La Capital de la Indiferencia

6,916 Niñas Madres bajo la sombra de nuestros edificios

Por: Marolen Martínez / Dirección Editorial Mujer de Negocios

Ayer celebrábamos el Día Internacional de la Educación, llenándonos la boca con palabras como «futuro», «innovación» y «tecnología». Pero hoy, hay que tener el valor de ver la otra cara de nuestra moneda, esa que la Ciudad de Guatemala intenta esconder debajo de la alfombra de concreto.

Las cifras de 2025 son un grito ensordecedor que hemos decidido ignorar. Mientras nos jactamos de ser el motor económico del país, la ciudad de Guatemala ostenta un récord vergonzoso: 6,916 nacimientos en niñas y adolescentes.

La hipocresía urbana

Es fácil lamentarse por lo que sucede en las montañas de Alta Verapaz o en las aldeas lejanas de Huehuetenango. Es cómodo pensar que el embarazo adolescente es un problema de «allá lejos», donde no hay carreteras ni escuelas.

Pero ¿cuál es nuestra excusa aquí?

Aquí, en la ciudad de los pasos a desnivel, de los centros comerciales en cada esquina, de las marcas premium y de la fibra óptica, 6,916 niñas vieron sus vidas truncadas. Aquí no falló la carretera. No faltó la escuela cercana. Fallamos nosotros. Falló la sociedad «educada». Falló el sistema de salud a la vuelta de la esquina. Fallaron las familias y falló un sector empresarial que a menudo prefiere voltear la cara ante la educación sexual integral por considerarla «tabú», mientras pierde a miles de futuras profesionales ante sus ojos.

6,916 pupitres vacíos a plena vista

Hablemos claro: La Ciudad de Guatemala se está convirtiendo en la capital de la desigualdad. Esos 6,916 casos no son solo un número en un Excel. Son niñas que viven en nuestros barrios, que tal vez servían el café, que son hijas de nuestros colaboradores, o que vendían en el semáforo que cruzamos todos los días sin mirar.

Cada una de ellas representa un fracaso de nuestro modelo de desarrollo. ¿De qué sirve tener la ciudad más moderna de Centroamérica si es incapaz de proteger su activo más valioso? Una ciudad que no cuida a sus niñas no es una ciudad en desarrollo; es una ciudad que se está comiendo su propio futuro.

El maquillaje ecológico y los ODS de papel

En las juntas directivas de esta misma ciudad, la palabra de moda es «Sostenibilidad». Las empresas compiten por certificaciones, presumen sus paneles solares, eliminan las pajillas de plástico y alinean sus reportes anuales a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

Aplaudimos que se cuide el medio ambiente. Pero ante estas cifras, debemos poner el dedo en la llaga y preguntar: ¿De qué sostenibilidad estamos hablando?

Es una contradicción moral —y un suicidio económico— hablar de un «futuro sostenible» mientras desechamos el talento humano.

  • ¿Cómo podemos hablar de «Trabajo Decente y Crecimiento Económico» (ODS 8) si estamos empujando a miles de niñas al mercado informal y a la precariedad antes de que cumplan 15 años?
  • ¿De qué sirve reciclar basura si permitimos que se desperdicien 6,916 proyectos de vida en un solo año, solo en la capital?

No podemos soñar con mejorar los índices de Desarrollo Humano o erradicar la desnutrición cuando permitimos que niñas críen a otros niños sin recursos ni educación. Eso no es sostenibilidad; es maquillaje corporativo sobre una tragedia social.

El impacto económico: un suicidio como país

Dejemos el romanticismo de lado y hablemos de economía. El embarazo adolescente no es solo una tragedia personal; es un freno de mano para el Producto Interno Bruto (PIB).

Cada vez que una niña de 14 años abandona la escuela para criar a un hijo:

  1. Cae el Índice de Desarrollo Humano (IDH): Menos escolaridad significa menor productividad laboral y menores ingresos futuros.
  2. Se perpetúa la Desnutrición: Una madre niña, sin recursos ni educación, tiene altísimas probabilidades de criar niños desnutridos, creando un ciclo de pobreza que le cuesta millones al Estado en salud pública.
  3. Perdemos Competitividad: Mientras otros países invierten en ingenieras y científicas, nosotros estamos condenando a nuestras niñas a la supervivencia básica.

No podemos soñar con ser un país desarrollado con estadísticas del tercer mundo. Es matemáticamente imposible mejorar los índices de educación y nutrición cuando 2,101 niñas menores de 14 años son madres cada año. Eso no es desarrollo; es retroceso.

La sostenibilidad empieza en la mente (nuestra propuesta)

En Mujer de Negocios, creemos que la verdadera sostenibilidad está en las personas. Si fallamos ahí, todo lo demás es decoración.

Por eso, por tercer año nuestra misión editorial va más allá de la denuncia. Nos comprometemos a blindar a la próxima generación a través de la lectura, con dos herramientas poderosas que atacan la raíz cultural del problema:

1. Para Ellas: «Juntas Invencibles para Adolescentes» El empoderamiento no es un eslogan, es una armadura interna. Este libro busca que las chicas construyan una sana autoestima, para que sepan que su valor no depende de una relación, y que sus sueños son demasiado grandes como para ponerlos en pausa. Queremos niñas que se amen tanto a sí mismas que sepan decir «no» y «espera», o más importante aún, ser valientes y salir de los círculos viciosos de violencia.

Y porque ellos lo pidieron, los estudiantes y sus maestros. Este 2026 es el primer año que trabajaremos con ellos.

2. Para Ellos: «Cuidado, hombre en construcción» No podemos detener el embarazo adolescente hablando solo con las chicas. Necesitamos educar a los varones. Este libro es una guía para construir una nueva masculinidad basada en el respeto mutuo, la responsabilidad y una visión de futuro. Necesitamos chicos que entiendan que «ser hombre» es cuidar, respetar y esperar.

Empresario, cooperativista, lector: La próxima vez que hable de los ODS en su empresa, mire por la ventana de su edificio en la capital y si está en el interior del país, pregúntese ¿Cómo realmente desarrollo mis comunidades? ¿Cómo inspiro a la población joven de mi área de impacto?

Ahorrar luz es necesario. Pero la inversión más urgente, la única que verdaderamente hará sostenible a Guatemala, es garantizar que una niña tenga un libro en las manos, sueños y visión de futuro en su mente, su alma y no un bebé en brazos.

6,916 futuros se apagaron frente a nosotros solo en la ciudad, sumándose a una catástrofe nacional de 56,889 niñas madres en 2025. ¿Cuántos más vamos a tolerar este año?

Estás interesado en sumarte, escríbenos a: mmartinez@revistamujerdenegocios.com

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