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MIDE TU FELICIDAD

MIDE TU FELICIDAD

¿Qué tan feliz eres’  Este pequeño test desarrollado en 1980 por el psicólogo Edward Diener, de la Universidad de Illinois, uno de los pioneros en el estudio de la felicidad, ha sido utilizado por otros investigadores en todo el mundo:

 

TEST

NO ES CIERTO 1     2             3             4             5             6             7 ES MUY CIERTO

  1. En la mayoría de los aspectos, mi vida se acerca a mi ideal______
  2. Las condiciones de mi vida son excelentes.________
  3. Estoy satisfecha con mi vida___________
  4. Hasta ahora he tenido las cosas importantes que he querido en mi vida.
  5. Si volviera a vivir mi vida, casi no cambiaría nada. _____

TOTAL:_______________

Calificación: 31 a 35, extremadamente satisfecha con tu vida; 26 a 30, muy satisfecha; 21 a 25, ligeramente satisfecha; 20 es el nivel neutral; 15 a 19, ligeramente insatisfecha; menos 15, nada satisfecha.

¿PODEMOS SER MÁS FELICES?

Los estudios muestran que el dicho “Lo mejor de la vida es gratis”, es cierto.  Aquí van algunas sugerencias de  la psicóloga Sonja Lyumborisky, de la Universidad de California, basadas en investigaciones propias y en las de otros expertos:

Valora lo que tienes.   Una forma de hacerlo es llevar un diario de gratitud, en el que escribas de tres a cinco cosas por las que estás agradecido; desde lo cotidiano, como un maravilloso atardecer, hasta lo sublime, como los primeros pasos de un niño.  Haz esto por lo menos una vez a la semana, por ejemplo, los domingos en la noche.

Practica actos de caridad.  Deben ser al azar, como dejar que esa mamá apurada pase antes que tú o, o de forma sistemática, llevarla la cena del domingo a un apersona mayor que esté sola y lo necesite.  La bondad hacia los demás, amigos o extraño, desencadena una cascada de efectos positivos que generan felicidad; te hace sentir generosa y capaz, fortalece tu conexión con otro y te gana sonrisas, aprobación y generosidad.

Saborea las alegrías de la vida.  Pon mucha atención a los placeres y las maravillas cotidianas.  Enfócate  en lo bonito que amaneció el día, lo dulce de una fresa o la calidez del sol cuando sales de la sombra.  Algunos psicólogos sugieren tomar “fotografías mentales” de los momentos felices, para revisarlas en momentos menos felices.

Agradece a un mentor.  Si hay alguien hacia quien sientes gratitud por haberte apoyado en algún momento de la vida, no esperes, ¡exprésale tu aprecio!  Y, de ser posible, hazlo en persona.

Aprende a perdonar.  Deja ir el enojo y el resentimiento.  Escribe una carta de perdón dirigida a una persona que te haya lastimado, aunque ésta ya no viva o ni siquiera se entere.  El perdón refuerza emociones positivas de tu pasado y, sobre todo, te da paz mental.

Invierte tiempo y energía con los amigos y la familia.   El dinero, nuestro puesto en el trabajo y hasta la saludo tienen, sorpresivamente, muy poca influencia en nuestro nivel de satisfacción.  El factor más importante son las relaciones personales.

Cuida tu cuerpo.  Duerme bien, haz ejercicio, estírate y sonríe: todo esto eleva tu estado de ánimo en corto plazo.   Hacerlo a diario puede volver más satisfactoria tu vida.

Desarrolla estrategias para sobrellevar el estrés.  No se pueden evitar los  malos tiempos.  La fe religiosa ayuda mucho, pero también la repetición de principios consagrados como: “Esto también pasará” o “aquello que no me mata, me fortalece”.  El truco es que debes creerlo.

Como dice el proverbio inglés: “La felicidad es gratitud por el presente, gozo  del pasado y fe en el futuro.”

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