Mujer, madre, trabajadora y estudiante universitaria

Por: Jessica Maribel Gálvez Reyes

A lo largo de los años impartiendo docencia en aulas universitarias nocturnas, he sido testigo de un cambio significativo en la participación femenina dentro de la educación superior. El número de mujeres estudiantes se ha incrementado notablemente, impulsado por la necesidad, el deseo de superación personal y el anhelo de brindar a sus hijos un mejor futuro. Tras concluir sus jornadas laborales, muchas de ellas acuden a la universidad por las noches, demostrando disciplina, constancia y una admirable fortaleza.

Su rutina diaria es compleja y exigente. Inician el día organizando el hogar, preparando a sus hijos para la escuela y alistándose para el trabajo, sin olvidar sus libros y cuadernos. Enfrentan extensas jornadas laborales, generalmente de 8:00 a 17:00 horas, y en numerosos casos deben desplazarse desde otros municipios, como Escuintla. Al finalizar el día, llegan apresuradas a las aulas universitarias, muchas veces dependiendo del transporte público y del tráfico, lo que les impide llegar puntualmente. En estos casos, solicitan comprensión, pues su esfuerzo por estar presentes es genuino.

Durante la época de invierno, quienes se trasladan en motocicleta enfrentan condiciones aún más adversas: llegan mojadas por la lluvia, protegiendo sus pertenencias como pueden, y aun así permanecen atentas durante horas de clase, en ocasiones con hambre y frío. Sin embargo, su compromiso con la formación académica permanece intacto.

Al concluir la jornada académica nocturna, regresan a casa para cumplir otro rol fundamental: madres y guías de sus hijos. Preparan la cena, revisan tareas escolares y, posteriormente, ya entrada la noche o en la madrugada, retoman sus propias obligaciones académicas. El cansancio físico y emocional, la culpa por el poco tiempo compartido y el estrés forman parte del día a día; aun así, el objetivo es claro: seguir avanzando, semestre a semestre.

Con el paso del tiempo, estas mujeres logran organizar mejor su rutina y avanzar hacia el cierre de pensum. Algunas deben detener el proceso por razones laborales o personales, pero muchas continúan y enfrentan uno de los mayores retos de su carrera: los exámenes privados, la tesis o las prácticas profesionales. A pesar del miedo, la inseguridad y el desgaste, perseveran y alcanzan la meta, apoyadas por familiares, compañeros y amigos.

El momento de la graduación se convierte en un triunfo colectivo. Es una celebración cargada de emociones, orgullo y satisfacción. Hijos orgullosos, padres emocionados, familias completas celebrando un logro que demuestra que la maternidad, el trabajo y el estudio no son incompatibles. Ser mujer, madre, trabajadora y estudiante no limita el crecimiento personal ni profesional; los límites, en realidad, solo existen en la mente.

Este artículo es un homenaje a todas esas mujeres que, con valentía y determinación, demuestran día a día que los hijos no son un obstáculo, sino una fuente de inspiración y un motor para superarse.

«Trabaja en la mujer que quieres convertirte, sin que tu origen, el pasado o la economía te limiten. Cree en ti.»

Autora: Jessica Maribel Gálvez Reyes, Maestría en Gerencia de Empresas, Contadora Pública y Auditora – Docente universitaria en CUNSUR, USAC

7 comentarios en «Mujer, madre, trabajadora y estudiante universitaria»

  1. Sin duda alguna es una realidad todo lo escrito pero la misericordia de Dios siempre presente. Felicitaciones a la profesional Jessy por tan bello artículo

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  2. Mag. Jessica es una persona a quién admiro mucho, agradezco todas las enseñanzas impartidas y los consejos que nos da, palabras de aliento en seguir adelante. Gracias por este escrito, nos identificamos muchas mujeres❤️

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