Leer para ser invencibles

Una generación con criterio, voz y futuro

La lectura puede cambiar el rumbo de nuestros adolescentes y fortalecer, desde casa, las capacidades que Guatemala necesita.

Por Marolen Martínez

Guatemala recibió una llamada de atención que no podemos ignorar. En PISA 2025, la evaluación internacional aplicada a estudiantes de 15 años, el país obtuvo 337 puntos en lectura y solo el 17 % de los jóvenes alcanzó el nivel mínimo de competencia. La caída fue de 37 puntos frente a 2022 y colocó a Guatemala entre los desempeños más bajos de América Latina. No se trata únicamente de una cifra educativa: detrás de ella hay adolescentes con dificultades para comprender, interpretar, contrastar información y utilizar lo leído para tomar decisiones en la vida real.

Estos resultados, publicados por la OCDE en 2026, deben impulsarnos a actuar. La lectura no puede reducirse a una tarea escolar ni a la repetición mecánica de palabras. Leer bien significa comprender, formular preguntas, reconocer argumentos, detectar contradicciones, ampliar el vocabulario y construir una opinión propia. En una época dominada por mensajes breves, desinformación y respuestas inmediatas, formar lectores es formar ciudadanos menos manipulables y más capaces de pensar con criterio.

Leer abre posibilidades

La práctica constante de la lectura fortalece la comprensión porque enseña a seguir ideas, identificar información relevante e inferir lo que un texto no dice de manera explícita. También mejora la ortografía y la gramática: al encontrarse una y otra vez con palabras bien escritas y estructuras claras, el lenguaje se incorpora de forma natural. Con el tiempo, los jóvenes expresan mejor lo que piensan, escriben con mayor precisión y se comunican con más seguridad.

Pero el impacto va mucho más allá del rendimiento académico. Cada historia permite ensayar decisiones, reconocer emociones, observar consecuencias y descubrir otras maneras de enfrentar los desafíos. Un adolescente que lee amplía su mundo interior: aprende a nombrar lo que vive, a escuchar perspectivas distintas y a imaginar futuros posibles. Esa experiencia fortalece la autoestima, porque le ayuda a reconocer su valor; desarrolla liderazgo, porque le da voz y criterio; y alimenta una visión de futuro, porque le muestra que su historia todavía se está escribiendo.

Cuando un joven comprende mejor lo que lee, también comprende mejor lo que escucha y comunica. Puede explicar sus ideas sin recurrir al enojo, argumentar con respeto y hacer preguntas más profundas. Por eso, cultivar el hábito lector puede transformar el vínculo familiar: abre temas de conversación, ayuda a los padres a conocer el pensamiento de sus hijos y crea espacios de acompañamiento que no se sienten como un examen, sino como un encuentro.

De la “generación de cristal” a una Generación Invencible

Con esa convicción, estas vacaciones escolares lanzaré mi club de lectura “Generación Invencible”, un espacio para que chicas y chicos, en lugar de aceptar la etiqueta de “generación de cristal”, desarrollen recursos internos para conocerse, pensar, expresarse y avanzar con propósito. Recibiré participantes desde los 12 años y nos reuniremos por Zoom, todos los días, de 9:00 a 10:00 a. m.

Leeremos Juntas Invencibles para adolescentes y Cuidado, hombre en construcción. Ambos libros comparten el mismo índice, lo que permitirá trabajar con una ruta común, pero con conversaciones y aprendizajes que conecten con las experiencias de cada participante. No será una lectura pasiva: dialogaremos, reflexionaremos, relacionaremos cada tema con la vida cotidiana y convertiremos las ideas en herramientas prácticas para la autoestima, el liderazgo, la comunicación y la visión de futuro.

El propósito no es terminar dos libros por cumplir una meta. Es aprender a leer con profundidad, sostener una idea, escuchar a otros y descubrir la propia voz. Será también una oportunidad para que madres y padres perciban cambios concretos: conversaciones más abiertas, mejor expresión de emociones, mayor responsabilidad y una relación más cercana basada en preguntas, confianza y acompañamiento.

Una hora al día puede cambiar una historia

Ante los resultados de PISA 2025, podemos lamentarnos o comenzar a construir una respuesta. La recuperación de la lectura requiere políticas públicas, escuelas fortalecidas y docentes acompañados, pero también necesita familias y comunidades que conviertan los libros en parte de la vida. Una hora diaria dedicada a leer, conversar y pensar puede sembrar habilidades que acompañarán a un joven durante años.

Guatemala no necesita jóvenes que memoricen sin comprender. Necesita una generación que lea, piense, comunique, lidere y se atreva a imaginar un futuro distinto.

Club de lectura “Generación Invencible”
Para chicas y chicos desde los 12 años
Modalidad: Zoom
Horario: todos los días, de 9:00 a 10:00 a. m.
Lecturas: Juntas Invencibles para adolescentes y Cuidado, hombre en construcción

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