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Esther de Asturias

Dedicada y comprometida con la educación, formación y transformación de vidas.

 

El paso de los años ha cincelado en su rostro la inteligencia, la determinación y la curiosidad. Sentada junto a la ventana de su despacho, repara en ordenar los artículos de su escritorio. “La enseñanza no cambia. Las leyes, los proyectos curriculares y los libros pueden hacerlo; el amor a la educación, la formación, el compañerismo, la capacidad de superación y la generosidad son inmutables”. Son palabras de una pedagoga, que no es maestra -“yo no lo soy, en el camino me fui formando y reconociendo mi amor a enseñar”-, comparte su pasión por la enseñanza con su otra vocación: la lectura. Aquí se quedó, a lo largo de los últimos 30 años, en el Liceo Secretarial Bilingüe. Durante ese tiempo, Esther de Asturias, ha devorado la vida, “las horas, los minutos, los segundos”.

¿Cuál es el oficio y cuál la pasión? Mis cuadernos me acompañan todo el año. Todos los días me levanto para ir al colegio. No puedo renunciar a la enseñanza, me da vitalidad. Me liga a la sociedad y a la sabia nueva. Me estimula el día a día. Me gusta tener la responsabilidad de acudir a las aulas. Tener la oportunidad de relacionarme con los padres y las madres, con el profesorado y especialmente con las alumnas.

¿Cómo ve el mundo de la educación? Antes de nada distingamos educación y enseñanza. La educación la dan los padres. Las normas de conducta, las creencias, los principios y la ética: ahí está todo. Y se educa desde el primer año de la vida del niño. La infancia entera es decisiva, pero no podemos olvidar que ésta empieza desde el nacimiento. La enseñanza por su parte es un apoyo a la educación. Es la transmisión de conocimientos. Pero no puede sustituir, ni aunque quisiera podría hacerlo, la acción de la familia. Ambas se conjugan en procurar felicidad, y entiendo por felicidad la satisfacción de aprender a hacer algo que merezca la pena.

¿Quién es Esther?, ante todo, esposa, madre y abuela; y además, soy educadora de corazón, realmente de joven no sabía que tenía esta vocación, en la cual inicie como educadora de inglés en la universidad del Valle. Traducción simultánea y jurada, Literatura inglesa. Hablo 4 idiomas, me encanta aprender nuevos idiomas, la gente, las niñas y caí en el magisterio de rebote. Actualmente aún doy clases de inglés, en 1977 la fundadora original del colegio me llamo. Este fue fundado por las señoras Enriqueta Sartoris y Esther de Arguedas el 21 de enero de 1961.

Después de estar un tiempo como maestra, me propusieron ser coordinadora y fue entonces que me encamine totalmente a la pedagogía, así como asesoramiento educativo familiar; además, un diplomado dado por la OEA sobre calidad de la educación básica. Realmente mi escuela ha sido la vida. Mi experiencia ha sido maravillosa, empecé a trabajar con grados de primaria, pero me encanta trabajar ya con las grandes, porque el ver su transformación y motivarlas a que no sean del montón sino las mejores en lo que hacen me hace sentir realizada el verlas ya con tantos éxitos alcanzados.

Nuestra exigencia en que sean formadas de manera integral, pues de nada nos sirve una alumna de 100, si como persona es de 20. La excelencia es fundamental para nosotros como pilar fundamental de nuestra formación.

Hoy en día nuestro equipo de educadores son capacitados en tecnología para aprender a manejar los salones de integración tecnológica, ellos aprenden en clase de computación aprenden destrezas y en el salón de integración ya trabajan proyectos. Debemos cambiar la mentalidad y forma de pensar y educar; hoy en día debemos desarrollar en los alumnos una capacidad de juicio crítico, desarrollar destrezas de pensamientos para que puedan tomar decisiones importantes y acertadas.

Nosotros, en el Liceo Secretarial Bilingüe, fomentamos en nuestros educadores que tenga la capacidad de enseñar más allá de conocimientos; debemos enseñar a aprender para poder tomar decisiones, tener juicio crítico, vivir y practicar los valores siendo coherentes como personas y profesionales de excelencia. No podemos continuar siendo profesores del siglo XX, enseñando contenidos del siglo XIX a los alumnos del siglo XXI. Afirma Esther.

Sin duda alguna, Esther, deja huella en cada una de las niñas y señoritas que se forman en este prestigioso establecimiento educativo donde se encuentran más que aulas y educandos; es una cuna formadora de futuras mujeres exitosas, líderes emprendedoras quienes han sido preparadas para afrontar cualquier reto o vicisitud que se les presente.

¿Esther, cuál considera que ha sido uno de sus factores de éxito? Relacionarnos de la mejor manera con nuestras alumnas ha sido clave para alcanzar el éxito que hasta ahora hemos alcanzado, pues para nosotros ellas como usarías son nuestra razón de ser. Nuestra educación es 100% bilingüe, fomentando el uso de la tecnología en el diario vivir, a través de los e-books, envío de tareas.

Nuestro compromiso docente, radica no sólo en nuestra formación, sino, fundamentalmente en las tareas desarrolladas diariamente en el aula enfocadas a lograr la generación de un cambio conductual en los alumnos que están en nuestras manos y bajo nuestro ejemplo, concluye Esther.

Para esta mujer líder, apasionada de la formación de excelencia y estándar internacional sin duda alguna su mayor legado como educadora, es el haber creado una institución de excelencia educativa, formadora de mujeres excelentes que están marcando huella en Guatemala.

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