shutterstock_117123217

Improvisa y genera innovación

La realidad del mundo después de la segunda mitad del siglo XX, nos llevó a la transformación del modelo de desarrollo en el que las empresas jugarían un papel protagónico y las llevaría a plantear fusiones y alianzas estratégicas,

no solo para crecer y desarrollarse para ser cada vez más competitivas, sino para integrar en su administración nuevos estilos de trabajo y con ello nuevos estilos de vida. En esto, por supuesto, jugaron un rol fundamental los avances en telecomunicaciones y tecnología. Lo de hoy son las negociaciones, las operaciones mercantiles y financieras a distancia. Lo de hoy son los espacios abiertos para trabajar y la naturaleza integrada en los espacios cerrados. Lo de hoy, es lo loft, lo práctico y funcional. El hábito de guardar cosas para heredarlas se descarta; las nuevas generaciones no quieren herencias de este tipo por finas y exquisitas que sean. Las ideas, los productos y los hábitos, lo mismo se ponen de moda que se abandonan en un abrir y cerrar de ojos.

Lo anterior lleva a los estrategas de la empresa moderna a considerar como un aspecto fundamental en su toma de decisiones un tema, que si bien se acompaña de franca resistencia, es fundamental para enfrentarse a una realidad de abierta y dura competencia: el cambio.
De acuerdo a la ley del cambio instrumentada por la Escuela de Palo Alto (Mental Research Institute), hay dos tipos de cambio. El primero, de Tipo 1, es continuo, se asocia con la realidad y se produce dentro de un sistema que permanece igual. En este caso, aunque se modifique un componente, se apega a las reglas, es decir, “entre más cambie algo, más se vuelve lo mismo”.

El segundo, de Tipo 2, es discontinuo; tiene que ver con la percepción y para que suceda, debe romperse cuando menos un imprevisto, para conducir a una nueva percepción de la realidad. De acuerdo a esto si se quiere cambiar, es necesario hacerlo dos veces. Es decir, cambiar tanto la realidad de la situación como la percepción de la misma.

Cambios en las decisiones
Luc de Brabandere, en el texto La mitad olvidada del cambio, conduce a desarrollar una verdadera visión estratégica. En la administración cotidiana de las organizaciones, la toma de decisiones efectiva busca constantemente mejorar los procesos. El gerente busca actuar en beneficio de la empresa para que las cosas funcionen, en paralelo con ello, también inventa el futuro; desarrolla escenarios y busca ideas nuevas para cambiar la manera en que se ven las cosas.
De aquí que la realidad y la percepción sean dos ingredientes vitales de la administración efectiva. Ambas dimensiones duales son las que moldean precisamente el cambio en dos niveles:
El de la innovación: el equipo logra cambiar la realidad; esta se vincula con la acción y puede ser discontinua. Innovar es lograr algo nuevo en el sistema.
El de la creatividad: es cuando un individuo (un gerente o director) tiene éxito para cambiar su percepción, esta tiene que ver con su pensamiento e inevitablemente es discontinua. Ser creativo implica pensar en un nuevo sistema.
En relación a lo anterior, para que las empresas logren avances con respecto a la integración de la responsabilidad social en su gestión, tendrán que cambiar en la forma de cómo vienen haciendo las cosas y en la que enfocan la toma de decisiones. Para ello, quienes las dirigen tendrán que cambiar en los dos niveles: innovación y creatividad.
De lo anterior surge una propuesta que puede llevar a las empresas, a través de sus colaboradores a conectarse tanto con la creatividad como la innovación: la improvisación; pero como una técnica para encontrar nuevas respuestas o soluciones.
La improvisación
Cuando somos niños, una pequeña habitación es suficiente para fungir de enorme escenario. Un pedazo de unicel es una espada, un bote es un balón profesional y un oso de peluche el más terrorífico de los enemigos. Por este escenario imaginario habrán de pasar miles de historias, personajes entrañables, situaciones empapadas de risas, aventuras e inter medios para ir a dormir. En este escenario, todo es posible, incluso la oscuridad del final de obra. Por alguna extraña razón, en algún punto de nuestras vidas, decidimos apagar las luces del teatro, clausurarlo indefinidamente y dejar la obra inconclusa.
De pronto, crecimos. Y, como si fuera parte intrínseca de este desarrollo, dejamos de imaginar e incluso nos lo prohibimos. La recámara que antes era nave espacial, vuelve a ser recámara. Los personajes se transforman en hombres. Las historias se turnan cotidianas. En el hogar, en el proceso académico, en el día a día laboral, todo parece llegar a nosotros ya hecho, resuelto. Nuestra cabeza se automatiza para rechazar ideas propias y extrañas. Nada parece nuevo.
Mientras tanto, en otro escenario, uno con luces de verdad, un grupo de improvisadores juega a ser una familia, unos cirqueros rusos, unas quinceañeras soñadoras, doctores, científicos y estrellas de la televisión. En el afán de regresar la imaginación, Impro Sport, lleva a la gente a improvisar por un sueño, cumpliendo así la fantasía de seguir siendo niños. Esto lo hace en un espectáculo de improvisación teatral y que se presenta ideal para llevarlo al campo de la capacitación en las organizaciones.
En este show (que se presenta en el Foro Shakespeare) se parodia a los reality shows, donde un grupo de concursantes luchará por un premio. Es así, que el teatro se viste de foro de televisión, con todo y conductor, floor manager, edecán y jueces. Sin embargo, lo más atractivo son las historias que ahí se improvisan.
Cinco tripletas crean historias sorteando retos de agilidad mental, todo para que el público se divierta y al final vote por quien lo hizo mejor. Pero, ¿qué es la improvisación?
De acuerdo con José Luis Saldaña, Omar Medina y Mari Carmen Núñez de Grupo Complot, la improvisación es una técnica escénica a nivel mundial que permite contar historias que se generan y desarrollan en el momento mismo en que se están actuando. Los improvisadores y el público (que participa dando sugerencias sobre títulos, personajes, situaciones y/o lugares) descubren una historia jamás contada mientras cobra vida en el escenario. Cada función es distinta. No hay ensayos, texto, ni escenografía. Lo único que existe es la imaginación y la destreza del improvisador.
Quienes navegan por los mares de esta técnica, experimentan que una vez dentro, no hay quien quiera salir. Y es que los beneficios van más allá de una simple herramienta teatral. Esta forma creación escénica se presenta en la actualidad no como un ejercicio de formación para actores, sino como una nueva forma de rescatar la capacidad imaginativa de las personas y que tiene que con una forma de ver la vida que nos recuerda que la imaginación puede reintegrarnos por un lado al mundo de la creatividad pero también puede habilitarnos para generar innovación.
En Impro Sport, la espontaneidad tiene el poder de liberar el potencial creativo, y en la improvisación, este proceso se realiza cooperando, ya que la técnica se basa en aceptar. En este mundo nada existe hasta que alguien lo propone.
Crear una pequeña escena, un intercambio de diálogo o una relación, supone que todos los participantes estén de acuerdo en cuanto a quiénes son, dónde están y qué está sucediendo. Para que la magia se de, los improvisadores deben aceptar las propuestas de sus compañeros y sumar, es decir, construir sobre ellas. Por tanto, la escucha y la aceptación son tan importantes como el trabajo en equipo. El improvisador, sea cual sea su carrera o profesión, logra explotar su creatividad de una manera lúdica. Sin importar edad o estilo de vida, se capacita y se dota de seguridad, confianza y herramientas comunicacionales.
Las estructuras dramatúrgicas son claras, conocidas y estudiadas, sin embargo, lo innovador de la Impro Sport es la búsqueda constante de una nueva forma de ver lo que parecía ya visto. Hay una resignificación de relaciones, objetos, circunstancias y del mismo improvisador como persona en el mundo.
Si quieres saber algo más de Impro Sport, asómate al Foro Shakespeare. El elenco te divertirá con historias creadas al momento, pero mejor aún, lo regresará a aquella casa de su infancia en donde una recámara podía ser una nave espacial. Esa casa donde sus ideas y las de los demás valían por igual y eran capaces de trabajar juntas para generar mejores resultados.
Un hogar con millones de escenarios y diversos personajes que se benefician jugando juntos. Es esa casa donde se vuelven a encender las luces para dejar que continúe la historia. La improvisación teatral es una disciplina que, con múltiples beneficios, abre las puerta de regreso a casa, esa casa que llamamos vida y en donde indiscutiblemente está el mundo de la imaginación, las nuevas ideas y todo aquello que nos hace más competitivos: soluciones que lleven consigo la innovación.
Escrito por: Bertha Eugenia Sotres Mora

0 shares
Artículo anterior

modelos Lumia 630 y 530, una opción ágil y atractiva

Artículo siguiente

La insatisfacción femenina

Deja un comentario