mujeres en la historia

La diversidad de género en los procesos de innovación: una ventaja competitiva

Hypatia de Alejandria, Marie Curie, Rosalind Franklin, María Montessori… Éstas son sólo algunas de las mujeres que marcaron hitos en la ciencia, mujeres que supieron anteponer su espíritu innovador a las dificultades de sus épocas respectivas.

Todas ellas fueron extraordinarias en su día, no sólo por sus logros, excepcionales por sí mismos, sino también por razón de su género, ya que consiguieron escribir su nombre en capítulos de la Historia que parecían reservados a los hombres.
Es un hecho incontestable que se han producido importantes avances en el ámbito de la igualdad de género, pero a tenor de los datos que arrojan las estadísticas, hoy en día, como ayer, las mujeres parecen tener restringido el acceso a algunos ámbitos. Una de estas asignaturas pendientes es la alta dirección. Según el último estudio ‘Woman in business” elaborado por Grant Thornton, únicamente el 22% de los puestos directivos son ocupados por féminas, mientras éstas representan el 52% de la población con estudios universitarios.
Corroboramos que el papel de la mujer es clave en la mejora de la competitividad, eficiencia y productividad de las empresas y en el aumento del grado de innovación

¿Cuál es el papel de la mujer en el proceso de innovación? ¿Por qué afirmamos que su presencia aporta un valor diferencial? En el caso particular de la consultoría, algunas de las cualidades innatas de las mujeres -identificadas por empresas como McKinsey- juegan un papel fundamental en el liderazgo como, por ejemplo, la capacidad de apoyarse en la autoridad, que se gana, más que en el poder, que viene otorgado; la posesión de una motivación intrínseca o la profunda comprensión de que la fuerza del líder se basa en el empuje de su equipo, y no al revés.

Por regla general, la mujer posee de forma natural una serie de habilidades y competencias imprescindibles para la consecución del éxito a lo largo de todo el proceso de innovación. Por ejemplo, la curiosidad, la creatividad y la capacidad de observación que desembocan en la generación de una nueva idea. También la capacidad de análisis crítico y de aprendizaje, esencial en el momento de evaluar su viabilidad. O la determinación, la óptima gestión del tiempo y la capacidad de trabajo en equipo a la hora de implementarla, así como la gestión de los posibles conflictos que se puedan producir.

Tanto si se alcanza el éxito como si las expectativas iniciales, pese al esfuerzo empleado, no se ven satisfechas, resultan fundamentales la capacidad de comunicación y la gestión de emociones, bien para reconocer el esfuerzo del equipo y sus logros, bien para reconstruirlo y orientarlo hacia un nuevo objetivo.
Son todas estas capacidades y habilidades que, generalmente y por nuestra experiencia, encontramos especialmente desarrolladas en el género femenino y que ayudan a impulsar los proyectos, salvar los obstáculos y alcanzar resultados extraordinarios. Por ello, corroboramos que el papel de la mujer es clave en la mejora de la competitividad, eficiencia y productividad de las empresas y en el aumento del grado de innovación. Desde nuestra experiencia, animamos a todas las empresas a apoyar sus ventajas competitivas en la diversidad de género.
Artículo escrito por: Giovanni Grillo

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