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Tenue línea entre lealtad y servilismo

Que alguien sea capaz de quitarse la camisa para darla a otro, a otra, es una de las virtudes más apreciadas entre las y los guatemaltecos.

Nos gusta ser derechas a toda .prueba, y más aún hacia nuestra familia, amigos y aquellas personas que forman parte de nuestro círculo social y de trabajo. No es raro que sacrifiquemos algo con tal de no fallarle a esa persona a quien respetamos y queremos.

Pero, ¿hasta dónde es sano y se justifica esa lealtad? ¿Cuándo somos tan “leales” que perdemos hasta la dignidad? ¿En qué momento tenemos que decir ¡basta! para defender nuestros principios y derechos.

Ser leales es una virtud que nos hace ganar amigos, oportunidades, cariño y el respeto de los demás, pero si no distinguí más lealtad de servilismo fácilmente podemos convertimos en débiles y sin carácter para defender nuestros intereses.

Esta actitud se presenta lo mismo en la vida social que en el trabajo,-y también podemos vivirla intensamente en la convivencia de pareja. ¿Cuántas veces le dices que sí a tu marido porque sientes que no puedes fallarle, aunque, te aseguro, muchas de esas veces habrías deseado negarte? ¿Aceptas situaciones que te avergüenzan, quedándote callada para ser “solidaria”? ¿Estás segura de que hay cosas inaceptables, pero cedes a lo que él quiere para no sentirte culpable? Pues todo esto es una muestra de que tu lealtad más bien puede ser sumisión.

¿Cómo marcar la línea tan sutil que te puede hacer leal o servil?

Alguien es leal cuando protege la identidad de la persona a la que respeta y quiere, es decir, es incapaz de dañarle públicamente” con malos comentarios o acciones que afecten su integridad. Es alguien sincero(a), que dice de frente lo que piensa, sea negativo o positivo, y que es confiable por su compromiso.

¿Cuándo estamos en riesgo de ser serviles?

Cuando tienes que decir sí a todo, para que la otra persona no piense que eres desleal y que no estás “comprometida”. Cuando haces lo que no deseas porque consideras que es la forma de demostrar cuánto le respetas o  quieres. Cuando callas algo inaceptable para no ponerle en evidencia, y no tomas ninguna acción para mostrar tu límite.

Puedes decidir no expresar públicamente lo que piensas para no dañar a quien quieres, pero tu sinceridad y decisión para tomar las acciones que crees pertinentes y congruentes con tu manera de ser, serán el modo más digno para ti y más útil para la otra persona. Al menos se dará cuenta de lo que hace.

¡Atrévete a defender lo que piensas!

Podrás cambiar muchas situaciones y tu lealtad será plena.

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