Cómo convertir el dinero que viene de lejos en una herramienta de libertad financiera
Por: Redacción Mujer de Negocios en colaboración con #MujeresBAC
Cada mes, millones de familias guatemaltecas esperan una notificación en el teléfono. No es una alerta de redes sociales. Es la llegada de una remesa: el dinero que alguien, al otro lado de la frontera, ganó con sus manos y envió con el corazón. En 2025, Guatemala recibió más de 21 mil millones de dólares en remesas, consolidándose como uno de los flujos más importantes de la región. Detrás de ese número hay historias de sacrificio, de distancia, de amor que se convierte en quetzales.
Pero hay una pregunta que pocas familias se atreven a formular en voz alta: ¿ese dinero que llega está construyendo algo, o simplemente cubre lo inmediato y desaparece?
«La remesa no es caridad. Es trabajo. Y el trabajo merece una estrategia.»
El ciclo que hay que romper
La remesa llega, se convierte en efectivo, paga el mercado, la luz, el teléfono, quizás una cuota escolar. Y cuando termina el mes, se espera la próxima. Para muchas familias guatemaltecas, especialmente aquellas lideradas por mujeres, este ciclo de dependencia no es una elección: es el resultado de no tener acceso a herramientas financieras que les permitan hacer otra cosa con ese dinero.
La buena noticia es que eso está cambiando. Hoy existen opciones concretas para que las familias receptoras de remesas den el siguiente paso: de sobrevivir a construir.
BAC y el servicio de remesas: más que una transferencia
BAC Credomatic ha puesto sobre la mesa algo que va más allá del servicio de envío y recepción: la posibilidad de que el dinero que llega desde el exterior aterrice directamente en una cuenta, con todos los beneficios que eso implica. Sin filas largas. Sin comisiones que devoran el esfuerzo de meses. Sin el riesgo de cargar efectivo en la calle.
Recibir la remesa en una cuenta BAC significa que ese dinero ya está, desde el primer momento, dentro del sistema financiero formal. Y estar dentro del sistema financiero formal es la puerta de entrada a algo mucho más valioso: la posibilidad de ahorrar, de solicitar crédito, de invertir, de planificar.
Tres pasos para que la remesa trabaje para ti
1. Abre una cuenta y domicilia la remesa. El primer movimiento es el más importante: dejar de recibir el dinero en efectivo y empezar a recibirlo en una cuenta. Esto no solo protege el dinero, sino que construye historial financiero, uno de los activos más valiosos y menos comprendidos en las finanzas personales.
2. Separa antes de gastar. Antes de destinar la remesa a los gastos del mes, aparta un porcentaje fijo: el 10% como mínimo, el 20% si es posible. Ese dinero va directo al ahorro, sin pasar por la cuenta de gastos. Lo que no se ve, no se gasta.
3. Define un destino para el ahorro. El ahorro sin propósito se erosiona. Define si estás construyendo un fondo de emergencia (tres meses de gastos básicos), ahorrando para invertir en un negocio, o capitalizando para acceder a crédito. Un objetivo concreto transforma el ahorro en estrategia.
La mujer que administra la remesa, lidera el hogar
En la mayoría de los hogares guatemaltecos receptores de remesas, es una mujer quien administra ese dinero. Ella decide qué se paga, qué se guarda, qué se posterga. Esa responsabilidad, que muchas veces se ejerce en silencio, es en realidad una forma de liderazgo financiero que merece ser nombrada, reconocida y potenciada.
Cuando esa mujer tiene acceso a herramientas financieras adecuadas, el impacto no se queda en el hogar: se extiende a la comunidad, a la siguiente generación, al tejido económico del país.
«Administrar una remesa con estrategia no es un lujo. Es el primer acto de autonomía financiera.»
El apoyo de #MujeresBAC
Ser parte de la comunidad #MujeresBAC significa tener acceso a educación financiera diseñada para la realidad de la mujer guatemalteca, a herramientas prácticas para gestionar mejor el dinero que llega, y a una red de pares que comparte aprendizajes en tiempo real. Porque la libertad financiera no se construye sola.
Si en tu hogar llega una remesa cada mes, este es el momento de hacerle la pregunta más importante: ¿para qué está trabajando ese dinero? La respuesta puede cambiar muchas cosas.
Únete a la comunidad #MujeresBAC y accede a herramientas diseñadas para hacer que tu dinero trabaje contigo.