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Emprender la maternidad

Ser madre es uno de los actos más emprendedores y valientes. No sólo conlleva grandes riesgos, también un gran esfuerzo que no se ve sino hasta el final, si es que éste existe.

Aun cuando no se reconozca como nos gustaría, es evidente que esta labor nos forma en muchos ámbitos. ¡Más de los que imaginamos! Mira todo lo que tienes en tu haber; un sinfín de habilidades que te servirán para emprender un proyecto, una pequeña empresa, un empleo o un servicio a tu comunidad. Aquí te menciono sólo algunas; otras las descubrirás al reconocer lo que eres y lo que sabes:
Cuando tienes hijos te planteas una visión de cómo quieres verlos crecer, lo cual siempre es un riesgo porque si bien tienes un proyecto para ellos y lo construyes día a día, en verdad no sabes si lo lograrás. ¡Ellos siempre tienen la última palabra!

Para que tu hijo o hija llegue a ser ese alguien que tú quisieras, trabajas diariamente en lo pequeño y cotidiano para formarlo poco a poco: levantarse temprano, lavarse los dientes todos los días, asearse adecuadamente, comer bien, estudiar, cumplir con sus responsabilidades, divertirse, relacionarse, etc., mil y una habilidades que sólo se aprenden después de muchos años de enseñarlas y repetirlas. Las madres aprendemos que la constancia y la paciencia ayudan a formar hábitos, prácticas, disciplina para la vida.

Tus hijos e hijas se desarrollan en ese mundo en el que tú te relacionas. Les enseñas a querer y a ser queridos, a respetar y ser respetados, a vivir con dignidad, a relacionarse con personas distintas, a tener un mundo, según sea el tuyo, y te encargas de llevarlos de la mano a todos aquellos lugares en donde tendrán que vivir en su adultez.

Te toca prepararlos para ser responsables aun en la incertidumbre, a dejarlos ir por el camino que ellos elijan con capacidad para cumplir con su propia vida, aunque no sea lo que tú deseas. En algún momento tienes que delegarles lo que tú siempre has hecho por ellos, que es de las tareas más difíciles, pero de las más necesarias. Dejarlos emprender es el único camino para que aprendan a tener sus propios éxitos y fracasos.

Y esto es apenas una pincelada. ¿Te imaginas estas capacidades puestas en una actividad, un proyecto o una empresa? Las mujeres podemos ser muy dedicadas y comprometidas, por eso a veces decimos: “este proyecto es como mi hijo”; finalmente lo creamos, lo desarrollamos, lo vemos crecer y lo dejamos ir, muchas veces hasta con dolor. ¡Y podemos hacerlo con la misma paciencia, el mismo esfuerzo y la misma intensidad con la que somos madres!

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