VANA, Visionarias 2026

Mayra Soto, la maestra del azúcar que hornea sueños con resiliencia y amor

En el camino del emprendimiento, hay historias que se escriben con sacrificio y se endulzan con perseverancia. Hoy conocemos a Mayra Soto, finalista del programa Visionarias 2026 de VANA. Hace dos décadas, impulsada por la necesidad de sacar adelante a sus hijos como madre soltera, Mayra encontró en la repostería no solo un oficio, sino una misión de vida. Hoy, tras profesionalizarse en el Intecap y expandir su marca más allá de su comunidad, nos comparte cómo el amor es el ingrediente que sostiene cada una de sus creaciones.

El ingrediente secreto: amor y necesidad

Dicen que la repostería es ciencia y amor. ¿Cómo nació tu pasión por los postres y en qué momento decidiste que debía ser un negocio formal?

Mayra Soto: Mi ingrediente secreto es, sin duda, el amor. Todo lo que hago lo preparo con la misma pasión que si fuera para mis propios hijos. Mi camino nació hace 20 años por una necesidad urgente: trabajar sin descuidar a mis hijos. Como madre soltera, los gastos no alcanzaban y decidí estudiar en Intecap para profesionalizarme. Gracias a eso logré salir adelante. Hace tres años di el gran paso de crear mi página oficial; aunque muchos me buscan por mi nombre, «Mayra«, decidí que era momento de darme a conocer fuera de mi colonia y formalizar mi sueño.

Personalización: más que un pastel, una historia

Cada pastel cuenta una historia (cumpleaños, bodas, aniversarios). ¿Cuál es el proceso creativo para lograr que cada pedido supere las expectativas del cliente?

Mayra Soto: Para mí, cada pastel es personal. Empecé haciendo los de los cumpleaños y bodas de mis hijos, y ahora hasta los de mi nieto. Cuando un cliente me envía un diseño, mi regla es no copiar. Siempre trato de imaginar una idea propia para mejorarlo, añadiendo detalles que lo hagan único. Mi objetivo es que la persona sienta que ese pastel fue pensado exclusivamente para su momento especial.

El desafío detrás de la vitrina

Emprender en repostería implica madrugadas y mucha precisión. ¿Cuál ha sido el reto técnico o administrativo más grande que has superado hasta ahora?

Mayra Soto: El desafío físico es enorme; me ha tocado desvelarme, madrugar y a veces ni comer para no perder tiempo en las entregas. Técnicamente, la precisión es vital, especialmente con los pasteles de varios niveles. El miedo de que un pastel no aguante el peso o la dimensión durante el transporte es real, pero gracias a Dios, todo ha salido bien. Administrativamente, el reto siempre ha sido el flujo de efectivo, pero eso está cambiando.

Creciendo con el respaldo de VANA

Como finalista del programa de VANA, ¿Qué lección te llevas de este proceso y cómo ha cambiado tu forma de ver tu negocio?

Mayra Soto: Ser finalista es algo que realmente no esperaba. La lección más grande que me llevo es que instituciones como VANA confiaron en mí y en mi potencial. Antes, la falta de fondos me limitaba, pero gracias al programa ahora cuento con recursos para invertir en insumos y equipo esencial como moldes. Me ha dado una visión de crecimiento que antes veía lejana.

Un dulce futuro en el horizonte

Si resultas ganadora, ¿Qué nueva herramienta o mejora llegará a la cocina de tu negocio para deleitar a más personas?

Mayra Soto: ¡Mi meta es el equipamiento! Actualmente trabajo solo con mi estufa, lo que me obliga a invertir mucho más tiempo del necesario. Si gano, mi prioridad es adquirir una batidora industrial y un horno profesional. Esto no solo mejorará mi producción, sino que me permitirá crear más diseños y atender a más clientes con la calidad de siempre.

Un mensaje para la mujer que teme emprender

¿Qué le dirías a esa mujer que tiene una receta deliciosa guardada pero no se anima a vender su primer pastel por miedo?

Mayra Soto: Le diría que con fe todo se puede. Hay que perder el miedo, tocar puertas y mostrar su producto con orgullo. Mi filosofía es siempre sumar y nunca restar; no hay que sacrificar la calidad por miedo a invertir. Si confías en tu sazón y en tu trabajo, el mercado te abrirá los brazos.

La historia de Mayra Soto es un recordatorio poderoso de que el éxito en los negocios no solo se mide en cifras, sino en la capacidad de transformar una necesidad personal en un legado de servicio y excelencia. En Mujer de Negocios, celebramos a las mujeres que, como Mayra, no solo hornean pasteles, sino que construyen puentes hacia el futuro de sus familias. Su paso por Visionarias 2026 de VANA es solo el comienzo de una nueva etapa donde su talento, ahora respaldado por herramientas y visión estratégica, seguirá endulzando la vida de muchos más guatemaltecos. ¡Éxitos, Mayra!

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