Indiocentrismo

Autor: Esdras Dionisio – Instagram: @e_emanuel96 – Editorial: youngfortransparency@gmail.com

Este término nace con las filosofías originarias de las epistemologías del sur aunque sus terminologías evocan a la mirada de las prácticas de cada una de las cosmovisiones y formas de expresión Andinas. En Guatemala, esta visión no se puede tomar de la misma manera ya que, quienes pertenecemos a los pueblos originarios mayas descendientes, no contemplamos de la misma manera la visión del indio,  esta terminología no ha tenido el mismo desarrollo en los pueblos del sur del continente, como en Guatemala.

En los pueblos andinos se han apropiado de la palabra y la han tomado como un símbolo de resistencia, hasta el punto de tener cierto orgullo al nombrarse así; esto porque sus luchas han acompañado esa palabra.   

¿Qué es el Indiocentrismo guatemalteco?

Lo defino como lo opuesto de manera negativa al Eurocentrismo. Mientras el eurocentrismo nos plantea que de Europa viene todo lo bueno: ciencia, cultura religión, arte, etc. Por su contraparte, el Indiocentrismo en Guatemala engloba al indio, relacionandolo con todo lo atrasado, lo incivilizado; e incluso utilizado como una palabra peyorativa, cargada de racismo. Pero sobre todo engloba y define lo que es ser indio desde cargas y estereotipos coloniales y los más deshumanizantes los creados en la reforma liberal.

Por lo cual no podemos resignificar esa palabra. Sabiendo que fue las causas principales por la cual hoy en día, nuestros padres y abuelos siguen siendo buscados; los nietos de la guerra como nos llama la cantante Maya Kaqchikel, Sara Curuchich; hemos aprendido a guardarle luto a muertos que jamás concimos y esperanza de encontrar restos de nuestros desaparecidos, darles digna sepultura, aunque jamás los hallamos conocido, pero que forman parte de nuestra memoria e historia familiar.

Es por ellos que el indiocentrismo andino no puede ser lo mismo que el indiocentrismo guatemalteco.  Sin embargo, nos puede ser una herramienta a los guatemaltecos y en especial a los que los que pertenecemos a los pueblos originarios, para sacar de nuestra psique cultural ese pensamiento indiocentrista que tanto nos afecta como sociedad.  

El indiocentrismo moderno.

En la actualidad esta lleno de paternalismo y segregación cultural. A pesar los avances en inclusión y luchas raciales, el indiocentrismo está impregnado en los estereotipos de donde se supone que tendría que estar el indio. Como engalanado al occidente desde el folclorismo, y verlos fuera de ahí parece algo inconcedible en la psique cultural guatemalteca. Como también atribuirle modelos políticos predeterminados, sin darles opción a poder pensar y tomar una decisión personal. 

Ejemplos

Nos es difícil como sociedad plantearnos un presidente o presidenta que pertenezca a los pueblos originarios, con con una preparación académica adecuada, se piensa que tiene que ser el típico o la típica activista campesina, Porque solo así representara a los pueblos originarios de verdad. Aunque viene con un arma de doble filo. Porque luego sale el arma oculta, no tiene la preparación académica para gobernar. Sin embargo, la preparación académica, no es tomado en cuenta a la hora de ver a un presidente de ascendencia criolla o mestizo.  

Por otra parte viene la del indiocentrismo cultural el cual nos plantea desde el folclor y la limitación territorial, con la promisión de ONG’s en el occidente, para que los indígenas puedan estar un poco mejor, pero en sus sitios, que es donde pertenecen, vendiendo artesanías, bordando en casa y aprendiendo a leer y escribir. Lo damos por sentado, homogenizando a la población e invisibilizando sueños y metas personales de artistas y emprendedores.

Asimismo, existe el que considero el peor de todos, el indiocentrismo paternalista. Estableciéndole al Maya lo que es para el en términos políticos, dejándolo en su psique cultural colonizada. Un claro ejemplo lo vemos en nuevo marxismo cultural. Que pareciera que por ser Indígenas y en la psique cultural guatemalteca, el indio debe pertenecer al marxismo cultural, tergiversando prácticas y organización comunitaria que no se remontan al siglo XIX de los orígenes del marxismo. Si no más bien a cientos de años atrás, en el esplendor de la civilización Maya, como lo son el trueque, las ciudades estado, el liderazgo en de político de mujeres los roles sacerdotales y artísticos de las disidencias sexuales.

Negando poder ver otras posturas e ideologías políticas que podrían corresponder, más a un acercamiento auténtico hacia las organizaciones Mayas precoloniales que el marxismo eurocéntrico. Más allá del racismo estructural, los Maya descendientes tenemos que ver con objetividad lo que se nos ha planteado y preguntarnos ¿realmente es esto lo que queremos? ¿si esto es lo que nos conviene, porque estamos tan mal? Y darnos cuenta de que nuestro opresor no solo es el racismo estructural si no también el indiocentrismo guatemalteco.

“Donde no hay alternativas no pueden existir metas ni valores.” (Ayn Rand. (1961). La Virtud del Egoísmo. Editorial. Ecuación)

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