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Tacones, hermosos pero peligrosos

Los zapatos de tacón no pueden faltar en el guardaropa. Sin embargo, después de un tiempo pueden convertirse en un arma mortal contra el cuerpo.  MARCO HENRÍQUEZ

 

La belleza  -El uso de tacones siempre es un arma infalible de atracción para las mujeres, porque las hace ver y sentirse más sexy, por lo que este tipo de accesorio es calificado como un fetiche sexual.

El uso de tacones produce aumento del volumen muscular de la pantorrilla, músculos como el soleo y los gastrognemios quedan en una acción muscular permanente llamada contracción isométrica acortada, en donde el músculo luce fornido y desarrollado.

También se produce un cambio mecánico porque, con este tipo de calzado se provoca una lordosis más acentuada, es decir arqueamiento de la espalda al propulsar los glúteos hacia atrás y arquear la columna para mantener el equilibrio, a la vez se levantan el busto.

Con el uso de tacones se acentúan ciertos patrones de la marcha femenina como los pasos cortos y un aumento en el movimiento de giro de la cadera, que hacen un caminar más atractivo y sexy. Siempre que quieras lucir delgada, los tacones son la mejor opción ya que aportan altura a la figura.

Entre más alta luzcas, más delgada te verás. Si tienes piernas gruesas elige tacones de punta que alarguen el pie y visualmente adelgacen la pierna. Si por el contrario quieres que tus piernas luzcan más gruesas opta por tacones de punta redonda.

La acción  – Escoger el calzado adecuado y caminar sin problemas no es tarea simple. La anatomía de los pies es compleja. Por ello, protegerlos con un calzado firme y cómodo es clave.

Aun cuando las tendencias imponen tacones altos y terraplenes, los pies y tobillos siguen implorando zapatos anchos y flexibles. Así también por la estabilidad articular se sugiere moderar la altura del calzado y las puntas demasiado agudas.

Una zapatilla adecuada tiene que ser absolutamente cómoda y firme. No debe producir ninguna rozadura, poseer un tamaño razonable y una horma que quede bien al usuario.

Los pies no sólo proveen la propulsión, elasticidad y flexibilidad necesarias para caminar, saltar y correr, también ayudan a mantener el equilibrio sobre superficies desiguales. Una red de músculos, tendones y ligamentos mueven, soportan y mantienen en posición los huesos del pie.

Por su parte, los músculos tienen varias funciones importantes: mueven los pies, levantan los dedos, estabilizan los dedos en el suelo, controlan los movimientos del tobillo y soportan el arco.

Todas estas funciones las realizan 28 huesos, que están divididos en tres secciones: pie delantero, pie medio y pie trasero.

El drama  – Aunque lindos, sensuales y siempre en boga, el calzado femenino es el que genera más problemas ya que la moda muchas veces está hecha para una anatomía que no es “normal”.

El refrán dice: “La moda no incomoda”, pero eso no se aplica al calzado, porque la espalda, rodillas y los pies se enferman por culpa de los tacones.

Estos desplazan el peso del cuerpo hacia delante, aumentan la presión sobre los dedos y traslada los puntos naturales de apoyo. Además, obligan a corregir la postura corporal para compensar este desequilibrio por lo que desde el tobillo hasta las cervicales, todas las articulaciones se resienten. Son los zapatos de tacón alto los que no benefician en nada a los pies. Son estrechos en la punta, lo cual hace que se aglomeren los dedos en la parte delantera y además favorecen la aparición de deformaciones del pie o “hallux valgus”, mejor conocidos como “juanetes”.

Hay evaluaciones posturales del pie que determinan que el zapato con tacón alto hace que el centro de gravedad se desplace hacia adelante, por lo tanto, el peso se distribuye en una forma anormal, se provoca un exceso de carga en la parte anterior, callosidades, inflamaciones en los tejidos blandos y articulaciones. También se afecta la parte cartilaginosa lo que aumenta la probabilidad de sufrir un esguince.

La leyenda – Los pies son diferentes entre sí, por lo que se debe probar el calzado en ambos pies y caminar. No sólo probarlos sentado, porque al pararse el pie cambia de forma. No debe quedar ni muy suelto, ni muy ajustado, ya que el calzado sede con el uso.

Desde un principio los zapatos deben quedar ser cómodos, los especialistas también aconsejan comprarlos al final del día, ya que en la mañana los pies están más deshinchados y a medida que pasan las horas toman una medida más real.

El remedio  – Si bien usar tacones conlleva ciertos riesgos posturales, también tiene ciertos beneficios estéticos que ni hombres, ni mujeres quieren evitar. Por lo mismo y como moraleja, busca zapatos que tengan plataforma en la parte de los dedos, te verás un poco más alta y dan más estabilidad al caminar.

Si empezarás a usar tacones, hazlo con los de cuatro a cinco centímetros de alto, esto para que tu pie se acostumbre de forma gradual a una nueva postura.

Da pasos pequeños, no intentes ir a la misma velocidad que cuando caminas con tenis, evita que tus zapatos estén lisos y resbalen, si sabes que pasarás mucho tiempo de pie, compra plantillas de gel y ponlas en los zapatos, busca tacones cuadrados y anchos, dan más estabilidad al caminar y son más funcionales. Si tienes dolores o molestias ponte en manos de un especialista ya que de no atenderte, a la larga el problema se puede hacer crónico.

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