¿Tiempo de cambios?

¿Tiempo de cambios?

En pocos días los guatemaltecos acudiremos a las urnas para elegir al que será el presidente de nuestro gobierno durante los próximos cuatro años, en unas elecciones que se han presentado como las más conflictivas de los últimos tiempos y que han despertado un particular interés para que verdaderamente hagamos la reflexión sobre palabras claves: país, presidente, voto, elecciones, candidatos, plan de gobierno, partido político, encuestas, estrategias políticas, gobierno. En 2011, hay razones para pensar que habrá cambios significativos en la sociedad. Pase, lo que pase, resulte elegido quien resulte. Por una parte, este gobierno y en el cual muchos creyeron deja al país dividido, corrupto y dominado estratégicamente por mafias narcotraficantes que controlan éste paraíso de la eterna primavera. No puede estar peor. Pase lo que pase, así quede elegida la misma doctrina y el mismo gobierno, es evidente que hasta los medios dóciles y serviles, han sido atacados y se han visto forzados a promover diferentes alternativas.

Por otra parte, las disidencias y rupturas que con los años han acabado con el bipartidismo, trajeron un abanico de candidatos, no todos populares e influyentes (nada se habla aquí de inteligencia), que muestran en sí las divisiones que el poder mismo tiene por su egoísmo y su exclusión. Candidatos, hoy por nuestra lógica dualistas representadas en dos colores. Esa es una de las paradojas de la democracia: representa la heterogeneidad del pensamiento humano pero termina dándole prelación a los partidos que promueven pensamientos radicales únicos y filas cerradas. Lo que se pone en juego en las elecciones, es la capacidad que tienen las masas para creer en el juego de la democracia. Como resaltaba P. Joseph, en Addendum; el ejercicio de la política actual es un insulto a la humanidad y a su inteligencia. No existe Democracia sino la ilusión de la democracia, por la cual los individuos, egoístas y centrados en su crecimiento personal, ceden sus responsabilidades colectivos cada 4 años, a manera de consignación. Se entrega un voto cada 4 años a cambio de mantener al poder monetario en el mismo trono de siempre.

Más allá del pesimismo, invitamos a la reflexión sobre ésta pregunta: ¿Es posible cambiar toda una cultura social cada 4 años? ¿Podemos esperar cambios significativos de conciencia y aceptación de proyectos autosostenibles mientras la economía monetaria dirija la política? Respuestas que en el ejercicio actual de la política, no hay necesidad de responder y que demuestra lo obsoleto que sigue siendo la organización humana a través de Estados. Además, de ver el país tapizado de publicidad de los candidatos, en Mujer de Negocios, hemos venido presentándoles a las diferentes mujeres que han decidido dedicar su vida a esta tan difícil tarea de la política. Es tiempo de hacer lo que debemos en el entorno que nos toca y ser detonantes de cambio y reflexión para lograr hacer de Guatemala el país que todos los ciudadanos comprometidos, productivos y trabajadores deseamos para nuestros hijos. Una fiesta cívica, donde prevalezcan los valores de la democracia, como la madurez y la civilidad política entre partidos y candidatos, es lo que espera el TSE y todos los ciudadanos. El reto será vencer el abstencionismo, la apatía y la indiferencia ciudadana. Este 11 de septiembre debemos marcar la pauta para cambiar el rumbo de Guatemala.

 

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