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USA EL MARKETING EMOCIONAL Y DALE FUERZA A TU MARCA.

Los sentimientos siempre están en nuestras decisiones de compra. Busca el ingrediente emocional de tu marca y logra empatía con tu consumidor.

 

Varios son los ingredientes que se necesitan para una comunicación y publicidad efectivas, en esta ocasión hablaremos del ingrediente emocional. Una de las características irrefutables de los hombres y mujeres es que somos seres emocionales y, por lo tanto, los sentimientos juegan un papel muy importante en nuestras decisiones y nuestro estado de ánimo.

Por ejemplo, en la adolescencia en nuestro rol de hijos, sabíamos cuál era el momento ideal para pedirles permiso a nuestros padres para ir a una fiesta, si los veíamos de malas o preocupados por haber pasado un mal día en el trabajo era mejor ser prudente, no acercarse y hacernos a la idea de pasar mejor esa noche en casa. Aunque no faltaba el atrevido que aún así peleaba por un permiso o prefería aplicar el “más vale pedir perdón que pedir permiso”.

Así hay spot publicitarios, aquellas que sin importar nuestro estado de ánimo de pronto nos gritan –voces o personajes que nos anuncian productos con tonos fingidos que en la vida real nadie utiliza– y también hay publicidad que nos confunde o hasta nos miente –nos referimos a comunicaciones que prometen resultados irreales, en vez de comunicar soluciones medibles y alcanzables.

La tendencia de la publicidad, afortunadamente, nos habla de una preocupación y necesidad por sensibilizarse y humanizarse. Esto es algo que el propio consumidor ha venido de alguna forma exigiendo.

¿Cómo encontrar el ingrediente emocional?

Simplemente resuelve con sinceridad la siguiente pregunta, y para responder puedes tomarte unos días, observar a tus clientes, el mercado, a tu competencia. La pregunta es: ¿cuál es el sentimiento que genera tu producto o servicio en las personas? No se trata de una pregunta que solo aplica a negocios “cursis”; cualquier negocio, producto o servicio provoca un sentimiento y, cuando lo encuentres, mi recomendación es que por ahí dirijas toda tu estrategia de comunicación y publicidad.

Te cuento un caso real. Esta misma pregunta la hice a un negocio que vende y repara neumáticos; sí, una llantera común y corriente. El propietario de este negocio insistía en que su producto no era más que unas simples llantas y que difícilmente un producto así podía emocionar a la gente. Después de varios ejercicios, llegábamos a la conclusión de que el sentimiento de su producto y negocio era la seguridad.

Una vez identificada la emoción, por ahí dirigimos toda su estrategia de comunicación, tanto interna como externamente; sus anuncios en medios dejaron de presumir las características del producto, ahora todo tenía que ver con empatizar y sensibilizar a la gente en que, para llegar a casa con bien o ir y venir de vacaciones sin contratiempos, era este el negocio que tenían que visitar y así se contaban historias que daban su testimonio al respecto. La respuesta del mercado fue muy favorable.

4 tipos de consumidores

En el libro Diferenciarse o morir, Jack Trout identifica cuatro tipos de consumidores y asegura, muy atinadamente, que no todos son tan emocionales. Tipos de consumidores:

1. Intuitivos. Evitan los detalles y prefieren ver el panorama general

2. Pensadores. Analíticos, precisos y lógicos.

3. Sentidores. Dejan de lado el análisis intelectual y prefieren seguir preferencias.

4. Sensores. Ven las cosas como en realidad son, tienen un talento natural para poner las cosas en contexto.

Considerando lo anterior, es importante que ubiquemos que el ingrediente emocional no es el único que tu estrategia de comunicación y publicidad deben considerar, pero sí es uno indispensable en la justa y proporcional medida. Recuerda lo que decía David Ogilvy: “si no vende no es creativo”. Y en esto de las emociones, podría aplicar de la misma forma.

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