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Jefas de la empresa y del hogar

Si una mujer no logra armonizar sus responsabilidades laborales y familiares, puede afectar el crecimiento de sus compañías.  

 

En esta ocasión hablaremos de la participación de las mujeres como empleadoras, ya que como ustedes saben, el pasado 18 de mayo fue el día de la mujer empresaria. La igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en la vida económica es un requisito indispensable para el desarrollo del país y aunque en los últimos años se ha registrado un incremento constante en la participación de las mujeres en actividades productivas, el acceso que tienen al trabajo extra doméstico y a la propiedad de las empresas es todavía mucho menor que el de los hombres.

Aunque cada vez más mujeres comparten al igual que los hombres el papel de generadoras de ingresos en los hogares, las normas de trabajo y de funcionamiento social todavía están reguladas por la idea de que los hombres se desenvuelven en el ámbito productivo y las mujeres en el reproductivo, lo cual tiene como consecuencia que la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo se dé en condiciones de inequidad.

Las mujeres se encuentran subrepresentadas en el grupo de empleadores/as. Si bien esta categoría representa un porcentaje pequeño de la fuerza de trabajo, sólo el 4.5% del total de la población ocupada, analizar la presencia de las mujeres en ella es relevante debido a que son las personas que tienen la propiedad de los medios de producción y de los bienes y servicios que se generan, y perciben ingresos provenientes de la propiedad y administración de empresas.

De acuerdo con datos recientes, existen un millón 937 mil 182 empleadores/as en el país, de los cuales 366 mil 507 son mujeres y un millón 570 mil 675 son hombres. Que las mujeres tengan acceso y control de los recursos es un elemento estratégico para lograr su empoderamiento, ya que favorece su posición para participar y tomar decisiones en la familia, la comunidad y el mercado; por lo tanto, resulta primordial mejorar las condiciones en que se desenvuelven las empleadoras, así como promover el surgimiento de más proyectos empresariales a cargo de mujeres.

La administración simultánea de la empresa y el hogar constituye una desventaja para las empresarias, pues si no logran armonizar sus responsabilidades laborales y familiares, el crecimiento de sus empresas puede verse limitado.

Realizar los trámites para obtener un crédito, asistir a capacitación, adquirir competencias que redundarían en mayor productividad y rendimiento del negocio, participar en organizaciones empresariales, son actividades que se suman a la ya de por sí retadora tarea de administrar una empresa y un hogar de manera paralela, por lo que se requieren cambios estructurales en la sociedad, apoyados por la implementación de políticas de conciliación entre la vida familiar y la vida laboral, para que el trabajo reproductivo no siga siendo una desventaja que limite el desempeño de las empresas lideradas por mujeres.

 

 

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