divorciadas

Ejecutivas, Exitosas

Ejecutivas, exitosas,mamás y ¡divorciadas!

¿Recuerdas los preparativos de tu boda? El fantástico vestido, las flores, el pastel, las damas, los engorrosos trámites y el maravilloso “príncipe azul” que te regaló la luna…

Hoy, todo esto no es más que un recuerdo y sólo queda una profunda decepción, deudas, responsabilidades y una tristeza infinita, ante el divorcio. Las causas pueden ser tan variadas como formas de pensar hay en el mundo, pero lo cierto es que esta situación se presenta con más frecuencia, de hecho, conforme a la información del Instituto Nacional de Estadística (INE), 2 de cada 10 mujeres (20.4%) están separadas, divorciadas o viudas.

Por muchos años se dijo que “el matrimonio era para toda la vida”, sin importar que fuera bueno o malo, la consigna era tolerar y vivir como víctimas. Desde hace un par de décadas las cosas han cambiado y hoy el desarrollo profesional es indispensable, aunque el hogar y los hijos son la prioridad; por lo cual la mayoría de las mujeres no teme quedarse sola luego de una separación. No obstante, los especialistas aseguran que ese “empoderamiento” ha derivado en situaciones no tan favorecedoras, ya que ahora suele verse al divorcio como la solución al conflicto, incluso antes que el diálogo. Ser una mujer exitosa en el ámbito laboral da las armas para decir adiós con más facilidad porque se pueden cubrir las necesidades sin ayuda y se tiene más valor social, lo cual es un gran acierto, ya que según Christiane Regatto, terapeuta, la mujer había estado tan reprimida a lo largo de estos años que hoy llegó al otro extremo. “La seguridad que existe en las mujeres las vuelve poco tolerantes a aceptar que existen diferencias en su relación, de hecho, la intransigencia, la insatisfacción, el exceso de confianza y sentirse con demasiado poder puede hacer menos a la pareja”, asegura la especialista.

Sin embargo, aunque parezca que las mujeres toman esta medida como algo “adecuado”, ante una separación siempre hay un proceso de duelo por la pérdida de la relación que, se supone, era “para toda la vida”. “Al terminar una relación se vive un gran enojo y rabia por la falta de entendimiento de ambas partes y seguramente una gran insatisfacción porque todos deseamos más o menos lo mismo: no estar solos”, explica Christiane.

Focos rojos

Descubrir qué te lleva a un divorcio es casi imposible, ya que depende de las necesidades de cada ser humano y se su modo de ver la vida. No obstante, el factor común que suele crear la mayoría de los problemas es la falta de comunicación en la pareja. Y no se refiere a la ausencia de diálogo, sino a la falta de claridad en lo que se quiere expresar, en las opiniones, en los pensamientos, en las ideas o emociones, no atender esto puede llevar la relación a una gran catástrofe.

“La incomunicación también es la falta de honestidad hacia ti misma, la poca capacidad de reconocer tus necesidades, lo que deseas, lo que quieres y la poca claridad para expresarlo”, afirma Christiane Regatto. Otra cuestión que se ha convertido en un detonador de divorcio es la economía, misma de la que depende la estabilidad de una pareja, pues existe mucha frustración, cuadros de ansiedad, depresión, nerviosismo y angustia por salir adelante. En parejas de entre 55 y 60 años aparecen problemas por la falta o baja del apetito sexual, derivadas de los cambios hormonales.

Si bien es cierto que varios factores que se deben tomar en cuenta cuando el divorcio se convierte es un mal necesario, sobre todo en los temas legales y en la preparación para vivir el proceso para no estar tan vulnerables durante el proceso. Lo importante es saber que las mujeres no están solas, que cuentan con muchos derechos, leyes a su favor y con opciones para que la separación sea lo menos dolorosa posible. Es importante tener una cultura de prevención, antes de casarse informarse con un abogado para obtener información de cómo protegerte como mujer en el caso de un futuro divorcio y así asegurar los bienes que se tienen y los que se obtienen durante el matrimonio..

Según especialistas, antes de casarte lo ideal es celebrar capitulaciones prematrimoniales para definir los bienes que se pueden tener en común y que todo lo demás sea bajo separación de bienes. Una buena opción es enlistar un los bienes que son de cada una y esas capitulaciones se hacen ante el notario. Pero si no lo hiciste, no te preocupes, pues de acuerdo con los especialistas la mujer tiene una situación legal preferente sobre la del hombre.

¿Cómo salir adelante?

Se debe aceptar, antes que cualquier cosa, que las cosas nunca serán como antes, por tanto, cuanto antes lo aceptes, estarás más cerca del camino hacia tu bienestar.

Contar con espacios y actividades que alimenten tu auto realización, te dará “satisfactores” que harán menos dolorosa la separación.

Todas las mañanas decreta algo positivo para tu vida

¡No te atormentes! Aléjate, en lo posible, lugares, situaciones o personas que te evoquen recuerdos dolorosos.

Reconocer de qué manera se contribuyó para que la relación funcionara o no. Saber cuáles fueron los errores cometidos y de los que no se tuvo conciencia en el momento evitará que los cometas en otra relación.

¡No te aísles! Acércate a quienes te escuchen, pero no te dediques sólo a exponer los defectos de tu ex pareja.

Acércate a especialistas en desarrollo personal y autoconocimiento para encontrar paz interior.

Es básico entender y aceptar las causas que acompañan a este problema, así como aceptar el grado de responsabilidad (nunca culpas) que se tuvo en la separación. Se vale sentir angustia y llorar, pero no permitas que esto te impida realizar tu vida con normalidad.

¡Quiérete! Haz ejercicio, come sano y descansa.

Es mentira que “un clavo saca a otro clavo” no te busques otra relación, hasta que estés recuperada.

Si hay hijos es fundamental que los dos hablen con ellos y les expliquen por qué tomaron esa decisión, dejándoles muy en claro que no son culpables y que todo seguirá prácticamente igual, aunque uno ya no vivirá en la casa, pero se seguirán viendo.

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