pera o manzana

Pera o manzana ¿cuál es tu figura?

Quienes no poseemos un cuerpo perfecto es probable que presentemos un desequilibrio en la distribución de la grasa corporal. Puede ser que el mayor cúmulo se presente en la parte superior o en la parte inferior; lo que forma figuras parecidas a una manzana o una pera

De acuerdo con los es­tándares de belleza que existen en la actualidad y que han predominado durante mucho tiempo, se considera que las medidas perfectas en una mujer son 90-60-90. Sin embargo, pocas son aquellas que realmente cuentan con estas proporciones. Por lo general, la distribución de la grasa corporal en la mayoría de las personas, se da de manera poco equilibrada. Hay quienes almacenan mayor volumen en la parte superior (tórax, hombros, espalda, brazos y abdomen) mientras que en otras predomina en la inferior (caderas, glúteos, muslos, pantorrillasytobillos). Quienes se encuentran en el primer caso, por su apariencia, poseen una figura parecida a la manzana; mientras que las del segundo caso se asemejan a una pera. ¿Cuál de estas dos figuras es la que tú posees?

Los riesgos

Identificar la forma de tu cuerpo te ayudará a determinar la posibilidad de que esa grasa acumulada te predisponga en mayor o menor medida al desarrollo de diferentes enfermedades.

A pesar de que la figura de pera es más común en la mujer y la de manzana en el hom­bre, ésta última que es más peligrosa que la otra, también suele aparecer en la población femenina debido a inadecuados hábitos de vida y una alimentación poco equilibrada (rica en carbohidratos y grasas), con los riesgos que esto implica para su salud.

Las personas con obesidad androide o de forma de manzana, tienen una mayor predis­posición a desarrollar diabetes mellitus, hiper-colesterolemia (elevados niveles de colesterol en la sangre), aterosclerosis e hipertensión arterial. En consecuencia pueden sufrir eventos graves como infarto del corazón, enfermedad vascular cerebral y daño renal, entre otras. Sin duda alguna, este tipo de obesidad, resulta mu­cho más peligrosa para órganos vitales, como sucede con el hígado que se enfrenta a altas concentraciones de grasa que se dirigen a las arterias, los pulmones, el cerebro y el corazón, lo que provoca lesiones arteriales, intolerancia a la glucosa, aumento de los lípidos en la sangre, cardiopatías y lesiones cerebrales.

Y aunque en la obesidad ginecoideo de pera, los adipositos se concentran en zonas de menor riesgo, tampoco debe pasar desapercibida, ya que por acumularse en caderas, piernas y glúteos, favorece trastornos vasculares como várices, flebitis, celulitis y en algunos casos mala circulación sanguínea de las extremidades inferiores.

Evalúate

Sin embargo, determinar si tenemos cuerpo de pera o de manzana, no nos indica de una manera directa si estamos o no en riesgo de salud. Una manera fácil de saber si es así o no, es a través de la medición de lacircunferencia de nuestra cintura. Se trata de colocar una cinta métrica alrededor de esazonay determinar cuánto mide. Los hombres cuya cintura mide más de 90 centímetros y las mujeres que superan los 80 centímetros en esa región, corren un riesgo importante de desarro­llar una enfermedad cardiovascular o sufrir un accidente vascular cerebral.

Sin importar si son peras o manzanas, hay que tener presente que en ambos casos la presencia de un excesivo volumen de grasa corporal (en distintas zonas), resulta dañino para nuestra salud.

Manos a la obra

¿Por qué engordamos?,  porque:

  • Existe un desequilibrio entre lo que come­mos y la actividad física que realizamos. En la medida que nos movemos menos y comemos desordenadamente, aumentamos de peso.
  • Porque enviamos información poco clara al organismo, por ejemplo, si hacemos ayunos de más de ocho horas, y no comemos por falta de tiempo o por una falsa idea de que así adelga­zaremos, nuestro cuerpo no sabe cuándo será la siguiente comida. Y cuando logra satisfacer su hambre, almacena todo en forma de grasa para prevenir un desajuste.
  • Por una dieta desequilibrada
  • Falta de actividad física

Por lo tanto sugiere:

  • Llevar una dieta balanceada que incluya cinco raciones de frutas y verduras diariamen­te, carbohidratos (complejos de preferencia) y proteí
  • Disminuir las grasas de origen animal (no eliminarlas).
  • Hacer ejercicio de 30 a 40 minutos míni­mo cuatro veces a la semana. Caminar es una excelente opción.

Debiéramos de crear un programa de estrate­gias destinado a establecer las medidas nece­sarias para prevenir la obesidad en la población,  la cual se debería considerar  una prioridad en materia de salud pública. Y sus principios básicos son que:

  1. No hay alimentos buenos ni malos, hay dietas balanceadas y no balanceadas.
  2. La actividad física debe formar parte de la vida de los seres humanos y debe practicarse con regularidad para prevenir enfermedades crónicas
  3. La población se informe sobre qué acciones debe realizar para prevenir la obesidad. De esta manera tomará mejores decisiones en cuanto a cómo llevar una vida saludable.
  4. Utilicen la medición de la circunferencia abdominal como un indicador de salud. Más cintura, menos salud; menos cintura, más salud.
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