¿Qué es ser periodista hoy en día?

El guardián de la verdad en la era del ruido

Por: Marolen Martínez, fundadora revista Mujer de Negocios

Hoy, 30 de noviembre, en que Guatemala conmemora el Día del Periodista, es un momento crucial para detenernos a examinar una pregunta fundamental: ¿Qué significa realmente ser periodista en el saturado panorama informativo actual?

En medio de un mundo saturado de información, donde cualquiera con un teléfono inteligente puede transmitir en vivo, donde los ejecutivos de ventas de medios cubren eventos sin rigor editorial y donde los «influencers» acumulan millones de seguidores sin responsabilidad informativa, más que nunca es necesario recuperar la verdadera definición del periodismo.

Ser periodista no es tomar una foto en un evento para publicarla en redes sociales. No es leer un comunicado de prensa y trasladarlo directamente a un portal de noticias. No es vender publicidad disfrazada de información. Y definitivamente, no es contar anécdotas personales mientras los grandes problemas de la sociedad permanecen ignorados.

El verdadero rol del periodista: un guardián de la verdad

Un periodista es un guardián de la verdad. Es alguien que se levanta cada día con la misión de investigar, cuestionar, verificar y contar las historias que importan. Su rol va más allá de reportar lo que sucede; es contextualizar, es analizar, es ofrecer a la sociedad las herramientas para entender la realidad en toda su complejidad.

Como dijo el legendario Edward R. Murrow, figura icónica del periodismo: «To be persuasive we must be believable; to be believable we must be credible; to be credible we must be truthful.» (Para ser persuasivos debemos ser creíbles; para ser creíbles debemos ser confiables; para ser confiables debemos ser veraces).

Esta frase resume la esencia de lo que muchos han olvidado: la credibilidad es el activo más valioso de un periodista, y se construye únicamente sobre la verdad.

Las características que definen al periodista

El periodismo es un ejercicio de ética y disciplina que demanda características innegociables:

  • Rigor Metodológico: Un verdadero periodista verifica sus fuentes antes de publicar. No busca la inmediatez fácil, sino la exactitud. Hace preguntas difíciles, busca documentos, entrevista a los involucrados, y permite que la evidencia hable antes de que sus propias opiniones.
  • Ética Inquebrantable: Cultiva una ética editorial inquebrantable, incluso cuando le resulta incómodo, incluso cuando contradice los intereses de su empresa o del poder. Asume la responsabilidad social de sus palabras, consciente de que cada investigación tiene el potencial de cambiar vidas.
  • Independencia Editorial: Mantiene la independencia de criterio, sabiendo que su lealtad debe estar con la verdad y con el público, no con anunciantes, políticos o empresarios. Como señaló Daniel Pearl, evocando la capacidad del periodismo de trascender divisiones: «El periodista no es el portavoz de una marca, sino la voz de aquellos que no la tienen.»

La confusión contemporánea

Hemos llegado a un punto preocupante donde las etiquetas se han distorsionado. La diferencia crucial radica en la intención y la metodología:

RolIntención PrincipalMetodologíaLealtad Primaria
PeriodistaInformar con rigorInvestigación y verificaciónEl Público y la Verdad
InfluencerInfluir / PromocionarCompartir y recomendarIntereses Comerciales
Ejecutivo de VentasGestionar PublicidadRelaciones ComercialesLa Empresa y la Venta

El periodista investiga para informar; el influencer comparte para influir. El periodista verifica; el influencer promociona.

Un llamado a la sociedad, a las empresas y a las marcas

A la sociedad: distingan el ruido

Exijamos rigor. Cuestionemos nuestras fuentes. No todos los que hablan públicamente son periodistas, y está en nuestras manos mantener esa distinción. Valoremos y apoyemos el verdadero trabajo periodístico, porque es la columna vertebral de una democracia informada, tal como afirmó Albert Camus:

«Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala.»

A las empresas de medios: recuperen el coraje editorial

Su rentabilidad a largo plazo depende de la confianza del público, y esa confianza solo se gana siendo veraces. Los atajos comerciales pueden ofrecer ganancias rápidas, pero erosionan el capital más importante que poseen: su credibilidad. Debemos recordar el principio de Joseph Pulitzer:

«Una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico.»

A las marcas, PR y anunciantes: valoren la independencia

Entiendan que el periodismo de calidad, aunque sea incómodo a veces, construye audiencias leales. Trabajar con verdaderos periodistas, respetando su independencia editorial, es invertir en una relación de confianza con sus públicos, mejor aún, crear un verdadero compromiso social con la sociedad, solo así podrán haber cambios en el desarrollo.

Un compromiso con la humanidad imperfecta

En tiempos de desinformación, de noticias falsas y de ruido digital incesante, la función del periodista se vuelve más vital. Como expresó la periodista Christiane Amanpour: «Nuestro trabajo es llamar a las cosas como las vemos. Contar la verdad, lo mejor que podamos determinarla.»

A quienes lean esto y sientan la vocación de la comunicación, les digo: ser periodista va más allá. Es decidir que cada palabra tiene peso, que cada investigación puede generar cambio, que cada verdad revelada es un paso hacia una sociedad mejor informada. Es elegir que la comunicación sea un acto de transformación, no de complacencia.

Decidir ser periodista es asumir una responsabilidad que trasciende lo profesional; es un compromiso con un propósito. No elegimos esta profesión para ser populares o para acumular seguidores. La elegimos porque creemos que la verdad importa y que el mundo necesita voces que cuestionen y se resistan a las presiones fáciles.

Somos humanos. Cometemos errores. Esta humanidad imperfecta es parte de nuestro proceso, y cuando fallamos, nuestro compromiso ético nos obliga a corregir y a ser transparentes. Pero nuestro compromiso fundamental es con la sociedad. Es con esa mujer, ese joven, ese ciudadano que confía en que lo que lee es el resultado de un proceso riguroso y honesto.

En este Día del Periodista, reafirmo mi vocación: ser periodista es resistir la presión comercial y la manipulación política; fácil o difícil… ¡simplemente es una decisión! Es ser guardián de la verdad. Y ser guardián de la verdad es, fundamentalmente, ser agente de cambio y buscar marcar una diferencia positiva en nuestro entorno, buscando así la verdadera transformación social.

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