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Conócete - Autoestima

Conflictos, enfréntalos y aprende

Conflictos, enfréntalos y aprende

Los roces entre las personas siempre estarán presentes en cualquier equipo de trabajo y casi en cualquier relación.    Por Rosario Taracena

Muchos tendemos a ver los problemas que surgen en el día a día como meros obstáculos que nos impiden avanzar hacia nuestro objetivo, y pocos nos detenemos a pensar que los conflictos pueden representar ventanas de oportunidad para implementar ciertos cambios y obtener mejores resultados. De acuerdo con Rosa María Urbina, autora del libro “Manejo y resolución de conflictos en las empresas” (Editores Mexicanos Unidos, 2010), esta tendencia a evitar el conflicto es bien vista socialmente, porque se cree que al eludir cualquier problema que surja, conseguiremos un mejor ambiente de trabajo y mejores las relaciones personales.

Conflicto = oportunidad
No obstante, por extraño que nos parezca, los conflictos no tienen que ser negativos, pues “lo que en un inicio aparece como un problema, puede volverse una gran bendición en tu vida, ya que a veces tener un conflicto con alguien o con algo puede sacar a relucir el guerrero que todos traemos dentro”, comenta Urbina.

Entendiendo como funciona el conflicto

Siguiendo esta perspectiva, lo primero que hay que entender es que los conflictos no son buenos ni malos en sí mismos. Se trata sencillamente de hechos cotidianos que surgen a partir de la interacción con los demás. No obstante, la aparición de los conflictos es “un indicador de que existe un hecho, suceso, acontecimiento, característica o ‘algo’ que necesita modificarse”, explica Urbina, y el arte de poder manejar estas situaciones consiste precisamente en saber identificar ese “algo” que debe cambiar.

Cuando un conflicto se manifiesta abiertamente “significa que existen polaridades o partes en oposición que ya tienen tiempo reciclándose sin salir a la luz” nos dice Urbina. Es como si se tratara de un iceberg, del que sólo alcanzamos a ver la punta, pero debajo subyace un gran bloque de hielo donde hay muchas cosas que apenas logramos vislumbrar. Según Urbina, podemos entender mejor nuestros malentendidos con los demás si pensamos que cada quien ve la realidad desde perspectivas muy distintas.

Aprende a conocerte

Una de las claves para comenzar a resolver los conflictos que nos presenta la vida diaria es conocernos mejor, saber qué nos motiva a actuar, cuáles son nuestros valores, qué cosas estamos dispuestas a aceptar y cuáles no. Urbina recomienda mantenerse siempre alerta para poder identificar cómo enfrentamos las dificultades.

Ser como el bambú

Ya que te conoces un poco más y sabes cómo reaccionas ante situaciones conflictivas, lo que sigue es hacer esfuerzos para flexibilizar las posturas que defiendes, pues como dijimos antes, muchos de los conflictos sur-gen porque solemos aferrarnos a nuestro punto de vista y no aceptamos que las cosas puedan suceder de manera distinta a como nosotros las entendemos.

No tires la toalla

Aunque buena parte de las personas sigue prefiriendo evadir el conflicto, los especialistas afirman que la aparición de los mismos es una muestra de que estamos comprometidos con nuestro trabajo y nos interesa hacer las cosas de la mejor forma posible.

Los conflictos son la confirmación de que todos tenemos valores, ideas, creencias y una moral que guía nuestro comportamiento, por lo que evitar los problemas para mantener las cosas “en paz” puede incluso llevarnos a perder el sentido de quiénes somos. Si una persona sacrifica alguno de sus valores centrales por eludir un conflicto es como si estuviera perdiendo el respeto por sí misma.

Manos a la obra

Sea cual sea el origen del conflicto, a continuación te damos algunos tips que pueden ayudarte cuando enfrentes uno dentro de tu equipo.

Pon atención a tus palabras y tus emociones. Trata de expresar tus ideas de forma constructiva y sin mostrar frustración o enojo hacia los demás, pues estas actitudes pueden dificultar la búsqueda de soluciones. Si por encima de todo cuidas las relaciones que mantienes con tus compañeros de trabajo, tendrás más posibilidades de sacar algo positivo de esa discusión.

Concéntrate en el problema, no en la personas. Muchos de los conflictos surgen porque los valores o visiones de las personas difieren entre sí. Si haces un esfuerzo por tratar de ver la situación de manera objetiva, estarás en una mejor posición de ver las causas del desacuerdo y llegar a una solución.

Escucha con atención. Trata de entender lo que tiene que decir la otra parte. A la mejor te cuesta trabajo entender su postura o motivaciones, pero negarte a escucharla equivale a negarte a resolver el conflicto.

Sé sincera y busca apegarte a los hechos. Haz un esfuerzo por hablar de la manera más clara y constructiva que te sea posible. Evita acusar a las personas o adjetivar sus comportamientos. Busca describir la situación lo más objetivamente posible, por ejemplo, en lugar de decir “Es que Fulanito llegó tarde, como siempre, y eso nos retrasó a todos”, puedes decir: “Decidimos retrasar la reunión para esperar a que Fulanito llegara y eso retrasó la agenda”.

Intenta negociar una salida. Cuando cada parte ha explorado el papel que juega en el conflicto y ha manifestado sus puntos de vista, entonces pueden encaminarse a la búsqueda de soluciones. Pero recuerda que primero deben explorar las distintas opciones y tratar de encontrar un camino en el que ambas partes puedan estar de acuerdo. Lo importante es entender que no se trata de que una parte gane y la otra pierda, sino que ambas puedan acordar una solución en la que ambos queden satisfechos.

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