Entre la expansión digital y la regulación del espacio público.
Autora: Katherine Orozco – X: @_Katiior – Instagram: @ oro_katy – Editorial: youngfortransparency@gmail.com
Resumen: La violencia de género facilitada por la tecnología constituye uno de los desafíos más complejos y urgentes en el contexto contemporáneo guatemalteco en especial para quienes participan en política. Este artículo analiza la violencia digital desde un enfoque de género y derechos humanos, argumentando que el entorno digital debe ser concebido como un espacio público sujeto a regulación, prevención y sanción.
Las redes sociales y el espacio digital han revolucionado la forma de interacción social, participación política y construcción de la ciudadanía. Esta transformación digital ha crecido deliberadamente y ha traído consigo escenarios de organización social, ejercicio de derechos, pero al mismo tiempo escenarios de violencia que amplifican las desigualdades estructurales preexistentes.
La violencia de género facilitada por la tecnología (VGFT) incluye diferentes prácticas como el acoso en línea, la sextorsión, la difusión no consentida de imágenes íntimas, la suplantación de identidad, la manipulación del contenido mediante inteligencia artificial (deepfake), el doxing, entre otras conductas que no sólo vulneran derechos fundamentales, sino que generan efectos psicosociales y políticos concretos en la vida de las mujeres y de las adolescentes.
En Guatemala no es un secreto que la violencia de género se ha constituido como una problemática estructural e histórica, la dimensión digital representa la existencia y la sofisticación de las relaciones desiguales de poder…
Y se preguntarán ¿otra vez las mujeres? Sí, otra vez, siguen siendo las más afectadas por que utilizan la violencia digital como medio para callar su voz, en especial a quienes tienen un rol en la vida pública y/o política y no necesariamente por su rol, su capacidad o preparación, si no que la sexualizan, las difaman, ejercen la misoginia y las colocan en una posición poco agradable, creando una imagen y opinión pública errónea sobre ellas. Una imagen editada con Inteligencia Artificial sexualizando un cuerpo puede cambiar la vida de una persona y la opinión pública sobre ella, y esto también es un problema para las y los adolescentes.
La violencia de género facilitada por la tecnología VGFT y el espacio público
La Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia Contra la Mujer en el artículo 3 en el inciso c) Presenta el “Ámbito público: Comprende las relaciones interpersonales que tengan lugar en la comunidad y que incluyen el ámbito social, laboral, educativo, religioso o cualquier otro tipo de relación que no esté comprendido en el ámbito privado”.
Hoy, buena parte de las relaciones sociales, la interacción laboral, educativa se da en redes sociales, e incluso el debate público, el activismo social y la expresión digital ocurre en entornos digitales, entonces la pregunta es ¿debería ser considerado un espacio público?
Desde una perspectiva sociológica la teoría de la esfera pública propuesta por Jürgen Habermas señala que el espacio público es el ámbito donde se construye la opinión colectiva, en gran medida esta función desempeña las plataformas digitales, que median la conversación pública, por lo que no podemos considerarlos como espacios neutrales o estrictamente privados. Y si son un lugar donde se ejercen derechos, también existe un deber jurídico; por lo tanto, se deben de garantizar condiciones de igualdad y seguridad.
Pero también desde un enfoque de derechos humanos es necesario considerar la interseccionalidad como criterio analítico, el derecho a una vida libre de violencia en todos los ámbitos, incluido el digital. Y el impacto inhibidor sobre la participación política y social de las mujeres.
Sin embargo, el debate no es meramente teórico. La violencia de género facilitada por la tecnología (VGFT), el acoso digital, la difusión no consentida con imágenes íntimas, amenazas, los ataques de odio, demuestran que lo que ocurre en línea tiene consecuencias reales. Las mujeres, las defensoras de derechos humanos, las lideresas comunitarias y estudiantiles enfrentan ataques que buscan silenciarlas y expulsarlas del debate público.
El entorno digital como un ámbito público conlleva consecuencias normativas, como:
- La regulación estatal, donde debe existir una diligencia para prevenir, investigar y sancionar la violencia digital.
- La responsabilidad empresarial de las plataformas en la moderación de contenidos y la protección de usuarios.
- Y por último la construcción, de políticas preventivas con enfoque de género, y priorización del bienestar de las y los adolescentes”
La violencia de género facilitada por la tecnología; representa a uno de los principales desafíos contemporáneos para la garantía efectiva de derechos en Guatemala. Concebir el entorno digital como un espacio público permite fundamentar la necesidad de la regulación democrática, responsabilidad empresarial y, acción estatal.
No se trata de limitar la libertad de expresión, sino de asegurar que la esfera digital sea un espacio de igualdad, participación y dignidad. La expansión tecnológica no puede convertirse en un nuevo territorio de impunidad por el contrario debe ser un punto de partida para fortalecer una ciudadanía digital con enfoque de género y derechos humanos.
La violencia de género facilitada por la tecnología; representa a uno de los principales desafíos contemporáneos para la garantía efectiva de derechos en Guatemala.