala. Esta etapa es una validación de que un proyecto nacido de la curiosidad tiene un potencial real de expansión regional. Si gano los Q15,000, los invertiré en fortalecer el inventario y optimizar la logística. Necesito mejores sistemas de almacenamiento y empaque para reducir tiempos de entrega en Centroamérica. Crecer no es solo vender más, es estar preparada para sostener ese crecimiento con eficiencia.
Un mensaje para las futuras Visionarias
Muchas mujeres esperan el «momento perfecto» para lanzar su idea. Basado en tu historia, ¿cuál es tu consejo para ellas?

Susana: No esperen a sentirse listas. Yo empecé sin un plan perfecto. Empiecen con curiosidad y rodéense de mujeres que sumen. Como dice mi mamá: la valentía no es la ausencia de miedo, es avanzar a pesar de él. Cuando una mujer crece, no sube sola; abre el camino para que muchas más caminen con ella.
En Mujer de Negocios, nos inspira ver cómo Susana a través de Pika Guatemala ha logrado redefinir el concepto de emprendimiento artesanal. Al democratizar el acceso a la materia prima y fomentar la creación propia, este proyecto no solo entrega un producto, sino que devuelve la autonomía creativa a cientos de mujeres.
La visión de su fundadora nos recuerda que la verdadera innovación surge cuando conectamos nuestra pasión personal con una necesidad colectiva. Pika es, sin duda, un ejemplo de cómo la economía circular y la colaboración femenina pueden transformar el panorama empresarial de nuestra región.