mujer emprendedora

Rompiendo barreras

Sheryl Sandberg, actual directora de Operaciones de Facebook, ex vicepresidenta de ventas globales de Google y una de las voces

femeninas más influyentes del ámbito de los negocios, también es autora de un polémico libro que aborda el papel de la mujer en el mundo corporativo, Lean In: Women, Work, and the Will to Lead (inspirado en su disertación en TEDWomen 2010, convertida en un fenómeno de la web). Allí afirma que, a pesar de que las mujeres alcanzaron hace años niveles de educación similares a los de los hombres, son ellos los que aún ostentan la gran mayoría de los puestos de mando, tanto en las empresas como en los gobiernos. Sandberg examina las razones por las cuales a las mujeres les cuesta llegar a puestos de responsabilidad y las alienta a establecer límites y abandonar el mito de “haber alcanzado todo”.
El peligro que perciben Sandberg y otras ejecutivas exitosas es que son las propias mujeres las que se convierten en obstáculos para su inserción en el mundo de los negocios. De sus experiencias —porque son mujeres que han logrado superar los escollos externos y también los internos— pueden extraerse varias lecciones:
• Animarse a ser audaces cuando se presentan momentos definitorios en sus carreras. La cuestión de la confianza es mucho más simple para los hombres, explica Amy Schulman, ex vicepresidenta ejecutiva de Pfizer, ya que las cosas no están sujetas a una evaluación permanente. “Si consideramos las interacciones como si no estuvieran siendo observadas, sin duda actuaremos mejor. Pero si buscamos todo el tiempo la validación, el resultado será la inseguridad.”
• No subestimar el valor que aportan al desarrollo de otras personas y de la organización.
• Aprender de las lecciones de otras mujeres, pioneras en el ámbito empresarial.
• Evitar la autocompasión. No dejar que el género se convierta en la razón por la cual poco podrán hacer, ni vale la pena esforzarse para alcanzar el éxito.
Más allá de los cromosomas
Muchos expertos afirman que lo que enriquece el desempeño y la gestión del negocio es la conjunción de estilos masculinos y femeninos. Gurian y Annis sostienen que la cuestión no es si los hombres son más hábiles que las mujeres para llevar adelante una empresa, o viceversa, sino en qué es mejor para cada uno de ellos. De esta manera, el foco deja de estar puesto en la jerarquía para colocarse en la diversidad, lo cual implica aceptar la diferencia de modelos de liderazgo y convertirla en una ventaja.
Está claro que no se debe culpar a la cantidad de cromosomas X o Y por la falta de resultados positivos. Los obstáculos que encuentran las mujeres son de una naturaleza diferente. La cuestión de fondo es cómo lograr ser valorados y que las fortalezas sean advertidas por los demás, algo que se aplica a los emprendedores de cualquier sexo.
Un debate instalado
Según el informe del WBC de junio de 2013, titulado “Maximising women’s contribution to future economic growth”, es crucial que las empresas adopten modalidades de trabajo flexible que brinden mayor apoyo a las madres trabajadoras. Una fuerza laboral más diversa dará lugar a una compañía mejor capacitada para satisfacer las necesidades de su personal y las exigencias de sus clientes.
En un mundo empresarial dirigido por hombres, la demanda de la mujer es un trato de igual a igual, que valore los méritos y aportes de ambos sexos. La equidad de género está en la agenda de los grandes centros mundiales de decisiones. Basta con recordar las palabras de Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial: “Es necesario que los países comiencen a pensar en el capital humano de una manera diferente, incluido el modo de sumar a las mujeres a funciones de liderazgo. Este cambio de mentalidad y de práctica no es una meta futura, sino un imperativo actual”.
ONU Mujeres, por su lado, estableció como objetivo primordial de su agenda de desarrollo post-2015 lograr la igualdad de género. Porque si bien hubo mucho progreso a lo largo de las décadas, las brechas persisten. Y plantea una tarea fundamental: garantizar que toda mujer tenga una voz dentro de su hogar y en las esferas de toma de decisiones en instituciones públicas y privadas: parlamentos locales y nacionales, medios de comunicación, gerencia de las empresas y comunidades.
También se refirió al tema Michelle Bachelet cuando fue directora ejecutiva de ONU Mujeres y contribuyó con el informe “Tendencias Mundiales en el Empleo de las Mujeres”, elaborado por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) en 2012. “Si bien las mujeres contribuyen a la economía y la productividad en todo el mundo, siguen enfrentando obstáculos que les impiden alcanzar su pleno potencial. Esto no solo inhibe a las mujeres; frena, además, el crecimiento económico.” Para la actual presidenta de Chile, “garantizar la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres no solo es una medida justa, sino también una estrategia económica rentable”.
Lo que ellas dicen del trabajo
Hace 10 años, el 53% de las mujeres Creía que el éxito en el trabajo estaba dado por un salario alto.
Hoy, para el 63%de las mujeres, el éxito significa realizar un trabajo que les guste y que les permita un buen balance entre vida personal y laboral.
Al 65% de las mujeres les gustaría un ambiente laboral más flexible.
Según las mujeres, los mayores obstáculos que enfrentan en el trabajo son:
• Desigualdad en salarios, ausencia de plan de carrera y falta de inversión de la empresa en desarrollo profesional.
• El 78%de las mujeres cree que su apariencia afecta su trabajo. Principales países en los que se cree que sigue siendo un obstáculo: estados unidos, Canadá, Singapur, Alemania.
En Gran Bretaña hay 2,4 millones de mujeres que no trabajan y querrían hacerlo.
En la actualidad, apenas el 25% de las mujeres elegirían limitarse a ser amas de casa.
Los equipos de trabajo con al menos una mujer superan (siempre) los tests de inteligencia de los equipos integrados sólo por hombres.
El 20% de las mujeres del mundo dicen que se ven afectadas por desigualdad de género en el ambiente laboral.
1 de cada 4 mujeres abandona los tacos altos para lucir menos femenina y ser tomada en serio.
6 de cada 10 mujeres sienten que deben actuar como un hombre en el trabajo para lograr ascensos.
Millones de mujeres en el mundo están al frente de sus empresas o empezando su propio negocio.
En Estados Unidos, el número de emprendimientos iniciados por mujeres creció 44% en los últimos 10 años; el doble que en el caso de los hombres.
Los emprendimientos lanzados por mujeres reciben 80% menos financiación que los startups masculinos.

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