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Descubre cual es tu tipo de inteligencia y explotála

El término “inteligencia” de inmediato nos remite a una mente brillante, repleta de conocimientos. Sin embargo, el concepto va más allá y reúne todos los elementos que nos permite enfrentarnos y ser óptimos en los ámbitos personal, social y laboral.

 

 

 

Hoy podemos hablar de distintos tipos de inteligencia, te invitamos a que descubras cuál es la que domine en ti y la explotes al máximo.

Entendida como la capacidad de asimilar, guardar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas, la inteligencia humana nos permite iniciar, dirigir y controlar nuestras operaciones mentales, así como todas aquellas  actividades que manejan información. Además nos brinda la capacidad de integrar las actividades mentales y controlarlas. Anteriormente, sólo se le reconocía como una capacidad útil para resolver problemas matemáticos o físicos y se había dejado de lado las habilidades de hacer frente a problemáticas cotidianas, incrementar la convivencia social y laboral, así como planeación de estrategias para optimizar el funcionamiento de una empresa, por ejemplo.

Una mezcla inteligente

Por mucho tiempo existió una visión parcial de la inteligencia; sin embargo, las diferentes apreciaciones de estudios en la materia ampliaron el concepto. Como ejemplo tenemos al neuropsicologo Howard Gardner, quien en 1983 presentó la teoría de las inteligentes múltiples. Aquí, la inteligencia agrupa diferentes capacidades especificas con distinto nivel de generalidad y contempla las siguientes categorías:

  • Lingüística. Describe la capacidad sensitiva en el lenguaje hablado y escrito, la habilidad para aprender idiomas, comunicar ideas y, lograr metas usando la capacidad lingüística.
  • Lógica-matemática. Implica la capacidad para emplear los números de manera efectiva y de razonar adecuadamente a través del pensamiento lógico. Comúnmente se manifiesta cuando trabajamos con conceptos abstractos o argumentos de carácter complejo.
  • Inteligencia espacial. Se relaciona con la capacidad que tenemos frente a aspectos como color, línea, forma, figura, espacio y la relación que existe entre ellos.
  • Inteligencia cinestésico-corporal. Se asocia con la posibilidad para controlar los movimientos  y manejar objetos.
  • Inteligencia interpersonal. Se relaciona con la actuación y propia compresión acerca de los demás, por ejemplo, notar las diferencias entre personas, entender sus estados de ánimo, sus temperamentos e intenciones, entre otros elementos.
  • Inteligencia intrapersonal. Se refiere a la auto comprensión, el acceso de la propia vida emocional, a nuestra gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones de estas emociones  y finalmente ponerles nombre y recurrir a ellas como medio de interpretar y orientar la propia conducta.
  • Inteligencia naturalista. La utilizamos cuando observamos y estudiamos la naturaleza.

TENEMOS DOS MENTES

¿Sabías que poseemos una mente pensante y otra sensitiva? A la primera también se le conoce como racional, y destaca por la capacidad de análisis, en tanto a la segunda, denomina emocional, se caracteriza por su impulsividad. Ambas operan en ajustada armonía entrelazando sus dos formas de conocimiento para guiarnos por el mundo. Por lo general,  existe equilibrio entre ellas: la emoción alimenta e informa las operaciones  de la razón, y esta, a su vez, analiza y ocasionalmente evita la entrada de los impulsos. Quienes poseen estas habilidades también tienen más probabilidades de sentirse satisfechos y ser eficientes en su vida;  por5 el contrario, los individuos incapaces de controlar sus impulsos libran batallas interiores que afecten su capacidad de concentrarse y pensar con claridad. Esa es la base de la inteligencia emocional, que tiene un precursor en el concepto de “inteligencia social” del psicólogo norteamericano Edward  Thorndike quien en 1920 la definió como una habilidad  para dirigir a la gente y actuar de manera sabia en las relaciones humanas. Sin embargo el enunciado  “inteligencia emocional” fue introducido por primera vez en la psicología en 1990 por los investigadores Peter Salowey Y John D. Mayer,  y la definieron como la capacidad de percibir los pensamientos propios y los de los demás,  distinguir entre ellos y servirse de esa información para guiar el pensamiento y la conducta de uno mismo”.Este concepto fue presentado en forma mediática por Daniel Goleman en 1995 en su bestseller La inteligencia Emocional y más adelante en la  Inteligencia Emocional en la empresa.  Indica que este tipo de inteligencia se refiere a la capacidad  de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones.

LA TENDENCIA EMPRESARIAL

Seguramente alguna vez te has preguntado por qué algunas personas parecen dotadas en un don que les permite vivir bien aunque no sean  las que más destaquen por su nivel intelectual. ¿A qué se debe que algunos individuos tengan mayor capacidad de enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver dificultades bajo distinta óptica que otros? La respuesta a estas interrogantes nos la proporciona el concepto de inteligencia emocional. En efecto, Daniel establece en su libro La inteligencia emocional que las condiciones intelectuales no son la única garantía de un éxito en el mundo profesional, sino tan sólo un factor que, unido a las necesidades emocionales cubiertas del personal como equipo, permite el desarrollo del desempeño y los resultado  de todo líder y trabajador motivándolo emocionalmente a ser productivo.  Este autor está convencido que para que una persona pueda dar lo mejor de sí en el ámbito laboral no sólo necesita de su talento, sino que además haga su trabajo con entusiasmo y compromiso. Y en su libro la inteligencia emocional en la empresa reitera que desde los cargos iníciales hasta  lo más altos, el factor clave no es el cociente intelectual, los títulos o diplomas  académicos, sino la inteligencia emocional. En este sentido, destaca que en la actualidad ya no importan sólo la sagacidad, la preparación  y la experiencia, sino como nos manejamos con nosotros mismos y con los demás. Lo anterior se frecuenta con mayor frecuencia para decidir quién será contratado y quien no, a quien se retiene a quien se deja ir,  a quién se  asciende y a quien se pasa por alto. Su trabajo es el resultado del estudio de más  500 organizaciones y demuestra que tales capacidades son las más requeridas en el mercado de trabajo actual.  Si trabajas para una empresa, es muy probable que estén evaluando con base en tus aptitudes. O si vas a solicitar un empleo, es probable que te examinen a través de ese  lente. Pero si formas parte de un equipo gerencial, es muy importante  que analices si tu organización fomenta esas habilidades o las desalienta.

INTELIGENCIA EJECUTIVA determina en gran parte el éxito del  liderazgo.  Menkes apuesta por inteligencia ejecutiva y la define como la capacidad de dirigir, en ocasiones con ayuda de terceros, grandes cantidades de información para tomar decisiones importantes, con la cantidad adecuada de premeditación para generar  acciones útiles. Al compararla con el conocimiento, indica que puede desarrollarse al solucionar problemas nuevos usando toda la información que esté a tu alcance

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