15K estrellas de esperanza

Una cruzada de amor por las niñas y adolescentes de Guatemala

Por Marolen Martínez

Estamos ya en la recta final del año. El tiempo pasa de forma inexorable y hoy, en la calma de mi oficina, hago el recuento de los viajes y actividades dirigidos a niñas y adolescentes. No pude evitar escribir para compartirlo con ustedes, mi comunidad lectora, quienes de una u otra manera han sido testigos de esta cruzada de amor.

Una meta ambiciosa, en nuestro tercer año juntas

La planificación comenzó en febrero. Junto a mi maravilloso aliado Kotex, con quien celebramos nuestro tercer año consecutivo, y a un equipo extraordinario que radica en El Salvador y Costa Rica, nos trazamos una meta ambiciosa: llegar a 15 mil chicas con un mensaje sobre la importancia de la autoestima, la higiene y la salud menstrual como parte del amor propio. Y, por supuesto, acompañarlas a trazar su plan de vida de la mano de Juntas Invencibles para Adolescentes.

De Villa Nueva a La Fragua

Inicié el 22 de mayo en una escuela de Villa Nueva y concluí el 27 de septiembre en La Fragua, Zacapa. Fueron 33 establecimientos y 15 mil chicas a quienes miré a los ojos, una a una, mientras les entregaba su libro y su kit de Kotex. En julio se sumó el Hospital Herrera Llerandi con un desplegado que resume el libro, y en septiembre BIC, para que cada chica escriba su propia historia.

Recorrimos establecimientos de Quiché, Sololá, Esquipulas y la ciudad de Guatemala, que lamentablemente encabeza la estadística nacional de niñas y adolescentes embarazadas.

Puertas que se abrieron

Nada de esto habría sido posible sin los supervisores de educación y los directores que abrieron las puertas de sus establecimientos. Su agradecimiento me conmovió: para muchos era la primera vez que les llegaba algo como esto. Gracias por creer y por cuidar a sus estudiantes.

Tres ganadoras que se volvieron guías

Una de las mayores satisfacciones de este recorrido fue que me acompañaran Marycielo, Hermina y Allison, las tres ganadoras del concurso literario de 2024. En varias actividades ellas mismas les hablaron a las jóvenes que recibían su libro y les contaron cómo Juntas Invencibles les ayudó. Escucharlas fue totalmente inspirador: ver a una chica inspirando a otra, con su propia voz y su historia, confirma que este mensaje transforma vidas.

Además, armaron kits, madrugaron conmigo en los viajes al interior y fueron un ejemplo de compromiso y entrega. Gracias, mis queridas. Sin ustedes, esta cruzada no habría llegado tan lejos.

La niña de Esquipulas

Hay un rostro que me marcó profundamente: el de la niña de Esquipulas, de quien les hablé en un artículo anterior. Me expresó que ahora sabía que su historia podía ser diferente. Esa frase vale cada kilómetro, cada madrugada y cada cansancio. Es el motivo por el que hacemos esto.

Gratitud que llega en abrazos y mensajes

Fue agotador, muy agotador físicamente, más aún con los bloqueos de carreteras. Pero cada preocupación valió la pena. Recibí abrazos de niñas y adolescentes que se sintieron identificadas con la charla, para quienes este fue su primer libro y las primeras palabras que les decían que son importantes, maravillosas, excelentes; que, a pesar de las circunstancias que viven hoy, nacieron para ser plenas, realizadas y felices. Me agradecieron la charla, el libro, el haberlas inspirado. Y han sido tantos los mensajes que he recibido de ellas en mis redes sociales que no puedo explicar lo que esto significa para mi mente y para mi alma.

Ahora, también ellos

Este tercer año me hizo más ambiciosa. Para 2027 quiero que no sean solo 15 mil ni solo niñas, sino ellas y ellos. Las dos únicas actividades que realicé con chicos fueron tan sensibles que confirmé que también ellos necesitan, con urgencia, mensajes que fortalezcan su autoestima, su liderazgo y su visión de futuro. Además, deben aprender a conocer sobre el ciclo menstrual y lo que viven sus compañeras de clase, para que cuando sean adultos sepan entender y comprender de mejor manera. Si queremos disminuir las brechas de violencia, sí o sí debemos hablar con ellos y enseñarles a gestionar sus emociones, pensamientos y acciones.

Un llamado a la acción: no esperemos a nadie

Hoy quiero dirigirme a las empresas de Guatemala, a cada una, de manera individual: súmense.

No tenemos que esperar a que el gobierno ni los organismos internacionales hagan algo para que Guatemala mejore. Podemos hacerlo nosotros, desde nuestras empresas, con acciones ambiciosas, agresivas (sí, agresivas: decididas y sin miedo; yo lo seguiré siendo para lograrlo), sinceras e inspiradoras. Una empresa que abre sus puertas, que aporta recursos, productos, talento o tiempo a una niña, a un niño, a una escuela, cambia destinos.

Si logramos que nuestra juventud piense, sienta y actúe diferente, podremos salir del último lugar de Latinoamérica en las pruebas PISA 2025 y acortar las brechas. Según el Panorama de Género 2026 de ONU Mujeres y la ONU, al ritmo actual la igualdad de género está a 171 años de distancia: llegaría en 2197, no en 2030, ningún ODS va por buen camino. No podemos esperar tanto.

Un llamado desde el corazón

Darnos desde el amor, la generosidad, el servicio, la compasión y el propósito para el que estamos llamados en este planeta debe ser una premisa en nuestro diario vivir. Guatemala, frente a las estadísticas globales de educación y desarrollo, necesita trabajar con urgencia con su juventud.

Cada niña y cada niño que recibe un mensaje de valor es una estrella de esperanza. Quince mil ya brillan. ¿Y tu empresa? Escríbeme a mmartinez@revistamujerdenegocios.com  y hagamos que 2027 brille aún más.

Fuentes: OCDE, PISA 2025 (Volumen I); ONU Mujeres y UN DESA, The Gender Snapshot 2026.

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