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¿Somos o nos convertimos en Maléficas?

Recientemente estuvo en las carteleras de cine una nueva versión de Maléfica,

la bruja mala de un cuento de hadas; sin embargo, nos muestran una versión que no esperábamos, pero que nos trae a la mente y el corazón reflexionar cómo el juego y abuso de los sentimos nos convierte en otros seres que no eramos. Las acciones de maléfica entonces son una reacción de una mujer fuerte, poderosa y con un deseo de venganza hacia un rey que le ha hecho mal. Por supuesto, como a pesar de ser muy poderosa y estar muy encabronada, la protagonista en el fondo no es mala, al final busca redimir sus actos, sobre todo al encariñarse de la bella Aurora o “rosita de espino”, como le dicen en la versión de los hermanos Grimm.

Bajo ese contexto, vamos s centrarnos en una escena que todos ignoramos pero retrata el abuso que sufre la protagonista a manos de alguien que conoce; su amor, ideal, platónico, especial, o como queramos llamarle, y este es Stefan. ¿Te imaginas que alguien que conoces y en quien confías te drogue? A la mañana siguiente, el dolor te invade y notas que algo en ti cambio. Tu apariencia es distinta y tu dignidad fue robada.

Así le sucedió a Maléfica, pues el hombre del que estuvo enamorada por tanto tiempo, Stefan, cegado por la avaricia y el poder de convertirse en rey, la droga para matarla. Finalmente, se arrepiente de quitarle la vida a la hada pero le roba lo más preciado que tiene: sus alas. Un rapto y abuso más que claro, y ¿lo peor de todo? De alguien en quien Maléfica confiaba.

Esta nueva versión realmente se aborda una problemática más que seria y real; el abuso del que somos presas las mujeres. Por ejemplo, ¿cuántas veces las chicas no son emborrachadas por sus compañeros para después abusar de ellas? O las no tan chicas, mujeres adultas, maduras que confían plenamente en el hombre que creen franco y honesto como ellas lo serían, pero al final resulta ser un engaño, o un manipulador de primera que termina por robarles sus alas y sueños. Es por ello que cabe preguntarnos somos Maléficas o nos convierten en Maléficas, damos confianza, lealtad, compromiso, amor… pero esos sentimientos positivos después de un abuso a qué cambiaran… pero lo mejor aún es que el poder de nuestra inteligencia emocional puede volver a hacernos creer, agradecer y amar no necesariamente debemos quedarnos en la fase de maldad que nos tocó vivir.

Una escena que sin duda cumple con los requisitos de un abuso sexual en la vida real, y peor aún, por parte de alguien que la abusada conoce y en quien confía. De hecho, 83% de las chicas que sufren un abuso físico, sexual o emocional, lo reciben de alguien a quien conocen.

Sin duda alguna que es muy positivo que se sigan mostrando historias con mujeres como protagonistas. Con mujeres fuertes, mujeres independientes que son más que objetos sexuales, madres abnegadas o damiselas en peligro. En esta historia seguro que había una damisela en peligro, pero no durmió por cien años esperando al príncipe. No fue esa su gracia. Aurora logró salir de su letargo gracias a que fue una chica con una bella actitud y por el amor verdadero que no precisamente es el de un príncipe y que activamente se ganó el corazón de otra mujer fuerte, que tomó como mentora.

Si por alguna razón, como las que antes mencionamos tu estas encerrada en esa burbuja de sentimientos negativos, rompe ya ese hechizo y llena tu mente y corazón de lo mucho y bello que puedes dar y mejor aún puedes recibir.

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