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El cerebro = La casa de las marcas

Las marcas no son nada material. Son una representación de una idea que habita en la mente del consumidor y que sólo con el tiempo se transforma en algo tangible para las empresas.

El consumidor se interesa por lo que la marca representa para él a nivel emocional. Las características físicas y los beneficios funcionales que definen una marca están en realidad en un segundo plano.

El problema es que la mente del consumidor es veleidosa por naturaleza. Y lo que es peor aún, que el mercado está lleno de marcas rivales. En una era dominada por las conexiones instantáneas y la abundancia en la oferta y la demanda, a las marcas les es más fácil que nunca perder clientes, explica Thomson Dawson en Branding Strategy Insider.

Sólo aquellas que conocen cómo funciona la mente del consumidor tienen opciones de éxito a la hora de regatearla natural tendencia del cerebro humano a la veleidad. Y las principales características de la mente del cliente son las siguientes:

– La mente tiene una capacidad limitada

La mente rechaza toda la información no computable. Acepta única y exclusivamente la información que se corresponde con su estado mental actual. El cerebro no tiene espacio para lo nuevo a menos que esté relacionado con algo que le resulte familiar.

– La mente se resiste a la confusión

La gente se resiste a lo que es confuso y da, en cambio, la bienvenida a lo que es simple. Al consumidor le gusta apretar un botón y comprobar que todo funciona.

– La mente es insegura y emocional

La mente humana es emocional, no racional. La gente compra cosas por razones emocionales. Además, cuando el consumidor se siente inseguro, busca la ayuda de otros para tomar decisiones.

– La mente no cambia a menudo

El cerebro humano muestra mayor impresión por lo que ya sabe que por lo que es nuevo. Una vez la mente ha creado un hábito, éste resulta muy difícil de cambiar.

– La mente lo tiene difícil a la hora de permanecer centrada

Cuantas más variaciones haya en una marca, mayor será también el “desenfoque” en la mente del consumidor. Además, cuanto mayor sea este “desenfoque”, más vulnerable se hará la marca.

En realidad, las grandes marcas necesitan ser excepcionales no en varias cosas, sino en una única cosa. Una gran marca ocupa una única, simple y creíble posición en la mente de su público objetivo.

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