Ligia García y García y el poder de una voz auténtica
En un entorno profesional marcado por la velocidad, la hiperconectividad y la presión por los resultados, la escritora y gestora cultural Ligia García y García propone una mirada distinta: liderazgo desde la sensibilidad, disciplina creativa y éxito entendido como conexión humana. En esta conversación con Mujer de Negocios, reflexiona sobre la escritura como acto estratégico, la vulnerabilidad como fortaleza y la importancia de atreverse a habitar la propia voz.
La identidad detrás de las palabras
La voz propia

Tu nombre resuena con fuerza en la literatura guatemalteca contemporánea. ¿En qué momento sentiste que escribir dejó de ser una pasión personal para convertirse en tu misión de vida y tu plataforma profesional?
Aunque escribir nunca ha dejado de ser una pasión personal, sí hubo un momento en que pasó a ser algo más. Ocurrió cuando descubrí que no estaba sola en este proceso, sino que cada día había una o muchas personas que me leían y se conectaban con una emoción, con un estado de ánimo.
Hasta hoy sigo escribiendo para mí, para darle vida a esa pasión personal, pero compartirlo con los lectores ha transformado la experiencia por completo. Vivo la escritura en múltiples dimensiones: a través de ella no solo me he acercado, sino que me he asomado al alma de muchas personas, después de haberles permitido que se asomen a la mía.
El proceso creativo como disciplina
En el mundo corporativo hablamos de procesos; en el arte, de inspiración. ¿Cómo estructuras tu “negocio creativo” para que la inspiración te encuentre trabajando?
Aunque suene poco romántico, más que desde la inspiración escribo desde la disciplina y la constancia. Me exijo mucho y me mantengo en una búsqueda permanente. El proceso creativo también requiere procesos: planificación, preparación y trabajo continuo.
Y cuando la disciplina no es suficiente, la pasión puede marcar la diferencia.
Liderazgo cultural y visión, la escritora como marca
En la era de las redes sociales y la marca personal, ¿cómo gestionas el equilibrio entre la sensibilidad de tu obra y la necesidad estratégica de posicionar tu nombre?
Mi meta principal siempre ha sido compartir mi esencia, mostrar mi manera de sentir e interpretar el mundo desde una voz auténtica. La construcción de mi marca personal ha surgido como una consecuencia no intencionada de ese propósito, aunque también me ha exigido delimitar y fortalecer mi propuesta creativa.
Desafíos del entorno
Como mujer referente en las letras, ¿cuáles son los principales retos para que las escritoras centroamericanas logren proyección internacional sostenible?
El mayor desafío es la falta de redes de distribución sólidas que permitan que la literatura de nuestra región trascienda fronteras y no se limite a un nicho regional. A esto se suma la necesidad de profesionalización y actualización constante para aprovechar las herramientas tecnológicas que hoy impulsan la visibilidad global.
Colaboración y comunidad
Has estado muy involucrada en la gestión y el apoyo a otros autores. ¿Qué significa para ti liderar desde ese rol?
Para mí, el liderazgo es fundamentalmente un acto de servicio y de conexión resonante. Mi experiencia trabajando con mujeres resilientes y en la mentoría de nuevos autores me ha demostrado que el liderazgo colaborativo es esencial.
Este enfoque no solo revitaliza el ecosistema cultural, sino que permite que surjan nuevas narrativas desde voces auténticas, convirtiéndose en una herramienta poderosa para la sanación y el fortalecimiento del tejido social.
Resiliencia y adaptabilidad, el manejo de la crítica

¿Cómo has desarrollado la agilidad emocional para recibir tanto el aplauso como la crítica?
Desde el inicio he sido consciente de que exponerme implica una diversidad de reacciones. Respeto profundamente la libertad de expresión y el derecho a opinar, aunque las visiones difieran de la mía.
Acojo tanto la crítica como el aplauso con gratitud, pero sin apego, para proteger mi libertad de sentir, pensar y crear. No busco agradar a todos, pero garantizo una voz genuina, formulada con respeto y entrega.
¿Cómo enfrentas los bloqueos creativos, esos momentos de incertidumbre profesional?
La incertidumbre es inherente al proceso creativo. Es crucial asumirla y avanzar a pesar de ella. La disciplina me ha enseñado que el proceso se nutre incluso cuando no se está produciendo de manera visible.
Cuando no escribo, estoy adquiriendo experiencias para futuras obras, explorando técnicas o permitiendo el silencio necesario para que un texto complete su tiempo de incubación.
Gestión del tiempo y enfoque profundo
¿Cómo proteges tus espacios creativos en medio de la hiperconectividad?
Aunque me siento cómoda con la hiperconectividad, busco provocar momentos de introspección. Para ello exploro otras formas de creación: collage, arte textil, piano, acordeón. La cocina también es un canal esencial que me conecta profundamente con los sentidos.
Introspección y humanidad, la literatura como espejo
¿Qué has aprendido sobre la condición humana a través de tu escritura?
La escritura ha sido un camino de profundo autoconocimiento. Cada texto me obliga a cuestionar mis ideas y mi forma de vida.
He comprendido que todos buscamos aprender a vivir sin dolor, acercándonos a los demás con nuestras vulnerabilidades a flor de piel. Como sociedad, padecemos una especie de discapacidad emocional adquirida: se nos ha enseñado que sentir es debilidad, cuando en realidad es nuestra mayor fortaleza.
El éxito redefinido

¿Qué significa para ti haber tenido éxito al final de un día de trabajo?
Para mí, éxito es haber encontrado un momento para la creación y haber apelado a la sensibilidad. Si además logro conectar con otro ser humano —a través de un texto, un encuentro académico o una canción—, el esfuerzo ha sido plenamente recompensado.
¿Qué parte de ti queda expuesta en cada libro?
Me expongo por completo, en cada palabra. Esta exposición no me debilita: me fortalece, me libera. Al no ocultar nada, no hay medias verdades ni zonas sensibles que no hayan sido reveladas.
¿Qué le dirías a las mujeres que tienen una historia que contar, pero temen al mercado?
Cada historia merece ser contada porque es única. Narrar tiene un efecto liberador que facilita el autoconocimiento y la conexión. Aunque el mercado pueda parecer desafiante, las utilidades más valiosas superan lo económico: inspirar, transformar, acompañar. Por experiencia propia, puedo afirmar que cada palabra escrita ha sido bien recompensada.
El legado
La vida es demasiado corta para no escribir la propia historia con autenticidad. Vale la pena correr el riesgo de ser uno mismo, explorar la sensibilidad y buscar coherencia entre palabras y acciones.
Ligia García y García, en cinco palabras:
Autenticidad, libertad, sensibilidad, valentía y determinación.
En Mujer de Negocios sabemos que escribir es, quizás, el acto de rebeldía más puro y la herramienta de trascendencia más poderosa que poseemos. Al igual que Ligia, cada uno de nosotros tiene una perspectiva única que el mundo necesita conocer. A través de sus libros —que son mapas de la experiencia humana—, Ligia nos invita no solo a leer, sino a habitar nuestras propias emociones.
Te invitamos a descubrir la obra de Ligia García y García; déjate llevar por sus palabras y permite que su voz resuene en tu propio pensamiento. Porque cuando nos atrevemos a plasmar nuestra verdad en papel, dejamos de ser instantes para convertirnos en eternidad. Escribir es trascender; es dejar una huella indeleble en el alma de quien nos lee, recordándonos que, al final del día, lo que nos hace verdaderamente humanos es nuestra capacidad de conectar a través del corazón.