El hombre-masa o el Prometeo de la destrucción social (parte I)
Autor: Leonardo Juárez Morales – X: @Leojuarez_M – Instagram: @leojuarez535 – Facebook: @leonardo.juarez.890686 – Editorial: youngfortransparency@gmail.com
«La masa quiere siempre ser dominada por un poder ilimitado. Ávida de autoridad, tiene, según las palabras de Gustavo Le Bon, una inagotable sed de sometimiento». Sigmund Freud
La psicología individual puede ser analizada desde cualquier sujeto, con el objeto de profundizar en elementos que puedan ayudar a buscar las causas de una personalidad; sin embargo, cuando el individuo se integra en una masa, su modo habitual de pensar y reflexionar se ve alterado. ¿Por qué las masas suelen mostrar una limitada capacidad de reflexión crítica? Para empezar a indagar en esta pregunta, es necesario analizar el proceso de aprendizaje del individuo desde su infancia, ya que padres, hermanos, amigos, profesores, y demás personas que le rodean, participan activamente en su proceso de formación; la exposición a múltiples referentes e ideales puede generar una falta de claridad en la construcción de una idea propia, lo que condiciona su modo de pensar y actuar.
Podemos considerar este proceso como un fenómeno social, ya que, al analizar el pensamiento en masa, es posible identificar la presencia de un cierto narcisismo colectivo; muchas veces, los individuos buscan imponer su visión como la única válida y actúan de forma violenta cuando dicha postura no es aprobada por el conjunto. Es en este contexto donde actores políticos oportunistas aprovechan el conflicto para imponer consignas simples que resultan fácilmente asimilables por las masas: “Dios, patria, libertad”, “la derecha es el camino correcto”, “la izquierda gobierna con el pueblo”). Políticos convenencieros, líderes religiosos, y actores que difunden información falsa, aprovechan el síntoma de las masas llamado “sugestión”, factor clave para encantar al individuo en su momento más estúpido y llenarlo de encantamiento patriótico, religioso, o militar.
¿Qué es lo que caracteriza la unión de las masas?
Y es que las masas, al estar unidas, no generan intelecto; un ejemplo claro puede observarse en el ejercicio del derecho al voto, donde las personas pierden la razón y votan por la voluntad de las masas sin considerar su juicio individual, sin importar su orientación ideológica, criterios religiosos o el perfil del candidato. Cuando el razonamiento personal se diluye, el ser humano se vuelve estúpido, primitivo, y aparece “el alma colectiva falsa” fenómeno en el que las masas se mueven principalmente por observación e imitación, duplicando todo lo que ven, evitando cuestionar y discutir incluso cuando existen fundamentos racionales para hacerlo. (Ortega y Gasset, 2010).
Pero, ¿Qué es lo que caracteriza la unión de las masas? El francés y psicólogo social Gustave Len Bon, explica que las masas tienen un espíritu muy limitado del lado del inconsciente, es decir, el sustrato social entraña residuos ancestrales. Durante la época colonial, la manipulación de las masas se ejercía con frecuencia a través de la violencia, ya que estas carecían de voz y poder político, y su margen de acción se reducía a un vínculo social elemental, guiado principalmente por la observación y la imitación. Len Bon agrega que en una multitud, se borran las adquisiciones individuales, y señala como una de las cualidades de este fenómeno social, que el sentimiento en potencia del individuo es intervenido y dirigido por quienes detentan el control de los medios de observación y difusión, tales como redes sociales, iniciativas sociales engañosas, y discursos políticos simplificados y apegados a un lenguaje primitivo. Este sentimiento se disuelve cuando el individuo ejerce el pensamiento crítico, en lugar de integrarse en la dinámica de las masas. (Freud, 2024)
Responsabilidad individual
Dentro de los movimientos idealistas en masas, la responsabilidad individual se extingue. Por instinto, el ser humano evita asumir las consecuencias cuando se percibe como parte de un grupo débil, lo genera la idea de que sacrificarse por otro, no es correcto; el contacto con las masas suprime la tendencia inconsciente de la culpa y la responsabilidad. Por ello, al evaluar la figura de un político, sea percibido como bueno o malo, las masas tienden a justificar sus errores bajo el argumento de que actuó “por el pueblo”. Casos como los de Alfonso Portillo o Efraín Ríos Montt ilustran cómo ciertos líderes son concebidos como héroes colectivos a pesar de sus fallas políticas, en la medida en que asumieron públicamente la culpa. Este gesto es interpretado por la masa como una forma de empoderamiento moral y de honestidad, que muchas veces se vincula con la religión, empatizando con el contexto de que en casi todo el país, se practica un cristianismo hipócrita.
Otra de las cualidades de este fenómeno señalada por Len Bon, es el contagio mental del individuo, quien sacrifica fácilmente su interés personal por el interés colectivo. Este mecanismo se observa con claridad en las campañas políticas, donde ciertos grupos apelan a intereses colectivos que, en muchos casos, carecen de un sustento real, pero que son reforzados mediante recompensas materiales inmediatas: láminas, verduras, pizzas, calendarios, todo aquello que pueda ser útil temporalmente para las masas.
Una tercera causa, y quizá la más relevante, es la sugestibilidad. En este estado, el individuo pasa a una condición operativa, en la que es utilizado sin plena conciencia de ello. Sus costumbres y tradiciones se alinean con este mecanismo, ya que la formación de las masas, por su propia naturaleza, favorece la obediencia antes que el pensamiento crítico. Estas disposiciones se han consolidado históricamente como costumbres heredadas, particularmente desde la época colonial. Así, el sujeto sugestionado —casi hipnotizado— carece de plena conciencia sobre sus actos. En síntesis, “este proceso conduce a una disminución del ejercicio intelectual” (Le Bon, 2008).
La multitud es impulsiva, versátil e irritable y se deja guiar casi exclusivamente por lo inconsciente.
Referencias
- Freud, S. (2024). Piscología de las masas. España: Alianza Editorial.
- Len Bon, G. (2008). Psicología de las masas. España: OMEGALFA.
- Ortega y Gasset, J. (2010). La rebelión de las masas. México: La guillotina.

