El derecho a ser dueñas de nuestra propia historia

La mujer que se negó a desaparecer

Por Marolen Martínez • Directora Editorial, Revista Mujer de Negocios

Mrs. Playmen, Adelina Tattilo y el espejo que no esperaba encontrar en Netflix

Hace unos días, conversando con una empresaria exitosa a quien admiro profundamente, surgió una recomendación que me cautivó: “Mrs. Playmen”, nos dijo al grupo de amigas reunidas. Y esa misma noche me senté a verla sin saber bien qué esperar. No la abandoné hasta el final.

La serie, disponible en Netflix, reconstruye la vida de Adelina Tattilo, una mujer real: periodista, editora, madre de tres hijos, católica criada en una familia conservadora del sur de Italia. Una mujer que, en la Roma de los años setenta —cuando el divorcio aún no era legal y la censura era una herramienta del Estado— se quedó al frente de una revista erótica cuando su esposo desapareció, y en lugar de cerrar, decidió transformarla.

Lo que vi en la pantalla

Adelina no era una feminista de manual. No tenía el guion escrito. Era una mujer que amaba a su marido, que confiaba en él, que construyó con él. Y cuando él la traicionó y desapareció, ella se encontró sola frente a las deudas, la policía, los acreedores y un equipo que no la tomaba en serio.

Pero en lugar de colapsar, Adelina hizo algo que los años setenta no esperaban de una mujer: Pensar. Accionar. Decidir. Transformó Playmen de un simple vehículo de fotografías eróticas en una publicación sofisticada, con voz intelectual y con un propósito que ella misma articuló con claridad: “en nuestro concepto del erotismo, la mujer es sujeto tanto como el hombre.”

Uno de los momentos que más me impactó fue cuando escribe su primer artículo sobre la sexualidad femenina, el deseo, el placer de la mujer, desde un lugar de empoderamiento y no de objeto. Las cartas que llegaron después de ese número —de mujeres italianas que por primera vez vieron su experiencia nombrada en letra impresa— me recordaron por qué el periodismo, cuando es valiente, tiene el poder de cambiar vidas.

«No son ellos los que tienen que cambiar primero. Somos nosotras las que debemos atrevernos a ser distintas.» — Adelina Tattilo, en la serie

Esa frase me golpeó. Porque no es una frase cómoda. No es la que queremos escuchar. Pero es profundamente verdadera: el cambio empieza cuando una mujer decide no esperar permiso.

Monólogo de la máquina de escribir

(Se escucha el golpeteo rítmico de la Olivetti. Adelina hace una pausa, fuma un cigarrillo y lee en voz alta lo que acaba de plasmar en el papel) Recreación literaria inspirada en Adelina Tattilo y su primer artículo sobre la sexualidad femenina — Italia, años 70


Escribo esto sabiendo que van a intentar detenerme. Que van a llamarlo obsceno, inmoral, escandaloso. Que van a usar todas las palabras que usan cuando una mujer habla de su propio cuerpo sin pedir permiso.

Pero hoy escribo esto de todas formas.

Porque llevo años viendo cómo se habla del deseo como si la mujer no lo tuviera. Como si su cuerpo fuera un territorio que otros habitan, pero ella no puede nombrar. Como si el placer fuera un derecho de ellos y una vergüenza nuestra.

Y yo me niego.

Me niego a seguir publicando una revista que trata a la mujer como objeto de una mirada ajena. Si vamos a hablar del cuerpo, hablaremos de los dos. Si vamos a hablar del deseo, hablaremos del de ella también. No como provocación. Como justicia.

La mujer que lee estas páginas tiene un cuerpo que siente. Tiene deseos que nadie le ha dado espacio para nombrar. Tiene preguntas que ninguna revista se ha atrevido a responder.

Hoy, nosotros sí.

Que me juzguen. Ya estoy acostumbrada a que me juzguen por hacer lo que otros no se atreven. Pero que ninguna mujer que lea esto se sienta sola en lo que siente. Eso vale más que cualquier absolución.

El espejo inesperado

Ver “Mrs. Playmen” en este mes de la mujer fue, para mí, algo más que entretenimiento. Fue un espejo.

Hace veinte años, yo lancé Revista Mujer de Negocios en Guatemala. Una revista que hablaría del liderazgo femenino, del empoderamiento de la mujer en los negocios, de sus historias, sus retos y sus triunfos. En 2005, eso no era una moda. Era, para muchos, una rareza. ¿Una revista para mujeres que hacen negocios? ¿Qué mujeres? ¿Qué negocios?

Hice exactamente lo mismo que Adelina, en menor escala y en otra época, pero con la misma convicción: que las mujeres necesitaban un espacio propio donde verse reflejadas, no como objeto de un público masculino, sino como protagonistas de su propia historia. Y que ese espacio tenía que existir, aunque nadie lo hubiera pedido todavía.

«Las ideas que llegan antes de tiempo no son un error. Son una visión.»

Adelina Tattilo fue reconocida por las Naciones Unidas en 1975 como una de las mujeres más importantes del mundo por su influencia en el debate italiano sobre la libertad sexual y la emancipación femenina. Una mujer que la policía quería silenciar, que los colectivos feministas la cuestionaban, que los tribunales la perseguían, y que aun así siguió. No porque no le importara el precio, sino porque le importaba más el propósito.

Un espejo para la mujer de hoy

¿Por qué les recomiendo ver esta serie hoy? Porque la lucha de Adelina es la lucha de muchas empresarias y visionarias que hoy leen esta revista.

  • Por la resiliencia: A pesar de los juicios, ella nunca abandonó su visión.
  • Por la ruptura de esquemas: Nos enseña que para ser líderes íntegras, no debemos esconder ninguna parte de nuestra identidad.
  • Por el legado: Porque cada vez que una mujer toma el mando de una narrativa, le abre la puerta a miles más.

No te voy a decir que es una serie perfecta. Tiene los ritmos y las licencias creativas de cualquier producción dramática. Pero lo que sí te puedo decir es que te va a hacer pensar. Y pensar incomoda. Y esa incomodidad, a veces, es exactamente lo que necesitamos.

Te la recomiendo especialmente si eres emprendedora, editora, comunicadora, líder de equipo o simplemente una mujer que alguna vez tuvo una idea demasiado grande para el espacio que le asignaron. Porque ver a Adelina navegar entre la traición personal, la presión institucional y la duda propia, y aun así avanzar, es un recordatorio poderoso de que las condiciones nunca son perfectas. Y que las mujeres que cambian las cosas rara vez esperaron a que lo fueran.

La serie también abre conversaciones importantes: sobre el cuerpo de la mujer como propiedad de otros, sobre la censura como herramienta de control, sobre la diferencia entre ser objeto y ser sujeto. Sobre el precio que pagan las mujeres cuando se atreven a liderar en épocas que no están listas para verlas hacerlo.

«El empoderamiento no era una moda en los años setenta. Era una batalla. Y hay mujeres que la libraron antes que nosotras.»

¿Qué aprendemos de Mrs. Playmen?

  • La audacia es necesaria: Si el espacio que buscas no existe, créalo tú misma.
  • La voz propia es sagrada: Tu perspectiva como mujer es tu mayor activo estratégico.
  • Liderar medios es liderar la cultura: Lo que escribimos y publicamos hoy construye el camino para las visionarias de mañana.

Como escritora y editora, mi compromiso siempre ha sido que cada página de esta revista sea un ladrillo en la construcción de tu seguridad. Porque, como bien nos recuerda la historia de Adelina, el mundo no nos va a dar el poder; el poder ya es nuestro, solo tenemos que ejercerlo.

Adelina Tattilo murió en 2007 a los 78 años. Los medios italianos la recordaron como “la mujer que cambió la moral italiana desde una redacción.” Una redacción. El mismo lugar desde el que nosotras seguimos, día a día, construyendo este espacio.

Este mes de marzo, más que nunca, me parece importante honrar a las mujeres que abrieron caminos antes de que hubiera palabras para nombrar lo que estaban haciendo. Adelina Tattilo fue una de ellas. Y su historia merece ser contada, debatida, sentida.

Véanla. Refléjense. Y después, que cada una piense en cuántas Adelinas hay en su propia vida, en su propia historia, en el espejo que tienen enfrente cada mañana.

FICHA TÉCNICA

  • Serie: Mrs. Playmen (Sra. Playmen)
  • Plataforma: Netflix
  • Episodios: 7 episodios (45–60 min cada uno)
  • Protagonista: Carolina Crescentini como Adelina Tattilo
  • Inspirada en: La historia real de Adelina Tattilo (1928–2007), editora y fundadora de la revista Playmen en Italia
  • Idioma original: Italiano (disponible con subtítulos en español)

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