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Mantén en forma tumente,¡ejercítala!

Conforme pasan los años la mente humana crece y madura de manera positiva. Si bien la memoria, concentración y agilidad pueden disminuir con la edad, también se adquieren habilidades como una mayor sabiduría, inteligencia cultural, creatividad, se dinamizan las actividades psíquicas, hay un mejor balance emocional o madurez afectiva y liderazgo.

 

Para que la mente siga su evolución y forme nuevos esquemas de conocimiento en cualquier etapa de la vida, el cerebro requiere de una actividad neuronal a base de estimulaciones mínimas y adecuadas, todos los días se crean conexiones y neuronas, sin embargo, tienden a morir si no reciben dicha estimulación. Por ello es necesario siempre buscar actividades que motiven de acuerdo con las capacidades y gustos, así como una buena alimentación y un medio ambiente adecuado que evite el estrés.

Cabe destacar que toda la gente es vulnerable a los cambios mentales o físicos, sin importar la edad, según el doctor Luigi Ferrucci, director del Instituto Nacional del Envejecimiento en Baltimore, quien ha realizado los más destacados estudios sobre el envejecimiento de la mente: “No todas las personas llegan a la madurez con alguna enfermedad mental, por el contrario, la gente tiene que ver de manera positiva hacia adelante en cualquier etapa de la vida. Es normal que a través de los años se olviden algunas palabras del vocabulario y se pierdan algunas cosas,  aunque se adquieren otras habilidades. Esto se debe a que ciertas áreas del cerebro disminuyen entre más edad, mientras otras crecen”.

Los estudios del doctor LuiggiFerrucci también demuestran que los genes no determinan las enfermedades mentales a través de la edad, sino los hábitos alimenticios, el estrés y la actividad física y mental de las personas.

Para ejemplificar los efectos positivos de los cambios en la mente a través de la edad, Ferrucci dice que es común que personas de edad avanzada logren importantes creaciones e incluso algunos han obtenido cargos importantes a edades avanzadas como Nelson Mandela, Winston Churchil, Goethe, Gaudí o el famoso pianista Vladimir Horowitz; todos  lograron grandes acciones con una mente lúcida, ya que combinaron el equilibrio emocional con la experiencia de vida.

En la medicina china la edad significa sabiduría y sugiere vivir con el pensamiento de que la edad de producción y capacidad está 20 años más allá de la que se tiene en ese momento. Al actuar así el cerebro se programará para crecer y activar nuevos circuitos, con lo que la inteligencia aumentará.

Asimismo, en la medicina milenaria de la India la Ayurvédica considera el cuerpo, la mente y el espíritu como una unidad formada por energías que se modifican con la edad. Estas energías se relacionan con los cinco elementos: aire, fuego, éter, agua y tierra que determinan la constitución de cada persona y el tipo corporal o “dosha” que constituyen la energía. Estos “doshas” varían en cada persona y deben equilibrarse con una dieta adecuada y un buen ambiente. De igual manera se modifican conforme avanza la edad y la energía llamada “vata” (que corresponde al aire) se incrementa en la mente y si no logra equilibrarse produce problemas emocionales, distracción y disminución de la memoria por lo que se recomienda buscar un equilibrio a través de la alimentación, meditación y ejercicio.

Las investigaciones más recientes confirman que aunque si pueden regenerarse las células del cerebro son más vulnerables al daño oxidativo a diferencia de las células de otras partes del cuerpo. El daño oxidativo es el responsable del envejecimiento en el cerebro y la degeneración de las células nerviosas por esto es importante conocer los alimentos que mantengan en buen estado actividad mental.

Ejercicio mental

Ejercitar a diario la mente hace que las neuronas no se atrofien por falta de uso. Por ello es indispensable oxigenar las células cerebrales con ejercicios de memoria, leer, iniciar actividades, divertirse con los amigos, aprender nuevos idiomas o algún instrumento musical.

1.Musicoterapia. Se utiliza como tratamiento en rehabilitaciones, en la educación o en terapias para adultos mayores o niños que padecen trastornos físicos, mentales y emocionales, pero en realidad la música es necesaria en la vida de todas las personas ya que aumenta la capacidad de la memoria, atención, concentración y estimula los sentidos y la creatividad. A través de investigaciones también se ha descubierto que escuchar música clásica, en especial la de Mozart, produce cambios positivos en el desarrollo del habla, el aprendizaje y el coeficiente intelectual, lo cual se conoce como “el efecto Mozart”. Éste además produce un estado de alerta y de calma; induce al afecto y aumenta la dopamina en el cerebro que es la responsable de activar la memoria.

2.¡Muévete! Cualquier ejercicio, ya sea caminar, andar en bicicleta, yoga o pilates hecho de forma regular es la mejor arma para evitar el deterioro de la mente. El ejercicio físico promueve el buen funcionamiento de la circulación de la sangre al cerebro y le provee el aporte adecuado de nutrientes. Aumenta el metabolismo y la concentración de oxígeno que son necesarios para mantener la mente activa, además de formar neuronas y ayudar a prevenir su envejecimiento. Asimismo, estudios sobre fisiología del deporte demuestran que con la actividad física se estimula la hormona del crecimiento, necesaria para la producción de nuevas neuronas, su regeneración y la activación de la memoria. También promueve la relajación, la protección contra infecciones y aumenta la energía.

3.Meditación. se practica desde hace mas de 3,000 años y, aunque era considerada una técnica sólo para los monjes de Oriente, hoy tiene una gran difusión alrededor del mundo, debido a que su práctica ha demostrado que reduce el estrés, previene el dolor y estabiliza las emociones. Los estudios realizados en gente que la practica demuestran que fortalece el sistema inmunológico y produce modificaciones en el cerebro asociadas con provocar emociones y pensamientos más positivos en las personas. La frecuencia de su práctica aumenta la actividad del lóbulo frontal izquierdo, que es la sede de las emociones positivas y reduce la actividad del lóbulo frontal derecho. Los investigadores han observado que las personas que utilizan más la zona izquierda del cerebro necesitan menos tiempo para eliminar las emociones negativas, el estrés y las tensiones.

 

La meditación produce un equilibrio entre los dos hemisferios cerebrales, que es necesario para disminuir el miedo, las preocupaciones, el enojo y la depresión. Además une de una manera positiva las emociones y los pensamientos, lo cual evita el desgaste y la oxidación neuronal del estrés y produce una especie de “masaje” que relaja los nervios y mejora el estado de ánimo.

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María Elena Torriello

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