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¿CÓMO CAMBIAN LAS REDES SOCIALES LA VIDA DE LAS PEQUEÑAS EMPRESAS?

En los últimos años estamos viendo como aparecen cada día nuevas redes sociales que vienen a cubrir nichos de mercado complementarios a las redes sociales generalistas.

Tenemos redes sociales para corredores, empresarias, financieros, y prácticamente para cualquier cosa que se nos ocurra. Su función es la de llegar allí donde no llegan las redes sociales generalistas, especializándose en el contenido y dando un foco mucho más particular a cualquier temática. El fenómeno de estas nuevas “Microredes” viene a ser similar al que cubren los canales de televisión especializados. Digamos que estas redes son “el canal cocina” de las redes sociales. Y esto ¿es bueno o es malo para las empresas? Pues como casi todo en la vida, es bueno o malo según y cómo nos enfrentemos a ellas y sepamos ponerlas de nuestro lado.

La oportunidad que ofrecen estas redes sociales es fantástica desde el punto de vista empresarial: nos permiten segmentar a nuestros clientes hasta puntos donde antes no podíamos. Ya no necesitamos segmentar a nuestros clientes por edad, estado civil o lugar de residencia, sino que empezamos a segmentar por hábitos de consumo, por hábitos de compra, incluso por hábitos sociales (número de amigos, asiduidad a compartir información, etc….) lo que nos da una perspectiva mucho más realista sobre la situación real de todos y cada uno de nuestros clientes / usuarios y nos permite acertar más y mejor con sus necesidades.

¿Y sobre qué red debemos de trabajar? ¿facebook, twitter, linkedin, xing,?. Tenemos cientos, miles de redes sociales y volvemos al punto inicial, no sabemos por dónde empezar. La respuesta es sencilla, tendremos que estar ahí donde están nuestros clientes. Si nuestro cliente es usuario de un sistema de microblogging como twitter, deberemos mantener esta herramienta actualizada y convertirla en nuestro canal de comunicación. Y por supuesto, no descartemos nunca las microredes, o redes locales, aquellas que están pensadas para cubrir nichos de mercado donde las grandes no llegan, aquellas pensadas para ser el punto de unión de un grupo de personas que comparten un interés muy particular, y donde todos los mensajes se encuentran alrededor de una misma temática. Este puede ser un punto de partida muy bueno para empezar, si tenemos nuestro nicho muy bien definido.

Hace tiempo Nike creó su propia red social para corredores, algo que no dejaba de ser algo anecdótico en un primer momento. En la actualidad cuenta con miles de corredores en todo el mundo, gente que sube sus gustos, hábitos de carrera, distancias, rutas, etc… es decir, nos están diciendo como usan nuestro producto, con las herramientas de marketing de hace algunos años, Nike podría saber si comprabas unas zapatillas, pero no sabía si las usabas para correr o para salir los domingos al parque a pasear a tu perro. Pero gracias a su red social, Nike no solo sabe si usas sus zapatillas o no, y que modelo usas, sino que hábitos de consumo tienes, cuanto corres, con qué frecuencia, a qué hora lo haces y hasta cuando tienes que cambiarlas. Si además tienes en cuenta que si usas sus zapatillas adaptadas podrás subir la información de manera automática, tenemos la herramienta perfecta para saber que necesita cada uno de nuestros clientes, y por tanto, la información perfecta para cubrir esa necesidad. Es decir, hemos conseguido la cuadratura del círculo.

Clientes satisfechos a la vez que cautivos, clientes encantados de usar nuestro producto, ¿Por qué? Porque les damos un valor añadido. Nike no vende sólo unas zapatillas, vende el sentimiento de pertenencia a una gran familia de corredores, de personas unidas por una gran pasión. Y ese es el poder de las redes sociales, traspasar la barrera del mero intercambio comercial para convertirse en parte de la vida y de las relaciones de las personas, este es el paso que se está produciendo y quién no sepa entenderlo se quedará fuera del mercado.

Está claro que Nike es una gran empresa, pero, ¿quién nos dice que no puede hacer lo mismo una marca de bicicletas de montaña, de monopatines, o de cuchillos de cocina? La solución no está en el producto, sino en la imaginación y en la originalidad. No por ser pequeños debemos dejar de pensar a lo grande. Y las redes sociales, son la oportunidad de las pequeñas empresas de competir en igualdad de condiciones con las grandes. Aprovechemos pues sus herramientas para ganar la partida.

 

 

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