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Familia

Máximo placer, sin excusa ni pretexto

Máximo placer, sin excusa ni pretexto

La disfunción eréctil ha dejado de ser un problema exclusivo de los hombres y se ha convertido en una condición que afecta por igual a la pareja, donde el apoyo que la mujer brinde a su compañero es fundamental para encontrar la mejor solución que le devuelva a él la confianza y seguridad y a ambos, la plenitud de su vida sexual.

Aunque existen diversos factores que influ­yen en el éxito de la relación de una pareja, el sexo juega un papel fundamental, ya que a través de éste se satisface no sólo una necesidad física, sino también emocional. Por medio de su sexualidad el hombre y la mujer expresan amor, pasión, ternura, deseo y empatía, entre muchas otras cosas. Para muchos, es quizás la mejor forma de abrirse al ser amado, de dejar al descubierto y sin reservas su cuerpo y su alma. Es por eso que resulta un aspecto que, si no se da de la manera deseada, resulta preocupante.

Algo no está bien

Son muchos los problemas que pueden surgir en una relación sexual, uno de ellos, y quizás el más común en la actualidad, es la disfunción eréctil. Se trata de una condición en la que el hombre es incapaz de alcanzar la erección del pene, el cual no alcanza la consistencia precisa para la penetración en las relaciones sexuales. Entre las causas que la originan están: la arte­riesclerosis (endurecimiento de las arterias, que restringe el flujo de sangre hacia el pene), la diabetes (que puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios involucrados en la erección) y la hipertensión arterial, o los medicamentos para tratar estos problemas. También pueden inter­ferir las lesiones en la médula espinal, apoplejía, cirugías o lesiones en el área pélvica o en la ingle que dañan el pene o los testículos.

Sin embargo algunos factores emocionales complican la situación, como el estrés o el can­sancio que generan aflicción cuando se desea hacer el amor y el cuerpo se niega. O bien, pueden influir aspectos mucho más profundos, como el que se origina básicamente del papel de proveedores de placer que la sociedad les ha impuesto a los hombres. Esto los lleva a angustiarse por su desempeño sexual y como resultado, en un gran número de ocasiones se producen fracasos en la intimidad, lo que reper­cute en su autoestima. Los hombres siempre están pendientes de su desempeño, de cómo están actuando para satisfacer a su pareja. Y cuando presienten o perciben que fallarán, se angustian, esto genera una fuerte descarga de adrenalina, que afecta la liberación de una enzima (PDE 5), necesaria para llevar a cabo el proceso de erección.

Importante, el apoyo de la mujer

Aunque la disfunción eréctil es un padecimien­to propio de los varones, afecta también a las mujeres. En un estudio realizado recientemente con algunas mujeres cuya pareja recibe trata­miento por disfunción eréctil, se descubrió que para ellas el tamaño del pene no es importante durante la relación sexual, pero sí la firmeza de una erección que es determinante para obtener mayor placer durante la relación sexual con su pareja.   Esto hace que las mujeres se conviertan en un factor clave para que el hombre se anime a iniciar un trata­miento y busque una solución a su problema. Anteriormente el tratamiento de la disfunción eréctil estaba muy encaminado a los hombres, pero actualmente se busca que haya más participación de la mujer en el tratamiento y sobre todo en un beneficio para la relación de pareja.   Al hombre no le resulta fácil aceptar su problema, necesita de un apoyo para tomar la decisión de pedir ayuda, y si es de su pareja mucho mejor.

La solución

Lo ideal cuando se padece disfunción eréctil, es acudir con un especialista para tomar una terapia integral que incluya psicoterapia y algún medicamento para la disfunción eréctil, como lo es el Sildenafil, mejor conocido por su nombre comercial: Viagra, o pastilla azul. Al ser una sal selectiva que inhibe la producción de la enzima (PDE 5) que evita la erección, es la que menos efectos secundarios tiene: dolor de cabeza y/o rubefacción (enrojecimiento de cara) y produce mejores y más duraderas erecciones.

Es un producto que requiere receta médica (ya que las causas que originan el padecimiento son muy variadas). De acuerdo con la prescrip­ción, debe tomarse 30 minutos antes de cada encuentro sexual, aunque algunos estudios han demostrado que también puede tomarse 15 minutos antes. Se ha comprobado que la gente que la utiliza durante seis meses, mejora cada vez más su nivel de oxigenación en la sangre y por lo tanto sus erecciones. Al ser un vasodi­latador, Viagra promueve el flujo sanguíneo al pene cuando hay una excitación, por eso no debe tomarse con otros medicamentos vaso­dilatadores como los nitratos (algunos medica­mentos para el corazón los contienen).

Sin embargo, no hay que tenerle miedo,   porque no sólo es seguro para el corazón, sino que tiene un efecto cardioprotector, se ha comprobado que los hombres que tienen relaciones sexuales con viagra, han tenido menos incidencia de infartos, también sirve para otras enfermedades como hipertensión pulmo­nar, y por supuesto beneficia en gran medida la sexualidad, porque prolonga el tiempo de duración de la relación sexual. Además, de acuerdo con las investigaciones, se sabe que incrementa el grado de satisfacción sexual en la mujer (cuando su pareja toma viagra) y la incidencia de sus orgasmos, «por eso una vez que lo prueba, no quiere que el hombre lo deje de tomar”.

 

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