Mitad de año

¿Estás viviendo tu vida o la vida que otros esperan de ti?

Junio no es solo un mes. Es un espejo. Y a veces, lo que refleja nos incomoda.

Hay una pregunta que pocas nos hacemos en voz alta porque sabemos, en algún lugar profundo, que la respuesta puede cambiarlo todo: ¿esta vida que estoy construyendo es realmente mía?

No la vida que publicas en redes. No la que describes cuando alguien te pregunta cómo estás. La vida de adentro. La que vives cuando nadie mira, cuando no hay que dar cuentas, cuando el silencio es tan honesto que duele.

Llegamos a junio con seis meses de decisiones a cuestas. Seis meses de síes que quizás debieron ser noes. De noes que debieron ser síes. De metas que empezamos en enero con fuego y que en abril ya habíamos archivado sin ceremonia, como si hubieran sido de otra persona. Y de alguna manera, sí lo eran: de la versión de ti que quería cambiar algo, pero que todavía no se sentía suficientemente merecedora de ese cambio.

«Vivir la vida que otros esperan de ti no siempre se siente como una trampa. A veces se siente como responsabilidad, como amor, como madurez. Hasta que un día se siente como una jaula.»

La trampa de la identidad prestada es que llega disfrazada de virtud. La mujer que sacrifica sus sueños por su familia es admirada. La profesional que nunca dice no es valorada. La emprendedora que trabaja sin descanso es celebrada. Y en ese aplauso colectivo, algo esencial se va apagando: el hilo que te conecta contigo misma.

Hacer una auditoría emocional de mitad de año no es un ejercicio de autocompasión. Es un acto de liderazgo personal. Implica sentarte, de verdad, con las siguientes preguntas: ¿Cuántas de mis decisiones de este año las tomé desde mis valores reales? ¿Cuántas desde el miedo a decepcionar? ¿Hay algo que sé que necesito hacer, cambiar o soltar, y que sigo postergando porque ‘no es el momento’?

La psicología positiva tiene un concepto que me parece iluminador: la autodiscrepancia, o la distancia entre quién eres y quién crees que deberías ser. Cuando esa distancia es grande, la ansiedad aumenta, la energía se agota y la satisfacción de vida disminuye. No porque hayas fallado, sino porque estás invirtiendo tu energía vital en sostener una versión de ti misma que no es la tuya.

«La autoestima real no es sentirse bien contigo misma todos los días. Es tener el valor de ser honesta contigo misma incluso cuando no te gusta lo que ves.»

El verdadero acto de autoestima no es el baño de espuma ni el día de spa, aunque nada de eso está mal. El verdadero acto de autoestima es la conversación incómoda contigo misma. La que termina en ‘esto tiene que cambiar’ y en un primer paso concreto, aunque sea pequeño, aunque tiemble la voz.

Junio es mitad de camino. Todavía hay seis meses por delante. La pregunta no es si llegaste adonde querías. La pregunta es: ¿hacia dónde quieres que te lleven los próximos seis?

La vida que es tuya te espera. Siempre ha estado esperando.

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