Comunicación con voz propia

Berania López Marroquín: comunicar desde la convicción

Periodista y comunicadora de profesión, la presidenta de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG) habla de su camino como mujer, del periodismo en tiempos convulsos y del mensaje que le dejaría a las nuevas generaciones.

Berania López Marroquín conoce la redacción, la agenda diplomática y el peso de una convocatoria de prensa desde adentro. Periodista y comunicadora de formación, antes de asumir la presidencia de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG) en 2026 ocupó distintos cargos dentro de la Junta Directiva, un recorrido que hoy sostiene su liderazgo al frente de una institución con casi 80 años de historia. En esta conversación con Revista Mujer de Negocios, nuestra Mujer del Mes habla menos desde el cargo y más desde la mujer y la comunicadora que ha construido, paso a paso, una voz propia en un gremio históricamente dominado por hombres.

Berania es una mujer apasionada por la comunicación y convencida de que las palabras, cuando se utilizan con responsabilidad, pueden generar cambios positivos. Relacionista pública de profesión, comunicadora por vocación, es una persona que cree profundamente en el servicio, el trabajo en equipo y la construcción de puentes entre las personas y las institucione

La mujer y la comunicadora

Antes de ser presidenta de la APG, eres comunicadora. ¿Qué momento o experiencia marcó tu decisión de dedicarte a este oficio?

R: Es irónico, porque mi niñez estuvo marcada por ser muy tímida e introvertida —estudiosa y aplicada—; mi maestra le decía a mi mamá que trabajara conmigo para que socializara. Hoy es todo lo contrario: deben decirme que pare de hacerlo.

R: Descubrí muy temprano la comunicación, y creo que mi papá influyó mucho porque era periodista y a mí me encantaba escuchar sus historias luego de cada cobertura. Comprendí que informar no solo significa transmitir un hecho, sino generar confianza y dar voz a quienes muchas veces no la tienen. Esa convicción se fortaleció con cada experiencia profesional que he tenido —todas ellas han sido escuela para mí— y terminó convirtiéndose en mi vocación.

¿Cómo describirías tu estilo de liderazgo como mujer dentro de un gremio que históricamente ha sido dirigido por hombres?

R: Soy una mujer de carácter firme, cercana al diálogo, directa y frontal, pero también exigente con los compromisos y la ética profesional. Tengo la convicción de que el liderazgo no se impone: se construye con planificación, trabajo, coherencia y resultados.

R: Sin duda, el hecho de que en casi 80 años de historia de la Asociación de Periodistas de Guatemala sea la quinta mujer en ocupar la Presidencia refleja que aún existen desafíos para alcanzar una mayor participación de las mujeres en los espacios de decisión. Sin embargo, nunca he querido que mi gestión sea recordada únicamente por esa condición, sino por el trabajo realizado y por los resultados.

R: Cada reto ha fortalecido mi convicción de que el liderazgo no depende del género, sino de la visión, la capacidad y la integridad. Mi compromiso es dejar una APG más moderna, más fuerte y más cercana a las nuevas generaciones, para que encuentren un gremio que las represente, las forme y les abra oportunidades para crecer profesionalmente.

¿Qué ha significado, en lo personal, sostener una carrera de comunicadora y al mismo tiempo ocupar espacios de decisión institucional?

R: Ha significado un camino de aprendizaje constante y una enorme responsabilidad. Desde que inicié en esta profesión entendí que las palabras tienen poder: el poder de construir confianza, de generar cambios y de acercar a las personas. Al asumir espacios de decisión he comprendido que nuestra profesión trasciende: la comunicación no es solo informar, es contribuir al fortalecimiento de las instituciones, de las marcas y de las personas.

R: Cada etapa de mi carrera me ha enseñado que liderar también es comunicar: escuchar antes de hablar, construir consensos sin renunciar a mis convicciones y tomar decisiones pensando siempre en el bien común. Hoy me siento profundamente agradecida por cada experiencia, porque todas, incluso las más difíciles, me han formado como profesional y como persona. Creo que el mayor privilegio que me ha dado esta profesión es la posibilidad de servir, influir positivamente en otros y dejar una huella en las instituciones y en las personas a quienes he tenido la oportunidad de asesorar y dirigir.

¿Qué le dirías a la Berania que empezaba en el periodismo, con lo que sabes hoy?

R: Que siga confiando en su voz interior y en sus propias convicciones, no en distracciones, porque en el camino encontrará personas que la desanimen o le digan que no es la carrera correcta. También le diría que no tema a los desafíos ni a ocupar espacios donde pocas mujeres han llegado, porque no la van a estar esperando con los brazos abiertos: debe ir a conquistarlos. Habrá momentos de duda, con ganas de claudicar, de desánimo, pero eso mismo forma carácter, resiliencia y liderazgo: eso será su combustible.

R: Le diría también que disfrute cada momento, cada etapa, cada logro por pequeño que sea, porque todos forman parte de una trayectoria construida con esfuerzo, perseverancia, fe y mucha pasión por la comunicación. Al final comprenderá que los mayores reconocimientos no serán los títulos, sino la confianza que inspire, las puertas que abra para otros y el legado que deje en la profesión.

Brevemente, sobre su presidencia

Al frente de la APG, en pocas palabras, ¿cuál dirías que ha sido tu principal aporte hasta ahora?

R: Desde antes de asumir el cargo elaboré un plan de trabajo, y desde el primer mes lo puse en marcha. La prioridad ha sido la modernización, porque la APG necesitaba proyectarse hacia el futuro sin perder la esencia que la ha caracterizado por ocho décadas.

R: Uno de los logros más significativos es la vinculación directa con la academia, a través de alianzas con universidades, organismos internacionales e instituciones que comparten la misma visión. Esto nos permite alianzas estratégicas que favorecen la formación continua, lo que no solo beneficia a nuestros asociados, sino que abre oportunidades de actualización y especialización para todo el gremio periodístico. Invertir en conocimiento es abrir oportunidades para un periodismo más ético y preparado para enfrentar los desafíos de la transformación digital, a la vez que se dignifica el ejercicio periodístico.

¿Cuál es el eje que más te importa dejar sembrado antes de que termine tu gestión?

R: Modernizar nuestro marco normativo, que no es únicamente un cambio administrativo sino la base de una institución más dinámica, transparente, participativa y preparada para responder a los desafíos del periodismo contemporáneo, porque desde hace 35 años no se reformaba y hoy ya es una realidad.

R: Esto abre la puerta a una APG moderna, digital e intergeneracional: una asociación que forme periodistas, que aproveche la tecnología para fortalecer sus servicios y que continúe siendo un referente para las nuevas generaciones. La APG, como máxima entidad de prensa del país, debe seguir construyendo puentes con la academia, la cooperación internacional y el sector privado, y ampliar otras oportunidades de desarrollo profesional que dignifiquen al gremio.

Comunicar es un privilegio, pero ejercerlo con honestidad es un compromiso con la verdad y con la sociedad.

Actualidad y periodismo

Vivimos una época donde la inmediatez y la inteligencia artificial cambian la forma de informar. ¿Cómo puede un periodista mantener el rigor y la ética sin quedarse atrás?

R: Ninguna tecnología sustituye el juicio humano, la verificación de los hechos, el contexto ni la ética profesional. La inteligencia artificial no debe verse como una amenaza, sino como una herramienta que puede fortalecer el trabajo periodístico.

R: El periodista del presente y del futuro debe desarrollar nuevas competencias digitales, aprender a utilizar estas herramientas y, al mismo tiempo, fortalecer los principios que siempre han definido a la profesión: la verificación de las fuentes y la información, y la independencia. La velocidad nunca puede estar por encima de la verdad. La credibilidad sigue siendo nuestro mayor activo como formadores de opinión.

¿Cuáles son, a tu juicio, los mayores riesgos que enfrenta hoy la libertad de prensa en Guatemala?

R: La libertad de prensa enfrenta múltiples desafíos: presiones económicas, riesgos para la seguridad de periodistas, criminalización del ejercicio periodístico, campañas de desinformación y un entorno digital donde la polarización dificulta el ejercicio de un periodismo independiente y responsable.

R: A ello se suma la precarización laboral que viven muchos colegas, lo que puede limitar el ejercicio libre de la profesión. Defender la libertad de prensa también implica defender condiciones dignas para quienes informan.

R: Como gremio debemos fortalecer la solidaridad entre periodistas, promover la capacitación permanente y defender el derecho de la sociedad a recibir información veraz, porque una prensa libre no es un privilegio de los periodistas, sino un pilar fundamental de toda democracia.

En medio de tanta desinformación en redes sociales, ¿cómo recupera el periodismo la confianza del público?

R: Debemos comprender que las audiencias y el consumo de información han cambiado. Ya no basta con informar: debemos dialogar con ellas, escuchar sus inquietudes y utilizar los nuevos formatos y plataformas para acercar información de calidad, sin renunciar a nuestros principios.

R: Estoy convencida de que el mejor antídoto contra la desinformación sigue siendo un periodismo profesional, ético y comprometido con la verdad. La tecnología seguirá evolucionando, pero la confianza siempre dependerá de la integridad con la que ejercemos nuestra labor.

Un mensaje para los jóvenes

¿Qué le dirías a un joven que hoy está decidiendo si estudiar comunicación o dedicarse al periodismo?

R: Le diría que, si realmente siente pasión por comunicar y servir a la sociedad, no se detenga. El periodismo y la comunicación son profesiones que exigen vocación, curiosidad, disciplina y un compromiso inquebrantable con la verdad.

R: Que nunca deje de aprender, porque el conocimiento constante y la especialización serán siempre sus mejores aliados: Guatemala necesita profesionales preparados, críticos y comprometidos con una mejor sociedad.

R: Siempre va a encontrar personas que le digan que no es la carrera correcta, pero la decisión no puede basarse en eso, sino en la convicción personal y en la vocación auténtica. Si no nace desde adentro, es difícil sostenerla en el tiempo; pero si nace de la vocación, entonces vale la pena cada esfuerzo: no hay nada mejor que hacer lo que nos gusta y, encima, que nos paguen por eso. Eso es verdaderamente gratificante.

Si tuvieras que resumir en una frase lo que este oficio le exige a quien lo ejerce con honestidad, ¿cuál sería?

R: Comunicar es un privilegio, pero ejercerlo con honestidad es un compromiso con la verdad y con la sociedad.

Berania, una mujer de negocios, profesional comprometida, estratégica, íntegra, resiliente y apasionada en cada una de los roles que desempeña.

Sin duda alguna ella no concibe el liderazgo sin valentía y compromiso. Su esencia está en construir instituciones más fuertes, impulsar cambios y actuar siempre con coherencia entre lo que piensa, dice y hace, sin perder de vista la humanización.

Deja un comentario