cerebro

Fíjese metas

 

Porque si queremos evitar pisar la cáscara de banano en el sendero que conduce hacia los sueños, es una buena idea repasar lo que se necesita para hacer realidad los sueños. Así que ¡Encienda la memoria! Recuerde lamentablemente, una y otra vez, lo que aprendió haga una presentación de cortesía en su vida diaria.

Dedíquese a desear lo que  se merece… hacer lo que quiere hacer… ser quien quiere ser… ir a donde quiere ir… vivir su vida. Y mientras lo hace sueñe en grande… afine las probabilidades… ¡crea, crea, crea! Y a todo eso agréguele:

Un lapiz: O un estilógrafo, o una crayola, o lo que quiera para escribir sus metas. Pero, por lo que más quiera, ¡escríbalas!  Porque  puede estar absolutamente seguro de que ésta es la acción más sencilla y poderosa que usted puede tomar para alcanzar su sueño. Dese cuenta de una cosa; escribir sus metas en un papel las hace reales. Al identificar claramente lo que usted quiere, tanto su mente consiste como su mente  subconsciente ajustan su proceso de pensamiento al tener en cuenta el mensaje escrito como el objeto y no solamente como un sueño. Su proceso de pensamiento estará en alerta permanente frente a su situación y oportunidades que puedan ayudarle a alcanzar su meta. Un dicho budista anota: somos lo que pensamos con nuestros pensamientos formamos el mundo. No importa si escribe con un palito en la arena o una agenda digital. Al  escribir sus metas establece con un trato consigo mismo, y así registra y aumenta su compromiso para definirlas y darles forma. Básicamente, la realidad es la siguiente: cuando escriba sus metas no solo piensa en sus sueños  sino que hace algo por alcanzarlos. Ha tomado una acción positiva  al crear una señal de dirección, un elemento  gráfico  que le imprimirá fuerza y motivación visual a su recorrido por el sendero del éxito. En otras palabras, al escribir su meta, dibuja en su mente la ruta directa a hacia su destino. Es un mapa que le ayuda a salir de su encierro en la vida y a dirigirse hacia donde quiere ir. Pero tiene que escribir. En una hoja de papel. Con una oración completa. Precisa. Apasionada. Poderosa. Pero especialmente:

Positiva.

Cada mañana al levantarse, y cada noche al costarse, escriba la forma clara, definida y positiva qué es lo que  quiere para sí mismo, y hágalo en tiempo presente. Si su meta es  tener su propio negocio, entonces créalo y escríbalo: soy dueño de mi propio negocio.

Si su meta juegos para computadora, escríbalo:  soy diseñador de juegos  para computadora.  Fíjese  que no están las palabras yo espero, o yo deseo, o yo quiero. Sáquelas de su léxico. Al renovar su sistema de creencias y escribir su meta como si ya la hubiese alcanzado, sentirá que se agitan la emoción, la pasión y el celo que nacen de la simple acción de mover el lápiz para escribir su sueño, visualizar su logro e imaginar su vida.

Hay también un punto con respecto a los párrafos Anteriores, y es éste: los expertos en desarrollo personal  le dirán que si analiza a las personas de éxito – y es cierto – encontrará que siempre han compartido una cualidad particular. Esa cualidad es su habilidad visionaria, un modelo que da forma a su vida y que les permite mantener la mira en su objetivo sin olvidar ningún detalle, y se aferran a su verdad hasta que se convierte en realidad.  La imagen ya es más  clara:  las metas escritas son el primer paso para desarrollar un plan positivo de acción. Las metas no escritas son una línea dentada que generalmente da como resultado poca, o ninguna, motivación. Son fáciles de dejar a un lado – y de lanzar al bote de cosas por hacer pero que nunca realizamos.  Un lápiz de punta roma vale lo mismo que dos mentes agudas.  Al escribir sus metas, puede ver lo que ha escrito y preguntarse: ¿qué voy a hacer qué he hecho hoy para aproximadamente a MIS METAS?  Al hacerlo impide que los enemigos de los sueños y los saboteadores de carreras decidan su vida.  Otro recordatorio. Porque es importante repetirlo, muuuuuuy importante. Recuerde siempre: Usted es quien tiene el poder de crear y cambiar su destino. Una vez crea en eso, de verdad, el aroma del éxito llenará el aire.   Así que, de nuevo con la esperanza de que estamos predicando al converso: escriba su meta, y luego… subdivídala en metas y tareas más pequeñas. Una vez alcanzadas, podrá lograr su meta.  Al subdividir su gran meta  en otras pequeñas,  incrementa su capacidad de acercarse más  a la meta definida. Enfocarse en esas otras facilita alcanzar la grande, concentrándose  en cada paso  a medida que avanza.   Así elimina la forma de frustrarse y  abandonarla. Evita que se le quite el hambre al ver el tamaño del pan. Bueno, pues, arranquemos. Veamos si esta pequeña correería sirve de ejemplo:

Ron  es hombre de maratones. Corre de a principio a fin la maratón de Boston y otras más; todos los 43 kilómetros de carrera. (¿YO? – Pregúntale a mi esposa-  yo llevo a la familia de paseo en el auto, conduzco  43 kilómetros,  y al regresar necesito dormir una siesta porque estoy agotado).  ¡Vivas para Ron! Y aunque no iguala el paso  de los ganadores, ¿Cómo lo logra?   No corre de un solo golpe.  Quiere que usted lo sepa. Y habla en serio. Lo mismo que la mayoría de los atletas  de la maratón, Ron corre  sin pensar  en todo el trayecto, sino más bien lo divide en metas más cortas: la próxima estación de agua, la próxima loma, la próxima esquina. Cada meta intermedia lo acerca a la meta principal: terminar la carrera. Pero en su cabeza no la corre toda, sólo un kilometro 43 veces. No sé usted, pero cada vez que alguien me habla sobre la filosofía para correr con éxito 43 kilómetros tiendo a estar de acuerdo rápidamente. En otras palabras, no existen los saltos  repentinos hacia el éxito. Al dividir sus metas más pequeñas –  o pasos – usted comienza con un plan estratégico que le permitirá alcanzar la meta mayor. Cada paso o tarea completada con éxito le envía un mensaje afirmativo a su cerebro que dice que usted posee la motivación,  la destreza, el talento y la energía necesaria para salir adelante y triunfar. Pero, querido lector: establecer metas es apenas una parte del proceso de encontrar y vivir sus sueños.  Una vez que se haya puesto rumbo al destino que le interesa – SU META – entonces tiene que marcar los puntos en un mapa: su plan.  El éxito y la verdadera felicidad no resultan de lo fortuito ni de la buena suerte. Evolucionan como resultado de la planificación pensada. De manera que la meta es como el destino y el plan como el timón del barco, ambos le permiten controlar la dirección hacia  la cual quiere navegar sin timón.

Un viaje sin destino. Los científicos sociales  han encontrado que, aun cuando la mayoría de las personas saben lo que quisieran para sí mismas en la vida infortunadamente lo cierto es que apenas una porción diminuta de la población – menos del 3% – tiene un plan bien definido para lograr lo que quiere. Ciertamente, y en apariencia lógico, éste sería un tema en el cual  invertir un buen número de páginas  describiendo los patrones de facilitación recomendados por los sabios de la sociología: cómo crear y ejecutar un plan modular integral para el autodesarrollo. Esto no es del todo malo; pero antes de lanzar el libro al otro lado de la habitación, no  se preocupe. No vamos a meternos en esos temas.

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