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¿Quién es una líder?

Según el diccionario de la Lengua Española, una líder es “una directora, jefa o conductora de un partido político, de un grupo social o de otra colectividad.”

De esta definición se deduce que una líder es, entonces, una mujer que goza de una posición de mucha influencia o poder dentro de una colectividad.

Para otros, tiene que ver con la capacidad de acción, el impacto que producen los hechos objetivos de la gestión que realizan (…) su mérito y productividad dependen de la calidad de la interacción que tengan con las personas, colaboradores, defensores o seguidoras (Vásquez Vargas, 2010).

También se afirma que una líder es quien hace “uso de su poder de manera positiva”, porque esto ayuda a que las organizaciones que dirigen cumplan con sus objetivos. Además, se puntualiza en que “el uso del poder no se opone a la democracia, siempre que se haga dentro de los límites establecidos por la organización y se oriente con sentido social” (Vásquez Vargas, 2010).

Una líder puede ejercer como vecina, como activista política o simplemente puede ser alguien que percibe un problema básico en su vida o en su comunidad e interviene para solucionarlo (Asociación de Mujeres por el Aprendizaje de sus Derechos, el Desarrollo y la Paz, 2005). Sin embargo, existen ciertas características que facilitan que una persona se convierta en líder.

Toda líder debe poseer o desarrollar siete bases de poder o influencias (Vásquez Vargas, 2010).  Éstas tienen que ver con:

  1. Poder de conexión: con instituciones y personas de contacto que ayuden a obtener recursos para el desarrollo de la organización.
  2. Poder del experto o experta: que proporciona conocimientos, destrezas y experiencias.
  3. Poder de información: es poseer y usar información valiosa y necesaria que ayude al desarrollo de la empresa.
  4. Poder legítimo: para aprovechar la posición de liderazgo y los derechos que ésta implica para influenciar positivamente la conducta de los demás.
  5. Poder de referencia: en función de la atracción que los miembros sienten por la líder, para influir sobre el resto del grupo.
  6. Poder de recompensa: al utilizar estímulos concretos o verbales para influenciar la conducta de otros.
  7. Poder de coerción: al establecer sanciones o castigos para los miembros que no cumplen con las normas del grupo.

El trabajo como líder – Algunas de las funciones que debe asumir una líder están relacionadas con:

Facilitar: Tiene que ver con hacer fácil, posibilitar u orientar el camino que se debe seguir para lograr los objetivos propuestos. Se ordenan las tareas prioritarias, se da seguimiento a las acciones implementadas y se retroalimenta al grupo sobre los resultados.

Crear un adecuado clima de trabajo: Uno de los propósitos es el de contribuir a crear un clima de confianza y de seguridad en el que cada persona pueda desarrollar al máximo sus capacidades personales. Debe promoverse el sentido de pertenencia a un equipo de trabajo. Debe existir unidad en el grupo. La líder debe ayudar a resolver los conflictos y a reducir las tensiones.

Animar a la participación: Es importante promover la participación de todas las personas, escucharlas con atención y respeto, solicitar sus opiniones y tomarlas en cuenta.

Delegar responsabilidades: Para que un equipo funcione, su líder debe ser necesaria pero no imprescindible. Ésta, debe ejercer su función las tareas que mejor domina, mientras que en otras, donde no posee las habilidades requeridas, debería compartir la función del liderazgo con otras personas del equipo de trabajo (Romero, 2000).

Características principales del liderazgo – Hay quienes definen liderazgo como el intento que hace una persona para influir sobre la conducta de otra o de un grupo. Se relaciona con la capacidad de movilizar a la gente a que haga algo. El concepto de liderazgo implica entonces acción y está directamente relacionado con el ejercicio del poder. Cuando se ejerce liderazgo “el poder se convierte en influencia. Quien tiene liderazgo tiene  influencia en los demás” (Vásquez Vargas, 2010).

Ahora bien, la influencia puede hacerse de manera positiva o negativa. Por ejemplo, se ejerce una influencia negativa cuando se emplea la fuerza para obligar a que una persona o un grupo haga lo que uno quiera. Por el contrario, se ejerce influencia positiva cuando se interviene en el comportamiento de personas o grupos con el objetivo de definir y alcanzar, de manera conjunta, voluntaria y eficaz, los objetivos planteados para la consecución de un fin determinado (Vásquez Vargas, 2010).

Aunque exista una relación estrecha entre poder y liderazgo, hay que entender ese poder más bien como una influencia recíproca entre la persona que lidera y el grupo sobre quien ejerce su influencia.

Hoy en día, cuando hablamos de liderazgo pensamos en uno que sea democrático, que esté contra cualquier tendencia dominante y que además rechace la idea generalizada de que el liderazgo lo ejercen sólo los hombres o grandes actores de la sociedad, como políticos, religiosos, licenciados o personas con dones especiales.

El liderazgo debe por tanto diferenciarse de situaciones y estructuras autoritarias. “El liderazgo se construye”. Se afirma que es comunicación e interrelación con otras personas por lo que los mandos autoritarios o las relaciones verticales no forman parte del liderazgo (Vásquez Vargas, 2010). Por eso no se considera liderazgo a:

  • La autoridad legal que tienen padre y madre sobre sus hijos o hijas.
  • La autoridad formal tradicional. Por ejemplo, la de una directora de escuela.
  • La autoridad legítima, es decir la que tiene una jefa sobre sus empleadas.

En conclusión, contrariamente a lo que se suele decir, el liderazgo no es una característica que nace con las personas, ni una actitud exclusiva de unas cuantas personas; el liderazgo “se puede aprender si existe un entrenamiento en las habilidades y competencias para desarrollar bien el trabajo” (Vásquez Vargas, 2010).

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