Música y reinvención

Karin Rybar: hoy canta, mañana quién sabe

La compositora guatemalteca que durante años puso su voz al servicio de otros artistas se atreve hoy a cantar con la suya propia: una historia de resiliencia, fe y reinvención que cruza fronteras, géneros y generaciones.

Por Marolen Martínez  |  Revista Mujer de Negocios

Hay artistas que nacen una sola vez. Y hay otras, como Karin Rybar, que se reinventan tantas veces como la vida se lo permite. Compositora guatemalteca formada entre Los Ángeles y Nueva York, Karin escribió canciones para otros durante más de dos décadas antes de decidir que era momento de cantar las suyas. Hoy presenta un álbum inspirado en la música de Jarabe de Palo, grabado en Inglaterra, y se prepara para conquistar Guatemala, México, Colombia y Estados Unidos con una voz que ella misma describe como genuina, espiritual y sin miedo a la edad. Conversamos con ella sobre el llamado que la trajo hasta aquí, la fe que la sostiene, y el mensaje que quiere dejar a cada mujer que todavía no se atreve a soñar.

¿Quién es Karin?

“Lo primero de Karin es el alma de música. Soy escritora, compositora, soy música; es lo que tengo adentro”, dice, sin rodeos. Pero también es —insiste— una mujer que ha trabajado mucho en sí misma: “Sobrepasé muchas cosas y ahora vivo lo que digo. Soy espiritual, soy emocional, me mantengo física, emocional y espiritualmente equilibrada. Y eso es lo que me permite ser, hoy, una artista independiente”. Hace apenas un mes, cuenta, estuvo en Colombia, seleccionada entre dos artistas para un showcase de ocho canciones con banda en vivo. “Cuando entré a ese escenario sentí: ese soy yo. Todo lo que he hecho en mi vida llegó a este momento”.

¿Por qué ahora?

Karin quiere que esta historia inspire a quien la escuche: que cualquier cosa es posible, en cualquier momento de la vida. Durante años escribió música para televisión y para otros artistas junto a productores guatemaltecos, antes de mudarse, siendo apenas una adolescente, a Los Ángeles y luego a Nueva York, donde estudió en NYU. Allí firmó contratos como compositora: “La llamada más feliz de mi vida fue decirle a mi papá: ‘Papi, me van a pagar por escribir veinticuatro canciones al año’”. No se imaginaba, entonces, que algún día sería ella quien estaría frente al micrófono.

El giro llegó hace dos años, en Miami, casi por accidente. “Le dije a mi sobrino: ponme una playlist de algo latino. Y por primera vez escuché a Jarabe de Palo, una canción que se llama ‘Que escriban más canciones’”. La letra hablaba de mujeres, de canciones guardadas por escribir. “Conecté de una manera… algo me pasó espiritualmente”. Cuando fue a buscar a Pau Donés, el alma detrás de esa música, descubrió que el cantautor español ya había fallecido. En medio de ese duelo inesperado, decidió estudiar a fondo la discografía de Jarabe de Palo. “En tres semanas me bajaron veinte canciones, inspiradas por todos esos álbumes”. Ese fue el origen de su disco.

¿Cómo nació el álbum?

“Decidí que tenía que contactar a alguien cercano a la producción de Jarabe de Palo, en Inglaterra. Le escribí, le conté lo que me había pasado, y le pregunté si podía ir a cantarle mis canciones. Me dijo que sí”. Karin se subió a un avión, cantó, y la respuesta fue inmediata: grabarían el álbum juntos. El proceso, entre viajes a Inglaterra y meses de trabajo, le tomó casi dos años. “Empezamos a lanzar el álbum hace un año. Voy por mi cuarto sencillo”. Una de las canciones, “Aún no me toca”, es una reinterpretación de un clásico de Jarabe de Palo; otra nació de una frase que escuchó en una vieja entrevista a Pau Donés, cuando le preguntaron por los planes de la banda y él respondió, sencillamente: “Hoy voy a la playa, y mañana quién sabe”.

“Ayer no existe. Mañana tampoco. Solo existe este día. Así se aprende a abrirse a todas las posibilidades.”

Si tuvieras que describirte en tres palabras, ¿cuáles serían?

“Resiliente”, dice primero, buscando la palabra exacta para nombrar a quien no se da por vencida. Luego: “Soñadora. Positiva”. Y añade, sin que se lo pidan, otra que la define igual de bien: madre. Tiene dos hijos, ya adultos, profesionales e independientes, de quienes habla con un orgullo que se nota incluso en su voz. “Hay un cordón umbilical espiritual entre una madre y sus hijos. Lo que yo he hecho en los últimos años lo veo reflejado en ellos. Ir detrás de un sueño, no darme por vencida: eso es lo que les enseño, viviéndolo”.

¿Qué le dirías a las mujeres que sienten que la edad las detiene?

Aquí Karin se vuelve más íntima. “Cada una tiene adentro algo único; por eso compararse disminuye el valor de una persona. Nadie escribe como Karin, nadie piensa como yo. Cuando uno se da cuenta de eso, y está en contacto consigo mismo, sabe lo que tiene que proteger”. Recuerda el momento en que casi renunció a escribir, al sentirse pequeña frente a otras compositoras consagradas. “Algo me pasó: tuve una inspiración. Ahí entendí que yo tengo la mía. No tengan miedo de soñar. Yo lo estoy viviendo: hay que tener mucha paciencia, pero tomar cada día como si fuera nuevo”.

¿Por qué deberíamos escuchar tu música?

“Porque es genuina. Viene de un lugar de luz verdadero, tiene mensajes importantes y es música que inspira”. Cuenta que, en el evento que dio en Guatemala para presentar su álbum, vio reaccionar a un grupo de jóvenes frente a su canción “No me pidas que te entienda”: “Me dio un ‘chill’ verla en su voz, en sus reacciones genuinas. Uno sabe cuándo le llega a la gente”. Y remata, con la honestidad que define toda la conversación: “Yo creo en mi música. Y si uno se enfoca en lo que quiere, siendo verdadero, puede inspirar a mucha gente”.

Karin Rybar canta hoy en español por primera vez en toda su carrera, después de una vida entera escribiendo en inglés para otros. Lo hace, dice, porque “esto Dios me lo mandó en español”, como una fuerza que no se explica, solo se obedece. Entre Guatemala, Miami y Colombia, sigue moviéndose detrás de un sueño que decidió no posponer más. Su historia es, también, una invitación: a las mujeres que cargan una canción sin escribir, a quienes piensan que ya pasó el momento, a quienes temen empezar de nuevo. Karin ya lo está haciendo. Solo falta que la escuchemos.

FICHA RÁPIDA

Nombre artísticoKarin Rybar
OrigenGuatemala
FormaciónLos Ángeles y Nueva York (NYU)
Inspiración del álbumLa música y el legado de Jarabe de Palo
Territorios actualesGuatemala, México, Colombia y Estados Unidos
Sencillo destacado“Aún no me toca”

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