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¿Conoces tus derechos en la sexualidad?

Este aspecto de la vida de los seres humanos también está regidos por principios universales, entérate de cuáles son:

Al escuchar la palabra “sexualidad”, tal vez tu mente con rapidez evoque imágenes de genitales, de cuerpos gozando y parejas con interacción amorosa. Sin embargo, la sexualidad incluye muchos otros aspectos en los cuales tal vez no se piense, mismos que la Organización Mundial de la Salud ya considera, desde 2006, como “Un aspecto central del ser humano que abarca al sexo, las identidades de género, los roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproductividad. La sexualidad está influída por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales”.

En este punto cabe hacer énfasis en el hecho de que, como en otras esferas de la vida, la sexualidad también tiene historia y si bien los apuntes datan de más de 5,000 años, hay pocos datos disponibles. La literatura, la escultura y el arte en general enseñan un imaginario que hay que desentrañar de lo “visible”, contenido que no todo el mundo puede ver o entender, revelando las fantasías y costumbres de una época específica.El erotismo (o “sexo”, como se conoce coloquialmente) no siempre fue un universo de placer, como hoy tampoco lo es. Durante muchos años reinó el orden moral que ejercía una verdadera opresión sobre la vida sexual e íntima de las personas.

En la época prehistórica la pareja se formaba para procrear y asegurar tanto la permanencia de la especie como la herencia genética; en el Paleolítico las parejas solían ser monógamas y con pocos hijos, ya que al vivir exclusivamente de la caza la poligamia era poco operativa. Parece que en esta época existió una promiscuidad sexual primitiva que consistía en que el hombre, de manera similar a los animales, llevaba una vida sexual regulada por los períodos de acoplamiento. Este patrón de sexualidad prevaleció con el surgimiento de la agricultura y la ganadería, prácticas que motivaron el ejercicio de la propiedad privada. La monogamia tenía como finalidad asegurar el patrimonio familiar y la mujer era como un ciudadano de segunda categoría y era ante todo una “gyne”, o “portadora de hijos”.

De manera errada, por siglos, las creencias religiosas dominaron el comportamiento sexual y lo redujeron al proceso de reproducción y a perpetuar que la mujer fuera considerada inferior al varón. De la misma manera, al surgir la familia patriarcal se dieron ciertas dualidades en lo sexual: la mujer quedó a cargo de la reproducción y la educación, en tanto los hombres a la vida pública. Además de la permisividad masculina y de la represión femenina que exigió virginidad y fidelidad al marido sin importar el placer. De igual forma, se dio la doble imagen: la “buena” o mujer de casa, madre o virgen; la “mala” o mujer pública y dedicada al placer. Además, las esposas no debían sentir celos de los devaneos sexuales de sus maridos con otros hombres o mujeres y debían soportarlo con sensatez.

Circunstancias que, por desgracia, hasta este siglo tienen consecuencias negativas como las falsas creencias con respecto a la moralidad y sexualidad femeninas sexual.

¿Y los derechos?

Gracias a la Declaración del XIII Congreso Mundial de Sexología, 1997 en Valencia, España (revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología en 1999), se considera que los derechos sexuales son universales y están basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos.

1. Derecho a la libertad sexual. Establece la posibilidad de la plena expresión del potencial sexual de los individuos y excluye toda forma de coerción, explotación y abuso en cualquier etapa y situación de la vida.

2. Derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexual del cuerpo. Incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la vida sexual en un contexto de ética personal y social; están incluidas la capacidad de control y disfrute del cuerpo, libre de tortura, mutilación o violencia de cualquier tipo.

3. Derecho a la privacidad sexual. Legitima las decisiones y conductas individuales realizadas en el ámbito de la intimidad, siempre y cuando no interfieran con los derechos sexuales de otros.

4. Derecho a la igualdad sexual. Se opone a cualquier forma de discriminación relacionada con el sexo, género, preferencia sexual, edad, clase social, grupo étnico, religión o limitación física o mental.

5. Derecho al placer sexual. Prerrogativa al disfrute y goce sexual (incluye el autoerotismo), fuente de bienestar físico, intelectual y espiritual.

6. Derecho a la expresión sexual emocional. Abarca más allá del placer erótico o los actos sexuales y reconoce la facultad a manifestar la sexualidad a través de la expresión emocional y afectiva como el cariño, la ternura y el amor.

7. Derecho a la libre asociación sexual. Permite la posibilidad de contraer o no matrimonio, divorciarse o establecer cualquier otro tipo de asociación sexual responsable.

8. Derecho a la toma de decisiones reproductivas libres y responsables. comprende el derecho a decidir tener hijos o no, el número y el tiempo a transcurrir entre cada uno, así como el acceso pleno a los métodos para regular la fecundidad.

9. Derecho a la información sexual basada en el conocimiento científico. Demanda que la información sexual se genere a través de procesos científicos y éticos, que sea difundida de forma apropiada y que llegue a todas las capas sociales.

10. Derecho a la educación sexual integral. Solicita la impartición de educación sexual durante toda la extensión de la vida, desde el nacimiento hasta la vejez, y exhorta a la participación de todas las instituciones sociales.

11. Derecho a la atención de la salud sexual. Conlleva la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones, enfermedades y trastornos sexuales.

La salud es un derecho humano fundamental, por ende, la salud sexual debe ser un derecho básico, pues es esencial para el bienestar individual, interpersonal y social.

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