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Mujeres que Inspiran

Martha Stewart y Oprah Winfrey, dos mujeres ejemplares

Martha Stewart y Oprah Winfrey, dos mujeres ejemplares

Charlemos de mujeres ejemplares, Martha Stewart y Oprah Winfrey.

Ambas, son carismáticas, inteligentes, millonarias y polémicas. Las dos, ejemplifican relatos que van más allá de lo establecido por la sociedad.

La guerrera incansable

A Martha la definen dos palabras: clase y estilo. Ella es el prototipo de varias amas de casa en Estados Unidos. Amasó prestigio, reputación, reconocimiento y fama gracias a su emporio Stewart Living Omnimedia.  Pero la historia de la reina de las manualidades es atrayente porque data de haber sorteado circunstancias que la llevaron, incluso, a estar cinco meses en prisión.

Nació un 3 de agosto de 1941 en Nueva Jersey, Estados Unidos, la magnate empresaria cuenta con una fortuna valuada en 628 millones de dólares. Riqueza obtenida de sus revistas y programas de televisión sobre decoración y cocina.

Fue la primera de cinco hijos de Eddie y Martha Kostyra, una familia numerosa de clase media y de ascendencia polaca. Fue criada en Nurtley, Nueva Jersey, bajo una ética de trabajo duro. De esa forma se volvió experta en el trato con la gente. Esa actitud, fue la clave de su conquista a la vida. Su madre le enseñó a cocinar y a coser. Su padre, apasionado de la jardinería, le transmitió los conocimientos y experiencia en ese aspecto.

Stewart fue una niña aplicada en la escuela debido a su interés en la lectura. Eso no evitó que fuera activa en el periódico escolar y el club de arte.

Durante este periodo, Stewart tuvo la primera oportunidad como modelo. Esa estilizada y bella figura juvenil apareció en múltiples anuncios de televisión y revistas. De esa forma obtuvo el premio mayor: ser recompensada con una beca parcial en la Universidad de Barnard, Nueva York.

En esa época contrajo nupcias con Andy Stewart. Tras el matrimonio, abandonó transitoriamente Barnard, dando continuidad a su exitosa carrera como modelo. Su esposo hizo lo propio con la licenciatura en leyes en la Universidad de Yale.

Un año más tarde regresó a su alma máter para graduarse con una maestría en Historia de la Arquitectura. En 1965 nació su única hija, Alexis Stewart de quien hablaremos más adelante. En este momento, Martha empezó a desarrollar destrezas empresariales y en 1967 se transformó en una exitosa corredora de bolsa. Más tarde, en 1973, dejó esa profesión. El propósito era invertir más tiempo en su hija y remodelar su nuevo hogar en Connecticut.

En 1976 arrancó un servicio de catering en el sótano de la casa de una compañera de la universidad. El negocio fue próspero y popular, sin embargo, cuando su compañera se quejó del perfeccionismo de Stewart, ésta se apoderó de todo el negocio. Entonces, Stewart abrió una tienda donde vendía kits de entretenimiento en el hogar.

Desde entonces, los fuertes rumores sobre sus habilidades y actividades comerciales se expandieron rápidamente. Los resultados comenzaron a llegar: Martha recibió un acuerdo publicitario para editar un libro sobre catering.

Y enseguida se convirtió en la coautora del best seller Martha’s Entertaining: A Year of Celebrations, junto con Elizabeth Hawes. No obstante, en 2001, su vida se vio afectada abruptamente al ser declarada culpable de falso testimonio, conspiración y obstrucción de la justicia. ¿Cuáles son los tras telones de ese asunto?  De acuerdo con el veredicto final: utilizar información privilegiada al vender acciones de la compañía ImClone Systems. En la cárcel pasó tristes días realizando labores de limpieza.

Aun así, cuando la sentenciaron, las acciones de su compañía aumentaron de 8.64 dólares cada una, a 11.81. Eso significó 36% más.  Los golpes bajos no cesaron ahí. Alexis Stewart, su hija única, sacó a la luz el libro: Whateverland: Learning to live here, donde desgrana la forma de vivir de su mamá. Asegura que cuando niña, si no hacía algo a la perfección tenía que repetirlo de cero. “Crecí con una pistola de silicona apuntando mi cabeza. Ella no estaba interesada en ser amigable con los niños”, asentó.

Entre otras perlas, la autora reveló que su madre solía humillarla cuando iban sus amigos a casa, debido a su costumbre de orinar con la puerta del baño de par en par. Además, narra que nunca tenía nada de comer en casa y que le insistía en asegurarse de engendrar hijos atractivos: “Mi madre me dijo de pequeña: ‘Si alguna vez te casas con un hombre adinerado, pero feo, asegúrate de tener sexo con alguien más para tener un lindo bebé'”.

En fin, tras el episodio en la cárcel, la guerrera Stewart se dedicó en cuerpo y alma a recuperar su imperio mediático y de negocios.  En 2005 levantó el vuelo y aceptó la invitación de BMW para diseñar su modelo BMW X3 Sport Activity Vehicle. Para ello, utilizó el programa Dream it. Built it. Drive it. Algo que ella hace a la perfección con su destino.

Levantarse de entre las cenizas

Oprah Amalia Gail Duica Winfrey, mejor conocida como Oprah Winfrey, vio la luz en 1954 en la localidad de Kosciusko, Misisipi.

Presentadora de televisión norteamericana y mujer incansable. Su niñez fue compleja. Sin embargo, al igual que la de Stewart, es digna de admirar. Tuvo de todo en su niñez, abusos y maltratos. Su gran mérito es saber sobreponerse a los problemas y vicisitudes, lo que le significó transformar su destino para ser una poderosa comunicadora.

Su infancia parte desde que su abuela la cuidó hasta los seis años. A esa edad, regresó a vivir con su madre quien años antes la había abandonado. Desafortunadamente para Oprah, esa fue la época más dolorosa, porque padeció abusos físicos y psíquicos. Esa situación la llevó a escaparse de su casa a los 13 años.

Pero ella siempre fuerte a las adversidades, superó esa etapa traumática. Más tarde, a los 19, se dio cuenta de su amor y pasión por el mundo de la comunicación. Así, probó suerte como reportera en una estación de radio de Nashville. Tiempo después, entró en la Universidad de Tennesse donde se adjudicó diversos concursos de belleza.

A sus 22 años, Winfrey se trasladó a Baltimore para negociar la conducción del programa de televisión llamado People are talking. Esa primera aventura duró alrededor de ocho años. Lo rescatable de esa temporada, además de la inteligencia que Winfrey demostró ante las cámaras, fue el innato carisma que la llevaría al triunfo total.

Al cumplir 30 años, la WSL-TV de Chicago la contrató para presentar su propio programa: A.M. Chicago. El talk show se convertiría en el número 1 del ranking de audiencias en solo unos meses. Por ello, en septiembre de 1985, el programa se convierte en The Oprah Winfrey Show.

20 años después, la niña que se levantó de las cenizas, sigue ostentando su posición mediática privilegiada. Podríamos decir que casi 30 millones de espectadores siguen sus emisiones tan solo en Estados Unidos.

Los premios obtenidos, entre ellos el Emmy al mejor talk show, respaldan su destacada trayectoria. La figura de Oprah da al programa un gran reconocimiento. Tanto, que los personajes más famosos del mundo, han pasado por ahí.

Nuestra invitada a esta columna, del mismo modo, incursiona al medio empresarial. Hoy en día es dueña de la productora de Harpo Entertainment Group. Asimismo, es cofundadora de Oxygen Media. Escribe libros, dirige su propia web y es editora de The Oprah Magazine, una revista basada en el talk show televisivo.

¿Creían que eso era todo? No, ella realizó incursiones en el séptimo arte en cintas como: El color púrpura (Steven Spielberg, 1985); Tira a mamá del tren (Danny DeVito, 1987); Nunca fueron niños (Jonathan Demme, 1997); Beloved (Jonathan Demme, 1998) y recientemente El mayordomo de la Casa Blanca (Lee Daniels, 2013).

Los expertos consideran a Oprah Winfrey la primera mujer de color billonaria y la más poderosa de la televisión estadounidense.

Ambas, para Mujer de Negocios , son un modelo a seguir porque encierran tesón, fortaleza y constancia.

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